Lionel Messi, el rey del Camp Nou, no para de fabricar récords fuera de toda lógica

Futbol
Lectura

El crack rosarino convirtió cuatro tantos en el 6-1 frente al Eibar. Llegó a 300 con el Barcelona en su cancha.

Ya gastó las palabras que cuentan elogios y refundó adjetivos en los diarios del mundo, en los sitios de Internet, en las revistas y hasta en las charlas de bar. Pero no para. Sigue con su recorrido estelar. Impecable e implacable. En las dos dimensiones que mejor maneja: la estética y la numérica. A su estadística colosal le agrega belleza. Volvió a suceder esta vez, en el patio de su casa, ese Camp Nou que ya no sabe cómo rendirle pleitesía. Corresponde señalarlo: nunca ningún jugador fue tan influyente en la historia de un club. Cuando concluya su era bajo el cielo catalán se hablará de dos tiempos: AM y DM. Antes de él y después de él.

Fueron, como le gusta decir a César Menotti, cuatro pases a la red. Fueron, como cuenta la síntesis del encuentro, cuatro goles. Sirvieron para vencer 6-1 al Eibar. En lo colectivo, también sirvieron para enterrar los fantasmas de la pretemporada traumática (tras la salida de Neymar al PSG y luego del tropiezo frente al Real Madrid, en la Supercopa de España). Tras la goleada, el Barcelona suma seis victorias sucesivas (cinco en la Liga, que lidera con puntaje ideal, y uno en la Champions League).

En lo individual esos gritos le brindaron más gloria a sus pasos irrepetibles en el mundo culé: llegó a los 300 goles en el Camp Nou con la camiseta blaugrana. Además, en su escenario favorito también convirtió dos goles para el seleccionado argentino (contra Argelia, en 2007). También ya suma 553 tantos en total con el club (34 de ellos en amistosos). Ya resucitó los nombres de leyendas olvidadas (desde César Rodríguez y Telmo Zarra hasta Paulino Alcántara, el increíble médico filipino) para volver a enterrarlos. Y sigue.

Desde enero de 2013 que no llegaba a los cuatro goles en un partido (el llamado póker). Esta vez ofreció un repertorio de maravillas. Primero, un penal que transformó en una suerte de curioso golazo. Después, un toque magistral desde adentro del área. El hattrick llegó tras una definición de cachetada, luego de un pase de Paulinho. El cuarto, el del resultado tenístico de 6-1, fue a consecuencia de un zurdazo cruzado, luego de una asistencia de Aleix Vidal.

Hay más: fue partícipe necesario de los otros dos goles. En el segundo, convertido por Paulinho, de cabeza, generó el corner. En el tercero, resuelto por Denis Suárez, hizo la jugada que generó el rebote del arquero Marko Dmitrovic. Queda, como muchas veces, una impresión: Messi es omnipresente en el juego del Barça.

Lo escribió alguna vez Hernán Casciari: "Messi es un perro. Bate records de otras épocas porque solo hasta los años cincuenta jugaron al fútbol los hombres perro. Después la FIFA nos invitó a todos a hablar de leyes y de artículos, y nos olvidamos que lo importante era la esponja". Y ahí sigue el crack rosarino. Que va por más. Por todo. El próximo récord a la vista -la próxima esponja, de alguno o de varios modos- lo tiene el alemán Gerd Müller. Se trata de la mayor cantidad de goles convertidos en la historia de las cinco ligas top. El Bombardero marcó 365 en la Bundesliga. Messi ya es su escolta, con 357.

Jorge Sampaoli estuvo en el Camp Nou. El técnico de la Selección volvió a comprobar que cuenta con el mejor de todos en su mejor versión de cara a La Final de La Bombonera, el 5 de octubre, ese duelo decisivo frente a Perú, por las Eliminatorias. Ahora, llegará el momento de rodearlo del modo adecuado.

Desde el lugar de los hechos, el diario Mundo Deportivo, tituló con una síntesis inequívoca: "Messi, el prodigio de cada semana". En esa tierra de la que se convirtió en embajador y en bandera, Leo corrió los límites del asombro. Logró que lo extraordinario se transformara en normal.

Y el Barcelona lo disfruta y lo aprovecha. Con él, el equipo de Ernesto Valverde demostró que tiene con qué destronar al Real Madrid. El bicampeón de Europa y defensor del título en la Liga lo sabe. Ante el Betis irá por algo más importante que alcanzar los 74 partidos consecutivos convirtiendo goles: necesita ganar para descontar los siete puntos que el Barcelona le lleva. Obra del perfecto archienemigo de la Casa Blanca. Un tal Messi.

fuente clarín

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS
Suscribite y recibi las noticias de Totalnews en tu casilla de correo.