Debo pedir disculpas por la gran demora que se produjo en la remisión de mi nota anterior, debido a un problema en el motor de envío. Como recordará, lamenté en ella el lugar y la forma de la convocatoria, para el martes 20 y en Comodoro Py 2002, de una marcha ciudadana en reclamo de una Justicia independiente, seria y rápida.por Enrique G. Avogadro

La sociedad tiene la legítima y justificada certeza de que el Poder Judicial, en especial el fuero federal domiciliado en Comodoro Py, le está mareando la perdiz, como reza el famoso dicho.por Enrique G. Avogadro

El lunes comenzará en la Argentina una nueva Semana de Mayo; la mitología atribuye a los pocos presentes en la Plaza homónima, mientras se reunía el Cabildo porteño, la autoría del grito "el pueblo quiere saber de qué se trata". Más de dos siglos después, el reclamo recorre a toda América.Por Enrique G. Avogadro -Especial Total News-

La Legislatura bonaerense sancionó una ley que consagra, emulando al Ministro de Propaganda de Hitler y como dogma, la cifra de 30.000 desaparecidos durante el proceso militar de 1976/83, y pretende sancionar gravemente a quien la ponga en duda. Por Enrique G. Avogadro

Como sociedad nos hemos hundido en una inmunda y maloliente ciénaga moral de la que todos, por acción u omisión, somos culpables, claro que en diferente grado.por Enrique G. Avogadro

La Argentina política decidió esta semana castigar a los presuntos caníbales comiéndoselos. Confirmó así su siniestra selección de un grupo de dos mil ancianos para que asuman la culpa general de toda sociedad por haber apoyado la revolución militar de 1976 y así lograr el perdón. Para preparar el adefesio que cocinó por unanimidad -salvo la honrosa y valiente actitud del Diputado Alfredo Olmedo- el ¿Honorable? Congreso de la Nación utilizó varios ingredientes, todos en descomposición, lo cual facilitó la cocción: la Constitución Nacional, el Código Penal, el Tratado de Roma, la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y la Convención Interamericana de los Derechos Humanos.Por Enrique G. Avogadro

 

 

 

Estoy hablando, claro, de la ley que prohibió la aplicación del famoso "2x1" que había utilizado la Corte Suprema de Justicia para declarar cumplida la pena de un condenado por crímenes de lesa humanidad, un fallo que motivó la inmediata reacción de la izquierda, de los pseudo organismos de derechos humanos y del kirchnerismo (probando todos una vez más lo selectivo de su memoria), de los partidos políticos y hasta del Gobierno.

 

 

 

El Tribunal supremo, por una mayoría constituida por sus verdaderos juristas, falló conforme a derecho y, aún en contra de la posición personal y moral de cada uno, lo único que hizo fue aplicar el principio vigente en todas las legislaciones, que impone utilizar siempre la ley más benigna en el juzgamiento y la graduación de la pena de todo y cualquier delito.

 

 

 

Ese principio está consagrado en todas las normas, locales e internacionales, que he mencionado y hasta el ex Juez Eugenio Zaffaroni (de allí la desmemoria, ya que sus votos fueron calcados a lo ahora resuelto por la mayoría de la Corte) lo había respetado en sus fallos. Pero ello no fue óbice para que todos salieran corriendo a criticar a Elena Highton de Nolasco, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti, y hasta llegaron al extremo disparate de denunciarlos penalmente por prevaricato, es decir, por resolver teóricamente en contra de las pruebas de la causa.

 

 

 

Con la sanción de este espantajo, se viola nuevamente otro principio básico de toda la estructura jurídico-penal de Occidente: la irretroactividad de la ley. Porque, cuando otro caso de lesa humanidad llegue a la Corte, los legisladores pretenden que el "2x1" no sea aplicado siquiera a las causas en trámite, es decir, que esta delirante norma recién promulgada impida la concesión de ese beneficio a quienes ya lo tenían.

 

 

 

Pero no debe asombrarnos, porque también se lo hizo cuando, en nombre de una "política de Estado" ¡convenida! entre los tres poderes (el Presidente del máximo tribunal, Ricardo Lorenzetti, lo reafirmó así en su voto) se aplicó -y muy tuertamente, por cierto- el concepto de "genocidio", descripto por el Tratado de Roma, al cual adhirió la Argentina en 1994, a delitos así calificados y presuntamente cometidos veinte años antes.

