A un año y medio de su surgimiento, el triunvirato de mando de la CGT llegó a su fin. Dividida y desautorizada, la conducción se reunió ayer en secreto con un puñado de dirigentes de peso, para explorar una salida institucional a la crisis, que se profundizó la semana pasada con la renuncia de Camioneros, el poderoso gremio de Hugo Moyano .

Con congresos paralelos, los dos sectores definirán sus posturas de cara al inminente proceso electoral. La fracción Perón espera ratificar su fortaleza interna. Micheli mostrará sus alianzas externas.