Un falso periodista que buscaba matar a enemigos de Vladimir Putin

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El hombre es un checheno que se hacía pasar por reportero del diario francés Le Monde. Días atrás intentó matar a una pareja de ucranianos. Pero falló y fue desenmascarado.

 

 

Hace mucho que los ucranianos vienen peleando contra las noticias falsas que les llegan desde Rusia, pero hace un par de semanas han descubierto algo todavía más insidioso: un periodista falso.

 

El hombre era alto y elegante. Llevaba puesto un traje oscuro y hablaba con acento francés. Cuando se encontraba con políticos de Kiev se presentaba como Alex Werner, reportero del diario francés Le Monde.

 

“Era apuesto, calmo y seguro de sí mismo”, recordó Amina Okuyeva, que es una celebridad menor en Ucrania porque junto con su esposo fue combatiente voluntaria en la guerra contra los separatistas de la parte oriental del país. Werner la había entrevistado varias veces.

 

Fue a mitad de camino de una de esas supuestas entrevistas, en un terrorífico fogonazo de pólvora, que salió a la luz la verdadera identidad de Werner: era en realidad un asesino checheno, según dicen ahora las autoridades ucranianas.

 

Bajo la fachada de periodista, el asesino, Artur Denisultanov-Kurmakayev, trató de matar a Okuyeva y a su marido, Adam Osmayev, dijo el ministro del interior de Ucrania.

 

El intento salió mal porque Okuyeva también estaba armada. Los detalles del ataque y sus derivaciones están arrojando luz ahora sobre el rol de Kiev como terreno de prueba de lo que los ucranianos denominan actividades de guerra hibridas por parte de Rusia y que incluyen asesinatos.

 

Este ataque fue el tercer asesinato o intento de asesinato de alto perfil en Kiev que las autoridades ucranianas atribuyen a los servicios de seguridad rusos, pero es el primero en que el asesino personifica a un periodista.

 

En una declaración publicada el 3 de junio, Le Monde dijo que “quiere destacar que no se encuentra en Ucrania ninguno de sus periodistas en el momento y que su staff no incluye a ningún Alex Werner”. El diario condena con firmeza toda suplantación de sus periodistas o de su nombre, cualquiera sea el propósito.

 

En 2006, el gobierno ruso legalizó el asesinato programado de personas en el extranjero que constituyeran riesgos de terrorismo, retomando una práctica de la época soviética. Pero nunca el Kremlin ha admitido utilizar la autoridad que garantiza la ley y ha negado con vehemencia las acusaciones específicas, comprendidas las de Ucrania.

 

Como el “Sr. Werner”, Denisultanov-Kurmakayev vivió más de un año en Kiev, alternando con políticos y activistas anti-Rusia antes del tiroteo del 1° de junio. La fachada era buena pero no infalible, de acuerdo con palabras de Amina Okuyeva durante su primera entrevista con un medio de prensa extranjero luego del intento de asesinato. La acompañaban dos guardaespaldas que se mantuvieron en alto grado de alerta a lo largo de toda la entrevista.

 

Algo que indica que Denisultanov-Kurmakayev no era quien decía ser: dijo Okuyeva que siempre llevaba una notebook pero nunca se molestaba en escribir en ella. Usaba un traje de aspecto costoso, otra pista de que había algo fuera de lugar.

 

Sin embargo, no hubo nada inusual en el pedido de hacer la entrevista. “La prensa nos pide entrevistas a menudo”, dijo Okuyeva. “A los medios les encanta escribir sobre nosotros.” Okuyeva y su marido Osmayev, ambos étnicamente chechenos, son bien conocidos en Ucrania. En 2012 el gobierno ruso acusó a Osmayev de conspirar para matar a Vladimir Putin, que entonces era el primer ministro. Osmayev fue arrestado en Ucrania, pero el Tribunal Europeo de Derechos Humanos impidió su extradición a Rusia.

 

Fue liberado tras la revolución ucraniana de 2014 y él y su mujer se incorporaron a una unidad de chechenos étnicos que peleaban en la guerra del este, el batallón Dzhokhar Dudayev. Osmayev fue su comandante a partir de 2015. Okuyeva se desempeñó como tiradora. Obtener fama como enemigos de Rusia tiene sus riesgos. La pareja sabía que era un blanco. “Putin tiene interés personal en librarse de nosotros”, dijo Okuyeva.