 

 

 

Como dijo nuestra "abogada exitosa" esta semana en Bruselas, "todo tiene que ver con todo" y, precisamente para imponer el concepto de "genocidio", fue que el terrorismo inventó el dogma de los 30.000 desaparecidos, amén de lucrar innoblemente con las indemnizaciones.

 

 

 

Debemos recordar que, cuando nuestros insanos legisladores sancionaron esta absurda ley, dijeron haberlo hecho ante la presión del clamor popular; o sea, invocando a la teórica opinión de la sociedad, nunca verificada, se modificó retroactivamente nuestra Constitución Nacional. Eso fue, claramente, lo que hicieron Hitler, Mussolini y Stalin para cambiar el mundo, ¡y así le fue a la humanidad!.

 

 

 

Y no se trata de una mera exageración literaria. Basta preguntarse qué diferencia, en los hechos, a nuestro Congreso del tirano Nicolás Maduro; ambos dicen representar a mayorías, a las cuales no se atreven siquiera consultar, para cambiar las reglas de juego de la democracia. La permanente violación a la ley, que los argentinos y venezolanos sufrimos diariamente, nos acerca cada vez más a las horas más oscuras de la historia, devolviéndonos a la selva en la que impera el más fuerte.

 

 

 

Este tristísimo episodio volverá a costar a la Argentina mucho más que los transitorios beneficios de venganza que obtendrán sus aplaudidores porque, como es notorio, convierte en innegable la enorme inseguridad jurídica que campea por estas latitudes, en todos los terrenos, de la mano de una justicia venal, rastrera y corrupta. Con esos elementos en la imagen que ofrecemos al mundo, ¿cómo van a venir las inversiones que necesitamos tanto como el oxígeno?

 

 

 

Sólo el coraje cívico de los tres miembros de la Corte Suprema, si mantienen -como fue la eterna conducta del Dr. Carlos Fayt- su postura de apego irrestricto a la ley cuando lleguen a su conocimiento otros casos similares, podrá salvar a nuestro país de un nuevo abismo.

 

 

 

Tampoco será menor el costo que pagará Cambiemos por lo sucedido. Con excepción de Lilita Carrió, con su actitud imaginada como "políticamente correcta", que lo llevó a ponerse de sombrero la división de poderes y a descalificar a la Corte, pretende evitar el ataque permanente del kirchnerismo y de la izquierda irracional y, en el camino, recoger algunos imposibles votos de esas procedencias; pero olvida que, desde el lado sensato de la sociedad, que se manifestó en las calles el 1° de abril, se mira con asco este irracional proceder y muchos ciudadanos pensarán seriamente antes de repetir su elección de 2015.

 

 

 

Pese a todo, no tengo dudas que el Gobierno se alzará con el triunfo en octubre de este año, pero el crédito deberá ser otorgado a la falta de opciones, ya que el peronismo no ha conseguido evolucionar y desprenderse de su factor más centrífugo, Cristina Fernández de Kirchner. Mientras ésta siga pesando en la escena partidaria, no podrán surgir hombres y mujeres que representen una nueva forma de hacer política y ejercerla con probidad y honestidad. La "noble viuda" obliga a los cobardes dirigentes del PJ a arrastrarse en su estela; y aún los pocos honestos de éstos que todavía existen se van así sumergiendo en la fétida atmósfera de corrupción que la rodea y que no se atreven a denunciar por miedo a su venganza.

 

 

 

Es desolador el panorama que podemos ver a nuestro alrededor, pero está en nosotros mismos, con nuestro esfuerzo individual, revertirlo. Tenemos esa obligación, aún los mayores, frente a nuestros hijos y nietos, porque recibimos un país y lo hemos destruido, incumpliendo así nuestra principal obligación como administradores de algo que no era nuestro.

