El gobierno porteño dictó la conciliación obligatoria en medio del conflicto entre el Sindicato de Choferes de Camiones y las empresas de recolección de residuos. Esta medida se dio luego de que la Ciudad amaneciera con una significativa acumulación de basura en distintos barrios, por una protesta del gremio en reclamo de un bono de 9500 pesos.