Donald Trump llegó a Londres, en medio de protestas y un gigantesco operativo de seguridad

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Con sus “relaciones especiales angloamericanas” bajo tensión y en medio de la mayor operación de seguridad para evitar que sea emboscado por las protestas, el presidente norteamericano Donald Trumpaterrizó en

Gran Bretaña, un país en “confusión", según sus propias palabras, para su primera y muchas veces postergada visita a su más próximo aliado transatlántico.

No será una visita de Estado, a pesar de la invitación oficial extendida por la reina. Él la transformó en una “visita de trabajo”, entre la cumbre de la OTAN y su encuentro con Vladimir Putin, con dos días de descanso en su campo de golf en Escocia, donde ya se han iniciado las protestas en su contra. Una muestra de la nueva debilidad del vínculo entre Gran Bretaña y Estados Unidos.

El Air Foce One aterriza en Gran Bretaña, para una visita presidencial de cuatro días. / Bloomberg

El Air Foce One aterriza en Gran Bretaña, para una visita presidencial de cuatro días. / Bloomberg

Trump aterrizó en el aeropuerto de Stantead junto a Melania, la primera dama, para su controvertida visita a la hora del almuerzo, después de su extraordinaria conferencia de prensa en Bruselas sobre el futuro de la OTAN.

Al menos 10.000 policías británicos, que han debido dormir en catres por razones presupuestarias, garantizarán su seguridad en las calles de Londres, donde se prepara el viernes una de las más importantes protestas después de las que se oponían a la guerra de Irak. Un nuevo alto cerco rodea ahora la embajada norteamericana, donde el presidente residirá las próximas 48 horas.

A todos lados en helicóptero

El helicóptero Marine One parte con Donald Trump a bordo hacia la embajada norteamericana en Londres./ Bloomberg

El helicóptero Marine One parte con Donald Trump a bordo hacia la embajada norteamericana en Londres./ Bloomberg

Sin sonrisas, con un traje azul y corbata con rayas para él y la primera Dama Melania con ajustado vestido beige y stilettos, los Trump subieron al helicóptero tras los saludos oficiales en el aeropuerto de Stantead, a donde llegaron con retraso a causa de la reunión de emergencia de la OTAN.

El helicóptero será el protagonista de su visita para evitar las manifestaciones. En el llegó a la residencia del embajador norteamericano en Regent Park, custodiada como una fortaleza, con barreras cortando la calle para prevenir un ataque terrorista y la llegada de manifestantes.

Woody Johnson, el embajador de EE.UU. saluda a la pareja presidencial. /Bloomberg

Woody Johnson, el embajador de EE.UU. saluda a la pareja presidencial. /Bloomberg

En su primera actividad oficial asistirá el jueves a una comida de honor en el palacio de Blenheim en Oxfordshire, donde nació y creció el ex primer ministro Winston Churchill, organizada por la primera ministra Theresa May a la que asistirán los ministros y ejecutivos de las grandes corporaciones pero no la reina Isabel. El menú ha sido adaptado al paladar infantil de Trump, que tendrá la opción de comer salmón escocés, bifes con vegetales y frutillas con crema.

La soberana recibirá al presidente y la primera dama a la hora del té el viernes en el palacio de Windsor, a 40 minutos de Londres, a donde llegará también en helicóptero. Nadie se enterará del contenido de ese diálogo, salvo que Trump lo cuente. Como jefa de Estado, la reina no puede expresar en público sus opiniones políticas. Será su última actividad antes del golf.

Trump y Melania tras su llegada a Gran Bretaña. /AFP

Trump y Melania tras su llegada a Gran Bretaña. /AFP

Aunque no es una visita oficial, Trump será honrado en el palacio de Windsor por una Guardia de Honor en consideración a su pasado militar de cadete de Liceo. No habrá otros miembros de la Familia Real durante el té, donde los Trump van a poder constatar que los Royals británicos tienen hábitos más modestos que los suyos. Para la reina, Donald Trump será el presidente norteamericano número 12 que conoce. Pero en Windsor solo estuvieron tres presidentes: Barack Obama en el 2016, George Bush en el 2008 y Ronald Reagan en 1982.

Ejercicio antiterrorista en un lugar secreto

El presidente norteamericano y la primera ministra británica presenciarán el viernes a la mañana un ejercicio antiterrorista con las fuerzas especiales de ambos países en un lugar secreto. En él se desplegarán equipos de alta tecnología utilizado por el SAS , las fuerzas especiales británicas, en sus operaciones conjuntas con los norteamericanos. Luego almorzarán en Downing St, en un encuentro delicado y difícil para la debilitada premier, cuando el mandatario norteamericano ha pedido reunirse con el canciller Boris Johnson, que renunció por sus diferencias sobre el Brexit consensuado por ella.

Antes de la visita, la primera ministra dijo que el objetivo es crear “un fortificado, ambicioso y futuro acuerdo comercial con Estados Unidos después del Brexit”.

Trump volvió a provocar a Gran Bretaña e interferir en su política doméstica, como ningún jefe de estado norteamericano había hecho antes, antes de su aterrizaje. Después de describir al reino como “un lugar peligroso con varias renuncias” y sugerir su oposición al “Semi Brexit” que la primera ministra Theresa May busca imponer a su partido para negociar su salida de Europa, dijo en su conferencia de prensa desde Bruselas que el acuerdo de May “puede no ser lo que la gente votó”. Estas declaraciones eran el escenario más temido por Downing St, en el delicado día que la primera ministra presentó oficialmente su “modelo Chequers” para salir de Europa.

“Brexit es Brexit. La gente votó para romper y entonces yo imagino que es lo que ellos van a hacer. Pero pueden adoptar otra ruta. No estoy seguro qué es lo que la gente votó”, dijo Trump. ”Ellos son gente fantástica. Yo quiero que sean felices” dijo .

Bebé inflable y cacerolazos

El alcalde de Londres Sadiq Khan autorizó que un gigante “Baby Trump” con pañales flote sobre la capital durante la visita del presidente norteamericano. Debió ceder tras una petición pública y el objetivo de los organizadores es ridiculizar a Trump y su evidente egolatría.

Las manifestantes proyectan no dejar dormir a Trump en la embajada norteamericana toda la noche con música , tambores y cacerolas.

Será el banquero Philippe May, esposa de la premier, quien entretendrá a Melania Trump durante su visita de 48 horas a Londres. Ellos encontrarán veteranos militares y alumnos de un colegio en un lugar no revelado, para evitar protestas.Otra evidencia de hasta donde la logística de la visita de Trump es el secreto mejor guardado del reino.

París, corresponsal

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