Permítame explicarle por qué la semana pasada no respondí a cada uno de los comentarios que me enviaron, como hago desde hace catorce años. Sucedió que, contra mi costumbre de emitir mi opinión sólo los sábados, difundí el miércoles la denuncia penal que formulé contra Hebe de Bonafini y los organismos de pseudos derechos humanos, apólogos del terrorismo; el 1° de abril, la nota "Momento Crucial"; y el mismo día, al regresar de la marcha cívica, una sola frase que me salió del alma: "Contra el escepticismo y la apatía, contra el sábado y el sol, ¡SI, SE PUDO!".Por Enrique G. Avogadro

A más de dos años de la muerte del Fiscal Alberto Nisman, de la que aún no sabemos siquiera cómo se produjo, un nuevo enigma surgió el jueves en Buenos Aires con el sospechoso deceso del financista Aldo Ducler, casualmente también a dos días de haber formulado una muy grave denuncia contra los Kirchner y su entorno. Por Enrique G. Avogadro

Obviamente, el título de esta nota se refiere, primero, al fallo de la Corte Suprema (Ver Fallo) que el miércoles resolvió que correspondía aplicar el "2x1" (cada día de prisión preventiva se computa doble) a un procesado por delitos de lesa humanidad. Los ministros del máximo Tribunal Carlos Rosenkrantz, Elena Highton de Nolasco y Horacio Rosatti conformaron la mayoría que simplemente aplicó la ley, mientras Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda se opusieron. ¡Una para el lado de la Justicia! Por Guillermo G. Avogadro

"No por casualidad las reformas son tan difíciles. Ni por otra razón quien quiere cambiar de verdad las cosas,para propiciar al país un horizonte de mayor bienestar y progreso, a veces se siente solo".Fernando Henrique Cardoso

 

Esta tarde, a las 19:00 (con mis amigos, nos reuniremos a las 17;45 en Callao y Juncal, para después marchar al Obelisco), quienes queremos vivir en paz y en democracia  y estamos hartos de aquéllos que quieren, una vez más, poner ambos valores en riesgo, saldremos a las plazas de todo el país a expresarnos.por Enrique G. Avogadro

 

 No se trata de una marcha a favor del Gobierno, sino a favor de la Constitución y de la ley. Piense usted de qué lado de esa línea esencial está y, si coincide con ambas premisas, hágase un favor a usted mismo, a sus hijos y a sus nietos, y acompáñenos.

 

No importa que tenga, como yo mismo, tal o cual queja respecto a la gestión del Gobierno, porque hoy es otra cosa lo que está en juego: la Patria misma. Es que el más impúdico peronismo, el que está agazapado y quiere retornar, sólo entiende el diálogo si éste conlleva el control de la calle; si se las dejáramos, si permitiéramos que continúe la impunidad, todo estará perdido. La mayor prueba de cuánto preocupa el tema la constituye la ingente campaña que desató en las redes, con mensajes contradictorios, para debilitar la convocatoria.

 

Porque, si permitiéramos que los ladrones y criminales de siempre, que quieren evitar la cárcel y seguir robando, ahora saquen a empujones y panzazos a las actuales autoridades, nos miraríamos en el espejo más terrible que hoy ofrece nuestra región, la tristísima Venezuela, un país en el que ha desaparecido todo esbozo de legalidad, donde la gente se está muriendo de hambre, donde se encarcela sin juicio, donde no se puede acceder a los remedios y, pese a que flota sobre un mar de petróleo, el chavismo ha llevado a la ruina a fuerza de latrocinio y narcotráfico.

 

Jorge Fernández Díaz, a quien nadie puede acusar de hombre de derechas, acuñó una metáfora genial para describir la sensación de insatisfacción de muchos argentinos ante una economía que, según creen erróneamente, no termina de levantar cabeza: “El jumbo  venía en picada, la cabina permanecía tomada por jihadistas y los pasajeros se disponían al infierno del final. De pronto Macri y sus muchachos derrotaron a los mujahidines, tomaron el control, evitaron que la nave se estrellara y comenzaron a estabilizar el vuelo: en ese instante los viajeros se quejaron porque el pollo de la cena estaba frío”.  No pretendo quitarle responsabilidad al Presidente, porque llevo más de un año enrostrándole haber cometido el imperdonable error de no informar a la ciudadanía acerca del estado real del país y su economía cuando Cristina Kirchner literalmente le tiró el gobierno –recuerde que ni siquiera aceptó entregarle formalmente los atributos del poder- por la cabeza.

