La marcha de la CGT a Plaza de Mayo tuvo un impacto inmediato en el gobierno. El presidente, Mauricio Macri , ordenó echar a dos funcionarios que habían llegado al Poder Ejecutivo gracias a su sintonía con sectores de la CGT. El viceministro de Trabajo, Ezequiel Sabor, y el superintendente de Servicios de Salud, Luis Alberto Scervino, fueron los cesados de sus cargos.