“Lula pudo haber sido como Mandela, pero no quiso impulsar las reformas”

America Latina
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“A Lula se lo acusa de permitir que empresas brasileñas ganaran licitaciones a cambio de favores, como recibir un departamento o una chacra. Creo que eso es posible. Por Santiago Farrell

 

 

Pero más allá de esas acusaciones, lo más grave es que toleró que creciera la corrupción en torno a su gobierno, lo que está perfectamente comprobado”.  Esa es la opinión del senador Cristovam Buarque, quien fue el primer ministro de Educación de Lula, que decidió despedirlo luego de que apoyara una huelga docente. 

 

“En el gobierno del PT hubo promiscuidad con empresarios, especialmente de las grandes constructoras, eso es algo probado por la Justicia. Es perfectamente probable que él haya recibido favores”, agrega a PERFIL por teléfono desde su despacho en Brasilia. 

 

 

Buarque no cree que haya un “Lava Jato de dos velocidades”, como denuncian los defensores de Lula, ni que el juez Sergio Moro tenga “odio de clase” hacia el ex presidente y sus orígenes modestos. “La élite del empresariado brasileño ha sido enviada a la cárcel: banqueros, grandes empresarios, ejecutivos de multinacionales... Son todos ricos y poderosos, y fueron condenados. Y Lula se llevaba muy bien con todos ellos”. 

 

Pero admite que los políticos del PSDB alcanzados por las denuncias, como el senador Aécio Neves, sí han recibido protección de sus pares en el Congreso, como sucedió con el propio presidente, Michel Temer, mencionado en varias causas. 

 

Hoy en el Partido Popular Socialista (PPS), Buarque sabe que de experiencias traumáticas como la que vive hoy Brasil no siempre se sale bien. Ahí está el ejemplo del mani pulite italiano, del que surgió nada menos que Silvio Berlusconi. “Es verdad que Brasil puede desembocar en un Berlusconi, pero aun así, el Lava Jato tenía que existir, aunque tengamos que pagar un precio muy alto por enfrentar la corrupción”, subraya. 

 

Mandula. Cuando era gobernador del Distrito Federal, donde se levanta Brasilia, Buarque creó el programa de asistencia más importante de Brasil, germen del célebre Bolsa Familia y de nuestra AUH. El lo llamó Bolsa Escola, porque cree que la gran prioridad para países como los nuestros es la educación. 

 

Está convencido de que ese es el gran pecado de Lula como presidente: no haber impulsado una gran reforma de la educación. “Eso fue lo más grave, que no impulsara una escuela de calidad para todos. Quedó prisionero de una visión electoral y abandonó la educación de base porque los chicos no votan”. 

 

El ex mandatario tampoco impulsó una reforma política que hubiera podido acotar el poder de los partidos ávidos de favores a cambio de votos, un sistema que estalló en el Mensalão y el Lava Jato. “No hizo ninguna reforma. Tenía el poder, y aunque no lo tuviera, tenía la obligación de intentarlas”. 

 

“Yo soñaba con que fuera un Mandela, y hasta lo llamaba ‘Mandula’. Pero Mandela con sus reformas acabó con el apartheid, y Lula no hizo las que eran necesarias para terminar con nuestro apartheid social”. Cristovam Buarque está preocupado por Brasil, que irá a elecciones el 7 de octubre. 

 

“Somos un país sin rumbo, sin cohesión nacional, salvo por la Copa del Mundo. La sociedad sigue siendo corporativa, y entre los candidatos solo hay nostálgicos del populismo y nostálgicos de un régimen autoritario”, concluye.

 

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