 

Muchos dicen que no están dadas las condiciones para que se produzca un golpe de estado de la oposición más cerril, y podría coincidir con esa posición si se tratara de tanques en la calle, como sucedió cuando fueron derrocados Arturo Frondizi, Arturo Illia y tantos más. Pero hoy estamos frente a algo infinitamente peor: recuerde qué pasó en el acto del 24 de marzo en Plaza de Mayo, y la renovada apología que muchos políticos peronistas están haciendo del ERP y Montoneros. Cabía esperar algo así de Bonafini o Carlotto, de los grupos guevaristas o de las izquierdas trotskistas, pero no de tipos como Pichetto o Gioja. Si se califica públicamente al Gobierno de ilegítimo y dictatorial, como se hizo hasta en La Haya, se habilitan las posturas de quienes finjan resistir a la opresión y tomar las armas –las bombas, los secuestros- para desalojarlo.

 

Y hasta quienes huían del kirchnerismo -al cual apoyaron tan callada y humillantemente durante doce años- como si fuera la peste, se juntaron tan contentos en el congreso del PJ para distribuirse las miserables canonjías partidarias. Hasta Patotín Moreno ha vuelto al ruedo en estos días, clamando por una unidad que los contenga a todos, incluido Sergio Massa y su desmemoriado Frente Renovador; si lo lograran, una vez más estaríamos en manos de una asociación ilícita cuyo único propósito es recuperar el poder y, con él, robarnos el futuro a mansalva.

 

Quiero manifestar mi admiración más profunda por María Eugenia Vidal, Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, quien logró evitarnos a todos, más allá de los bonaerenses, que Anímal Fernández triunfara en ese distrito y, con ello, permitiera que Lancha y el Chino (verdaderamente, parecen apodos carcelarios) se instalaran en la Casa Rosada. Esta semana, Marcelo Longobardi y Jorge Lanata la entrevistaron en conjunto (puede escucharlo en https://tinyurl.com/lhtxqzw), y debo confesar que consiguió emocionarme.

 

Cambiando de tema, y dado que la Legislatura de la Provincia que encabeza ha sancionado una ley (espero que la vete) que establece como verdad revelada la cifra de 30.000 desaparecidos –reconocidamente falsa- y prevé sanciones para quien la niegue, me permito formular una sugerencia: que los organismos que exigen la continuidad de ese dogma y pretenden seguir haciendo negocios y política con él mientras nos niegan el acceso a la historia, suministren los datos filiatorios de todos ellos (nombre, número de documento, etc.).

 

Para concluir, quiero expresar mi conmovido agradecimiento a todos y cada uno de ustedes que se solidarizó conmigo y me ofreció su apoyo y acompañamiento por mi denuncia por incitación a la violencia y apología del delito que formulara, y que está en manos del Juez Claudio Bonadío. De verdad, ¡muchas gracias!

Hubo dos hechos a comienzos de la semana que, en cierto modo, pasaron desapercibidos para el gran público, pero revisten singular importancia por cuanto confirman que nada ha cambiado respecto a la visión que, sobre la tragedia de la guerra que sacudió al país en los 70's, tienen los poderes públicos de la Argentina. Por Enrique G. Avogadro

“Cuando estén secas las pilas de todos los timbres que vos apretás,
buscando un pecho fraterno para morir abrazao...

Enrique Santos Discépolo

“El peor enemigo de un gobierno corrupto es un pueblo culto”.El sábado 1° de abril, a las 18:00 horas, ha sido convocada la ciudadanía para expresar, en todas las plazas del país, su innegociable decisión de vivir en democracia. Se pide que los asistentes no lleven banderas partidarias, para demostrar que no se trata de dar apoyo a fuerza política alguna, sino de rechazar todos los movimientos destituyentes –el llamado “club del helicóptero”- que hoy pretenden expulsar al circunstancial ocupante de la Casa de Gobierno para regresar al país que sueñan seguir depredando impunemente. Por Enrique G. Avogadro