La última encuesta de Giacobbe para el domingo

Politica
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La calma chicha: Los datos recopilados en este estudio han sido tomados hasta la noche del lunes 16 de octubre de 2017. Por Lic. Jorge Daniel Giacobbe

 

 

Es decir, cinco días antes de las elecciones legislativas, y uno antes de la aparición del cuerpo en el Rio Chubut que, al momento de escribir estas líneas, asumimos es de Santiago Maldonado. 

 

SOBRE EL ESTADO DEL ELECTORADO Hasta ese momento, el clima de la opinión pública argentina se mostraba mucho más calmo que el imperante dentro del ecosistema de la política. En este último, los temores, la paranoia y la obsesión han sido constantes desde el 2015, aunque moderados luego de los resultados de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.

 

El electorado argentino, en particular el bonaerense, no se ha movido de sus posiciones prácticamente nada desde las presidenciales donde Mauricio Macri resultó electo presidente. Las curvas de evolución de imágenes de los principales dirigentes nacionales publicados en este informe privado bien lo demuestran, retratando una sociedad que, pese a que el sistema político intenta empujarla para un lado o para el otro, ya no se deja influenciar como hace unas décadas atrás. Es importante retratar la madurez de la opinión pública, y la capacidad para administrar sus propias ansiedades, para poder comprender por qué “no pasa nada” en términos de intención de votos cuando los contenidos de los medios de comunicación dan supuesta cuenta de un tiempo histórico convulsionado. Sirve también para intentar pensar qué sucederá en estos días finales hasta la elección, donde cerca del cinco por ciento de los bonaerenses decidirá su voto, y se harán todo tipo de especulaciones sobre el caso Maldonado con tal de llamar la atención. 

 

CÓMO LLEGAMOS HASTA AQUÍ Las posiciones están tomadas desde hace mucho tiempo. A la vista de los datos que hemos recopilado en los últimos dos años, podríamos sostener que la estabilidad de las variables parece un presagio temprano. Que los argentinos nos estuvieron diciendo claramente los eventos políticos que iban a producir en 2017: una consolidación de Cambiemos, un castigo furioso al peronismo en general, el pasaje a cuarteles de invierno para el kirchnerismo, la desarticulación del miedo a Cristina, y el oscuro momento político de Sergio Massa, entre otras cosas. En abril de 2016 más de la mitad de los encuestados c reía que Cambiemos ganaría las elecciones legislativas actuales, seguido por el kirchnerismo, el peronismo y el massismo, en ese orden. Juan Manuel Urtubey rankeaba primero como figura para liderar el PJ, aunque luego se corrió de la escena política, y nadie pudo juntar los pedazos. La gente buscaba hace un año y medio un recambio en el peronismo. Ya el 71% de los argentinos indicaba que nunca votaría a Cristina Fernández a presidenta. Su suerte ya estaba sellada. ¿De dónde vino entonces el miedo que imperó durante dos años hasta las PASO? En mayo de 2016 Maria Eugenia Vidal ya medía más de 60% de positiva en todo el país, y el liderazgo de Mauricio Macri era percibido como “fuerte” por más de la mitad de la población. Por junio, Sergio Massa medía poco más de veinte por ciento de positiva, valor que no se movería durante los próximos 18 meses, pese a las “operaciones” de muchos grupos de poder que intentaron mostrarlo con 40% de intención de voto en PBA y 120% de imagen positiva.

 

 En julio de 2016 Margarita Stolbizer todavía era más valorada (imagen positiva) que Macri. Pese a registrar leves caídas todos los meses anteriores, en agosto de 2016 el ministro Esteban Bullrich era el más valorado del todo el gabinete, mientras que Elisa Carrió gozaba ya de mayor imagen positiva que el presidente. Un año después serían elegidos como candidatos principales de Cambiemos. Sergio Massa era definido por la gente como “oportunista” “falso” “traidor” y “panqueque”, y consolidaba su alianza con Margarita Stolbizer. En septiembre Cristina medía casi 30% de intención de voto y era definida como “corrupta”. Elisa Carrió medía casi 50% en la Provincia de Buenos Aires (luego sería candidata en Ciudad de Buenos Aires). Margarita registraría una caída de casi quince puntos de imagen, para luego caer otros diez el resto del año, como resultado de su nueva alianza. Sumándola con Massa, ambos medían 12% en la provincia. En octubre de 2016, exactamente un año antes de las elecciones del próximo domingo, Esteban Bullrich medía un punto más que Cristina Fernández compitiendo voto a voto para Senadores en Provincia de Buenos Aires. Pese a que Macri luego lo vetaría como candidato, el empate inicial estaba firmado. Lo sucedido en las PASO era visible doce meses antes. En noviembre la mitad de la población mantenía expectativas positivas hacia el futuro pese a un año que cerraba con 40% de inflación, y otra mitad creía que la mayor responsabilidad de la situación económica del momento la tenía el kirchnerismo (penetración del discurso de la pesada herencia). Podría escribir hojas y hojas argumentando sobre cuán estable se encuentra la opinión pública argentina, y sobre todo sustentándolo con datos empíricos. Sin embargo, para no agotar al lector, he decidido extractar estos datos concretos del año 2016 y evitar todos los del 2017 Quiero dejar claramente asentado que los argentinos en general y los bonaerenses en particular tomaron decisiones políticas hace mucho tiempo y las sostuvieron pese a toda circunstancia.

