Theresa May presenta su plan para el "Brexit", que amenaza con una rebelión en el Parlamento

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El más doloroso y esperado parto británico se produjo cuando el presidente norteamericano Donald Trump llegaba a Gran Bretaña. El “libro blanco” sobre “el futuro de las relaciones entre

el Reino Unido y la Unión Europea”, que servirá de base para las negociaciones del Brexit, fue publicado en la tarde del jueves por el gobierno de Theresa May.

Pero se olvidó de entregar una copia a los diputados de la Cámara de los Comunes, que debían debatirlo en el Parlamento. Las sesiones fueron interrumpidas y el "speaker" de la cámara forzó al secretario del Brexit, Dominic Raab a entregar el documento, tras expresar “la manifesta incomodidad” y furia de los legisladores tanto oficialistas como opositores frente a este acto.

El caos en la Cámara de los Comunes muestra hasta donde este “Modelo Chequers”, un difícil consenso conseguido en la casa de campo de la primera ministra en su dividido gabinete una semana atrás y que llevó a la renuncia del secretario del Brexit David Davis y su entonces canciller Boris Johnson, eriza por igual a los euroescépticos y a los pro europeos del partido conservador. Como consecuencia paraliza al gobierno para actuar en la negociación con la UE.

Este documento de 98 páginas establece planes para una “acuerdo de asociación” con la Unión Europea, similar al que tienen con Ucrania, Una versión de “Soft Brexit”, que genera alarma, rechazo y otra amenaza de rebelión de los Brexitiers, que quieren un real divorcio con Europa y deben votar nuevamente el lunes.

La primera ministra Theresa May advirtió que, si hay divergencias sobre las leyes europeas, el acuerdo va a colapsar. La perspectiva de una salida británica de Europa con “no acuerdo” se fortalece, ante el nivel de disidencia frente al documento en el seno del partido conservador y con otra rebelión a la hora de votarlo.

El plan de May introduce una serie de reglas comunes con el bloque europeo para alinear la legislación británica en bienes con los estándares y regulaciones de la Unión Europea. En él, Gran Bretaña continuará participando en las agencias europeas, como las que reúnen la seguridad de aviación, las químicas y medicamentos.

Propone un acuerdo aduanero que establece que los bienes que llegan a Gran Bretaña pero están destinados a la Unión Europea van a tener aranceles de la UE. Los bienes que van a permanecer en Gran Bretaña van a tener aranceles británicos, que pueden ser diferentes a los del bloque.

El plan también va a estar apoyado en tecnología para identificar el destino final de los bienes que llegan a Gran Bretaña. Esperan que este camino va a impedir el control aduanero en Irlanda, que era uno de los graves problemas para avanzar en las negociaciones, porque no garantizaba una frontera no dura entre Irlanda del Norte e Irlanda y ponía en peligro el acuerdo del Viernes Santo.

Otro de los puntos importantes es una política menos rígida sobre servicios. Gran Bretaña va a adoptar sus propias reglas pero acepta que “Gran Bretaña y la Unión Europea no van a tener los actuales niveles de accesos a los mercados de cada uno”.

El "Modelo Chequers" pone fin a la libertad de movimientos entre Gran Bretaña y la Unión Europea que exigen los Brexitiers. Pero establece la posibilidad de los migrantes europeos de trabajar en Gran Bretaña en forma “temporaria” sin visa, bajo un esquema de “movilidad laboral”.

En uno de los más polémicos aspectos, Gran Bretaña acepta que si el reino no cumple con las reglas de la Unión Europea en el marco institucional que va a enmarcar el acuerdo, puede sufrir duras sanciones financieras.

Si Gran Bretaña y la Unión Europea no consigan ponerse de acuerdo en cómo interpretar las reglas de la UE, un comité compuesto por funcionarios públicos británicos y europeos van a referir la disputa a la Corte Europea de Justicia para consejo. El abandono de esta corte y su injerencia en el reino era uno de los reclamos fundamentales de los euroescépticos, que claman traición en estas horas y amenazan con otra rebelión parlamentaria desde el lunes.

Jacob Rees Mog, un diputado aristócrata furiosamente anti europeo, que podría ser candidato a premier de los Brexitiers si hay voto de confianza contra May, dijo que el “libro blanco representa el mayor vasallaje desde que el rey John rindió homenaje a Felipe II en Le Goulet en el 1200. El libro blanco no necesita envejecer para volverse amarillo. Solo hay algunos signos de las famosas líneas rojas de la primera ministra. Es una tímida imitación de un documento preparado por David Davis, un mal acuerdo para Gran Bretaña. No es algo que yo voy a votar ni lo que la gente británica votó”, aclaró.

”Este papel lo que señala es que Gran Bretaña va a estar sometida a leyes europeas sobre las que no tiene nada que decir desde su creación. El libro común no será común sino legislación europea, interpretada por las cortes europeas”, advirtió.

Lord Michael Heseltine fue el más realista: “Este libro blanco nació muerto. Lo más probable y dramático es que Gran Bretaña se vaya sin acuerdo de Europa”.

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