Revés para Trump: un alto tribunal rechazó su plan contra los inmigrantes

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La Corte de Apelaciones de Santa Francisco denegó el pedido del presidente de que avalara su veto al ingreso de refugiados e inmigrantes. El magnate anticipó que llevará el caso a la Corte Suprema.Por Paula Lugones

 

 

El presidente Donald Trump sufrió esta noche el más fuerte revés a su administración cuando un tribunal de San Francisco falló en forma unánime contra el Gobierno y confirmó el freno a su controvertido decreto que suspendía el ingreso de refugiados y de ciudadanos de siete países musulmanes a los Estados Unidos.

 

Minutos después, un enojado presidente tuiteaba: “Nos vemos en la Corte. ¡La seguridad de nuestra nación está en peligro!”, escrito todo en mayúsculas, que en los códigos de las redes sociales equivale a gritar. Se estima que el gobierno apelará a la Corte Suprema, aunque aún existe una instancia posible en California.

 

La Corte de Apelaciones del Noveno Circuito desechó hoy el pedido del gobierno de mantener las fronteras cerradas a refugiados y ciudadanos de Siria, Sudán, Libia, Irán, Irak, Somalia y Yemen, naciones sospechadas de terrorismo. El decreto de Trump, emitido el 27 de enero, había causado un enorme caos en los aeropuertos internacionales de Estados Unidos, con arrestos, deportaciones y la eliminación de unas 60.000 visas. La medida había provocado repudio de los países afectados, pero también de expertos legales estadounidenses, universidades y empresas tecnológicas que argumentaban que era inconstitucional y discriminatoria.

 

Un juez de Seattle había aplicado en primera instancia un amparo a este decreto y los fiscales de los estados de Washington y Minnesota, gobernados por demócratas, habían trasladado el caso a la Corte de Apelaciones. Los tres magistrados decidieron en forma unánime, luego de escuchar a las partes el martes, que el decreto debía permanecer sin validez.

 

La decisión del Tribunal en favor de los inmigrantes es una victoria no solo de los estados de Washington y Minnesota –que habían iniciado el juicio—sino también para empresas como Facebook, Google, Microsoft y otras tecnológicas que habían argumentado en favor de levantar la medida presidencial. Estas compañías habían expresado que la medida afectaría a su personal (más del 30% de sus empleados son inmigrantes), y también sus negocios globales.

 

En la audiencia el martes, el gobierno argumentó que el decreto es legal porque el Congreso concede al poder Ejecutivo una “amplia discreción para suspender la entrada de cualquier tipo de extranjero”. Y señalaron que un bloqueo a esa orden podría causar un “daño irreparable”.

 

Los magistrados pidieron pruebas sobre por qué creían que el ingreso de esos ciudadanos afectaría la seguridad nacional, pero el representante del gobierno en la audiencia fue vago al respecto. Cuando se le preguntó cuánta gente de esos países habían cometidos actos terroristas en EE.UU, apenas citó un vínculo de un ciudadano somalí con la organización Al Shabab, pero admitió que no había sido confirmado ante la justicia.

 

Dos de los tres magistrados que integran el tribunal fueron nominados por los demócratas y el restante por los republicanos. Los que estaban en contra del decreto argumentaron que su aplicación provocaría la separación de familias, el perjuicio de miles estudiantes que no podrían acceder a las universidades y pérdidas de impuestos. “La verdad detrás de la prohibición deseada por Donald Trump es la discriminación contra los musulmanes. Fue hecha para favorecer a un grupo religioso en detrimento de otro”, enfatizaron.

 

Las presiones de Trump contra la Corte fueron fuertes e inusuales para la prolija separación de poderes que suele reinar en los Estados Unidos. “No quiero llamar a una corte sesgada, así que no la llamaré sesgada. Pero los tribunales parecen ser muy políticos”, había dicho. También había acusado al juez de primera instancia de ser “un seudojuez”.

 

Es muy probable que, tal como dijo Trump, el caso siga camino a la Corte Suprema. Allí aún rige un empate entre cuatro jueces nominados por presidentes republicanos y cuatro nominados por demócratas. Hace unos días, Trump propuso a Neil Gorsuch como reemplazo del fallecido ultraconservador Antonin Scalia, pero la nominación aún debe atravesar un largo proceso en el Senado. El propio Gorsuch tomó nota de las presiones del presidente a la justicia y las calificó de “desmoralizantes”, pero este magistrado no estará nombrado para cuando la Corte tenga que decidir.

 

El empate es una posibilidad real en la Corte Suprema. Si eso sucede, Trump estará en aprietos porque prevalecerá la decisión tomada por la instancia inferior, es decir, por el fallo de ayer del Tribunal de Apelaciones. Pero el presidente sabe que le queda al menos una salida: si todo fracasa para su gobierno, podrá argumentar que hizo lo posible para cumplir una de sus principales promesas de campaña y la justicia se lo impidió.

 

fuente clarin

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