 

El supuesto Sr. Werner se reunió tres veces con la pareja en cafés de Kiev desde el 20 de mayo hasta el 1° de junio y les explicó que planeaba un artículo de fondo.

 

Dijo Okuyeva que antes del cuarto encuentro les pidió que lo recogieran en el auto de ellos y lo llevaran a la embajada francesa y que también había comentado que tenía un regalo de sus jefes de Le Monde.

 

“Había una cantidad de pequeñas cosas, de cosas raras, y la intuición me decía que no me reuniera con él”, dijo Okuyeva, pero no hizo caso de sus dudas. Mientras iban en el auto, Denisultanov-Kurmakayev les pidió que se detuvieran para hacer un tramo de la entrevista y se sentaran atrás para darles el regalo que traía en una alegre caja de cartón roja.

 

Mientras la pareja se sentaba en el asiento trasero, dice Okuyeva que Denisultanov-Kurmakayev les dijo “Bueno, aquí está su regalo”. Abrió la caja, sacó un arma y abrió fuego contra Osmayev.

 

Un disparo le dio en el lado derecho del pecho, pero Osmayev no quedó impedido de inmediato y luchó con el agresor para disputarle el arma. Okuyeva, temerosa de intentos de asesinato desde largo tiempo atrás, llevaba una pistola bajo el saco, al igual que un tubo de coagulante Celox en la cartera. Cuatro veces le disparó a Denisultanov-Kurmakayev mientras luchaba con el marido. Los dos quedaron gravemente heridos, pero sobrevivieron.

 

“Siempre estaré agradecido”, dijo Osmayev en una entrevista a propósito de la rápida reacción de la esposa. “Por eso estamos vivos hoy los dos.” El hecho de que el asesino sobreviva podria elevar la importancia del caso si los investigadores lograran su cooperación.

 

En marzo, un ex legislador ruso que huyó a Ucrania, Denis N. Voronenkov, fue atacado a tiros en la vereda del hotel Premier Palace de Kiev. El año pasado, un coche bomba mató a un periodista, Pavel Sheremet, en una calle céntrica de la capital, pero no hubo arrestos.

 

Luego del ataque a Osmayev y Okuyeva, el ministro del interior de Ucrania y diversos legisladores culparon a los servicios de inteligencia rusos.

 

El Servicio de Seguridad de Ucrania, sin embargo, dijo que no había pruebas suficientes de que el asesino que simulaba ser periodista fuera un agente ruso, aunque no ha descartado tal posibilidad.

 

“Para la comunidad mundial, lo importante es que tengamos pruebas de que Rusia está cometiendo actos terroristas en otros países”, afirmó el legislador Anton Gerashenko. “Podria soltársele la lengua y decir quién lo mandó aquí y por qué”, comentó acerca de Denisultanov-Kurmakayev.

 

Si bien sigue sin quedar claro por parte de quién estaba actuando Denisultanov-Kurmakayev, no es la primera vez que su nombre aparece en circunstancias similares.

 

En los años 90 estuvo poco menos que asociado abiertamente con una organización criminal chechena que operaba en San Petersburgo, y en cierta oportunidad apareció en la televisión rusa para hablar como representante de esa organización.

 

En 2008 las autoridades de Viena lo interrogaron acerca de su contacto con un informante que pedía asilo, Umar Israilov, que había atestiguado en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en contra de Ramzan A. Kadyrov, el dirigente checheno. Israilov decía que Denisultanov-Kurmakayev era un enviado de Kadyrov llegado a Austria para atentar contra su vida.

 

Denisultanov-Kurmakayev dijo que el dirigente checheno lo había enviado a Viena para persuadir a Israilov de que volviera a Chechenia y, si eso fracasaba, matarlo. Dijo que Kadyrov llevaba una lista con 300 enemigos que matar.

 

Denisultanov-Kurmakayev dijo que rechazó llevar a cabo el asesinato y que en cambio solicitó protección a la policía austriaca por no haber cumplido la orden. Dos meses después, Israilov fue atacado por pistoleros desconocidos y murió en una calle de Viena.

 

En aquella oportunidad Denisultanov-Kurmakayev dijo: “No quiero violar ninguna ley, y no soy un asesino”.

 

fuente clarin

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