Esta vez la noticia no fue el habitual desborde de aguas en Venecia, sino una insólita marea baja que dejó imposibles de navegar varios canales y un extraño paisaje de góndolas encalladas en el barro. La ciudad lucía ayer una estampa muy distinta de la que precisamente buscaban los miles de turistas que viajaron a la ciudad italiana en pleno mes de Carnaval, con la ilusión de dar un romántico paseo en góndola.