Impulsan una reforma laboral más profunda en los acuerdos por sector

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Triaca quiere avanzar en algunos gremios con cambios que fueron excluidos del proyecto que se consensuó con la CGT. Por Nicolás Balinotti

 

Después de dar marcha atrás con los artículos que modificaban el corazón de la ley de contrato de trabajo y consensuar con la CGT un proyecto muchísimo más light, el Gobierno apuesta ahora a que la "gran reforma laboral" se materialice con las primeras paritarias de 2018 y que tenga rasgos distintivos según el sector y su convenio colectivo.

Hay dos puntos del borrador inicial que fueron excluidos del proyecto final, pero que el ministro de Trabajo, Jorge Triaca , anhela colar en algunas negociaciones particulares. Una de ellas es la creación de un "fondo de cese laboral", una suerte de seguro de desempleo en caso de despidos constituido con aportes de la empresa y del asalariado. La intención oficial es replicar el caso de la Uocra, que tiene un "fondo de cese" debido a la poca estabilidad del rubro. Gastronómicos, el gremio de Luis Barrionuevo, es uno de los que evalúan incorporar esta figura en su próxima negociación.

Pablo Moyano y el bancario Palazzo, en un acto en Luján
Pablo Moyano y el bancario Palazzo, en un acto en Luján. Foto: Prensa C. Federal

El otro ítem que seguramente surgirá en las próximas negociaciones será el de la implementación de un "banco de horas" para establecer un registro diferente de la cantidad de horas de la jornada laboral. Podría contabilizarse de manera anual o mensual, y hasta podrían cambiar las compensaciones por horas extras y trabajos en feriados o días no laborables.

En forma paralela, en el Ministerio de Trabajo trabajan en un menú de opciones para disminuir costos laborales. Algunas de las alternativas que están en evaluación son: baja de aportes patronales para las obras sociales; revisión de cláusulas de antigüedad, escalas y funciones; no avalar pagos extraordinarios, salvo excepciones, como un plus por presentismo, y establecer las pasantías como un atajo para capacitar personal a valores más bajos (esto se incluyó en el proyecto de ley que comenzará mañana a tratarse en la comisión laboral del Senado).

Siempre y cuando no haya desbordes inflacionarios, Triaca planifica las paritarias sobre dos ejes. El primero será lo estrictamente salarial. La pauta de referencia será de 15,7 por ciento, en línea con la inflación que se proyecta en el presupuesto de 2018. Para los sectores que deban resolver su negociación durante el primer cuatrimestre, el ministro prevé subas de hasta 12% y habilitar una cláusula gatillo por inflación, aunque con el 15,7% como techo. Para los que negocien de junio en adelante no habría tanta flexibilidad para avalar el disparador en caso de una eventual escalada inflacionaria.

El otro eje de la paritaria, según el Ministerio de Trabajo, girará en torno a las necesidades sectoriales de modificar su convenio colectivo. Hasta hace poco el Gobierno exhibía dos acuerdos paradigmáticos: el sellado con los petroleros, en Vaca Muerta (baja de aportes patronales por viáticos y redistribución de tareas del personal, entre varias cosas), y el de los lecheros de Atilra, a partir del derrumbe de SanCor (baja de aportes patronales para la obra social).

Ahora sumó al listado el acuerdo alcanzado con la UOM de Tierra del Fuego, en donde se pactó con los empresarios congelar los salarios por dos años a cambio de que no haya despidos. El argumento oficial fue para "ganar competitividad". Hubo una salida similar en uno de los gremios portuarios: el de capitanes de ultramar, que reúne al personal jerárquico y cuyo jefe, Marcos Castro, ofreció hasta una reducción de sueldo para mantener en pie la actividad.

Antes de embarcarse en las paritarias del año que viene, Triaca distingue dos desafíos en el corto plazo. El primero será lograr que el Congreso transforme en ley antes de fin de año el proyecto de reforma laboral.

El otro es la paritaria de los aeronáuticos. El Gobierno tiene un interés particular en resolver el conflicto gremial por varias razones. La primera es porque la paritaria del sector podría ser un caso testigo para las negociaciones salariales de 2018. Si bien es la última paritaria de 2017, su período de aplicación abarca casi por completo el año próximo. Por eso el oficialismo mantiene firme la postura de no ceder un aumento por encima del 16%, que es la pauta inflacionaria que se proyecta. Algo similar a lo que ocurrió con los bancarios en el primer trimestre de este año, cuando fueron los pioneros en acordar una cláusula gatillo por inflación, que está ahora a punto de activarse al superar el 19,5%.

Comercio, que acordó en abril una paritaria de 20%, deberá resolver en enero si es que activa la cláusula gatillo. Sin embargo, Armando Cavalieri, el jefe mercantil, ya habría desistido de esa maniobra e iría por compensar los puntos perdidos con un bono de fin de año. Así, la pelea salarial también será eje del debate por la reforma laboral.

fuente lanacion

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