La violencia y las amenazas contra clínicas de aborto se duplicaron en la era Trump

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La escalada de violencia de grupos extremistas religiosos antiaborto contra trabajadores de centros donde se practican legalmente las interrupciones de embarazos voluntarios en Estados Unidos, aumentó drásticamente en el último año

"envalentonados por el actual ambiente político antiderechos", según datos de la Federación Nacional del Aborto (NAF) difundidos en las últimas horas.

"Las entradas ilegales a las clínicas se triplicaron, las amenazas de muerte y de daño se duplicaron y las obstrucciones al ingreso a los locales aumentaron de 580, en 2016, a más de 1700, en 2017", dijo a Télam Vicki Saporta, presidenta de NAF, que nuclea a los profesionales estadounidenses que realizan abortos.

Desde el 22 de enero de 1973 el aborto es legal en Estados Unidos tras el histórico fallo de la Corte Suprema conocido como Roe vs. Wade.

A pesar de más de 40 años de legalidad, los extremistas antiaborto "han herido y asesinado a trabajadores de la salud en todo el país e intimidado y hostigado a pacientes que necesitan atención de salud reproductiva", confirma la página web de NAF.

NAF member @julieburkhart of @TrustWomen: "Isolating abortion providers from the medical community has been the longstanding strategy to limit resources and access to these providers."
https://t.co/S8wQ4aWcMy

NAF (@NatAbortionFed) 6 de junio de 2018

Los violentos se identifican con dos grupos cristianos, Operation Save America y El Ejército de Dios, que operan en la clandestinidad como "una red de terroristas nacionales que creen que el uso de la violencia es apropiado y aceptable para terminar con el aborto", explicó Saporta.

En 1984, varias clínicas de aborto, así como las oficinas de NAF y la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU) fueron bombardeadas.

El nombre Ejército de Dios fue encontrado en una de las escenas del crimen, dos años antes se habían dado a conocer con el secuestro de una pareja que realizaba abortos.

Entre sus miembros más violentos están James Kopp, alias Atomic Dog, condenado desde 2003 por el matar al médico Barnett Slepian en 1998, entre muchos otros ataques, y Clayton Wagner que mandó 550 cartas de amenaza con ántrax a clínicas en 2001.

"Trumps expansion of the rule further restricts NGOs to using their own funds to save lives. This will lead to preventable deaths and life-long ill health from complications due to unsafe procedures." #NoGagRule#TrumpsGagRule#GlobalGagRulehttps://t.co/ns5tCpztc8

NAF (@NatAbortionFed) 8 de junio de 2018

Según NAF, desde 1997, en Estados Unidos hubo al menos 73 ataques con violencia extrema a clínicas. El último hecho mortal fue en 2015 en un centro de Planned Parenthood, en Colorado, cuando un hombre mató a tiros a tres personas e hirió a otras nueve.

La escalada de violencia no tiene fin y va de la mano de un "un aumento en las llamadas con mensajes de odio, hostigamiento e invasiones a clínicas", agregó Saporta.

En su manual, el Ejército de Dios se define como "un ejército real" y agrega: "Dios es el General y comandante en jefe. Los soldados, sin embargo, no se comunican entre ellos, muy pocos se conocen y cuando lo hacen no saben que son soldados. Por eso, los federales nunca detendrán este ejército. Ni siquiera empezamos a luchar".

https://t.co/0HqL0lLy0h
"There have been huge marches backing the bill led by #NiUnaMenos (#NotOneLess), a movement first created to fight violence against women but which has since expanded across much of Latin America to stand up for women's rights." #AbortoLegalYa

NAF (@NatAbortionFed) 13 de junio de 2018

Saporta confirma que "muchos asesinos y secuestradores de quienes realizan abortos y que han cometidos ataques e incendios son miembros de estas organizaciones".

Las clínicas rodeadas de piquetes religiosos y el asedio a los trabajadores de la salud es una postal en los últimos meses se multiplicó. En mayo pasado, al menos diez extremistras fueron arrestados por bloquear la entrada al Centro para mujeres de la EMW en Louisville, Kentucky, la última clínica que realiza abortos y que aún opera en el Estado.

Según Saporta, estos manifestantes, de Operation Save America, fueron impulsados por el propio gobernador de Kentucky, Matt Bevin, "en sus esfuerzos" para cerrar ese centro.

El 15 de septiembre pasado, dos clínicas de aborto -en Michigan y en Virginia- fueron atacadas cuando entraron ilegalmente a las salas de espera y se negaban a irse.

The judge found the restriction has virtually no benefit," but still refused to block a clearly politically-motivated and medically-unnecessary anti-abortion law. https://t.co/ZTRWrzQEwq

NAF (@NatAbortionFed) 12 de junio de 2018

"Cuando la policía llegó, los arrestaron. Algunos recibieron libertad condicional y, recientemente, dos optaron por violarla. Están probando hasta dónde llega la ley y lo que son capaces de hacer para salirse con la suya", dice Saporta.

El clima político en Estados Unidos cambió drásticamente desde enero de 2017 tras la asunción de Donald Trump, quien tomó medidas que socavan una de las grandes victorias del movimiento feminista en el país.

El 24 de enero, a pocos días de asumir, Trump firmó el decreto que prohíbe el uso de fondos para subvencionar a grupos que practiquen o asesoren sobre el aborto en el extranjero, una vetusta política republicana de la década de 1980 que Barack Obama había cancelado en 2009.

The medication abortion pill is extremely safe and patients are increasingly choosing it because it works with their schedules and increases accessibility, yet Arkansas is trying to block access to it. https://t.co/TdpqWaZoUK

Dr. Daniel Grossman (@DrDGrossman) 12 de junio de 2018

Además, su vice, Mike Pence, es un férreo activista antiderechos que, en febrero pasado, dijo que "si todos hacemos todo lo que está en nuestras manos, podemos restituir otra vez la santidad de la vida en la ley estadounidense".

Su iniciativa más reciente es tratar de recortar dinero de cualquier clínica que realice abortos o instalación que refiera a una paciente o discuta el aborto como opción médica. Es la llamada regla mordaza que "busca hacer el aborto aún menos accesible al retener a la comunidad médica como rehén de la financiación federal", explicó Julie A. Burkhart, de la Fundación Trust Women.

En medio de estas políticas, Saporta sostiene que "los extremistas antiaborto se sienten claramente envalentonados por el actual ambiente político contrario a las libres decisiones individuales y están dispuestos a actuar sobre esas creencias". Y agregó: "Tienen un amigo en la Casa Blanca".

Además, hay cierta inconsistencia en los castigos a los violentos. "Mientras un extremista recibe un año de cárcel por amenazas, los que entran a las clínicas y se niegan a irse sólo reciben una probation", se lamenta.

Our own @brigitte_amiri on hearing that Jane Doe from our abortion rights case wants to be a doctor or nurse: "This is why we do this work So people can live out their lives, their hopes, their dreams." #ACLUcon18pic.twitter.com/AFEj44L7ST

ACLU (@ACLU) 11 de junio de 2018

Para ella, las leyes se deben aplicar enérgicamente para que comprendan que la actividad ilegal no será tolerada y será enjuiciada. La respuesta adecuada ayuda a evitar que los crímenes de menor nivel se conviertan en violencia extrema".

Según Saporta, las encuestas en Estados Unidos muestran el apoyo al acceso al aborto y suscriben a "la importancia del acceso a una atención segura y legal para las mujeres".

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