 

 SOBRE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES Apenas terminaron las PASO, la diferencia registrable a favor de Cambiemos en nuestras encuestas se situó en 4,5%, con un Bullrich casi alcanzando los cuarenta puntos, y una Cristina apenas superando el 35%. Desde ese momento hasta ahora, apenas han cambiado los números. La medición presentada en este informe indica que la formula Bullrich-Gonzalez mide 40,8%, mientras que la de FernandezTaiana registra 35,2%, seguidos por Massa-Stolbizer en 12%. Cercanos a los 3% o 4% se encuentran Randazzo-Casamiquela y Pitrola/D´Atri. El margen de error de este estudio (2,2%) nos dice que es muy difícil que la tendencia ganadora de Cambiemos se revierta, y que es una moneda al aire saber si el Partido Justicialista quedará arriba o abajo del Frente de Izquierda. En cualquiera de las dos circunstancias, los analistas de la política deben asumir la real potencia actual del peronismo como tal, situación que venimos retratando hace años. Resta describir un interesante 5,1% de bonaerenses que están indecisos. Son indecisos “duros”, es decir, que incluso para quienes nos dedicamos a estudiar el comportamiento humano, y tras hacerles más de veinte preguntas, resulta difícil saber qué decisión tomaran sobre el filo de la elección. No tienen ninguna tendencia hacia Cristina Fernandez, eso es seguro. Evidentemente no se han visto seducidos por Esteban Bullrich como candidato. Tampoco valoran a Mauricio Macri, ni a su gestión. La única persona que tiene imagen positiva en ese público es María Eugenia Vidal. Pero claro, al no estar en la boleta, y al ser la oferta un ministro del gabinete de Macri, será para ella una operación difícil “pescar” algo en esa pequeña pero decisiva laguna. Todo indica que aquellos bonaerenses de ese público que no se vean seducidos por Vidal, podrían fugarse de la discusión por “la grieta”, pues no quieren verse obligados a tener que decidir “entre Frankenstein y el Hombre Lobo”, tal como señaló un participante de un focus group realizado por Giacobbe & Asociados. Puede ser entonces que refuercen el caudal de votos de las terceras, cuartas y quintas opciones, que seguramente pierdan votos respecto de las PASO, pero no se desmoronen absolutamente. El último dato sumamente interesante en la Provincia de Buenos Aires es que Graciela Ocaña, cabeza de lista de Diputados en Cambiemos, mide tres puntos más que Esteban Bullrich. Quizás haya aquí otra llave para levantar unos puntos al exministro. 

 

SOBRE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES Los números tampoco han variado mucho últimamente. Elisa Carrió rompió el techo de los cincuenta puntos y se sitúa hoy casi cuatro por encima de esa frontera. Daniel Filmus logra recopilar los veinte puntos de la interna de las PASO, y sumar unos tres puntos más. Pero es la mitad del voto de Cambiemos. Los sigue Martín Lousteau rondando el 11%, que sufre el mismo mal que Massa en la provincia: las anchas avenidas del medio nunca existieron porque la población no tiene capacidad de atención para aquellos que están por fuera del par de opuestos que domina la política argentina desde hace varios años.

 

LOS DÍAS FINALES Por más que irrumpan noticias rutilantes sobre el Caso Maldonado, el electorado parece abstraído en la tarea que va a realizar. Por supuesto que en Argentina cualquier cosa puede suceder, pero la verdad es que, desde mi punto de vista personal, no espero que sucedan grandes cambios provocados por este caso. La opinión pública encara entonces la finalización de la tarea que planificó, según hemos comprobado durante los últimos dos años de mediciones consecutivas y mensuales, hace mucho. Habrá un mensaje para Cambiemos que está lejos de ser un cheque en blanco, uno para Cristina que será una jaula de cristal, uno para el peronismo que se parece mucho a un abrazo de despedida, uno para Massa que le marca la cancha y uno para Stolbizer que le indica que los errores se pagan caros. EL DESPUÉS Lejos de ser una florida pradera, el futuro para Cambiemos puede ser un camino de obstáculos. Cristina se ha convertido en un “Filmus de nivel nacional”, pero perder el rival siempre implica que aparezcan nuevos. Es un riesgo. Y quedarse sin rival puede desatar las diferencias internas. Es el otro riesgo. Finalmente, ganarle dos veces a un gran titán de la política, dos triunfos rutilantes, pueden desatar algunos niveles de soberbia si Cambiemos no se sabe contener. Recordemos toda la irritación de la opinión pública con el kirchnerismo en función de sus modos autoritarios, rústicos y prepotentes. Luego de las elecciones generales, Giacobbe & Asociados seguirá midiendo la estabilidad del gobierno y la evolución de las distintas oposiciones. Tenemos por delante otro capítulo de recambio generacional muy fuerte, donde aparecerán nuevos nombres y nuevos estilos por doquier. Encararemos también, en próximos informes, el escaneo profundo de la identidad de los diferentes partidos políticos, y lógicas culturales de pensar la política, que dominarán la escena política del país los próximos dos años

 

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