La gira asiática del presidente Macri fue, como se esperaba, muy exitosa. Conviene no deducir de este hecho incuestionable que sus efectos sobre la economía argentina se observarán  de la noche a la mañana. Por Jorge Raventos- Especial Total News-

Pese a que el INDEC midió en marzo una inflación del 2,4 por ciento, el jefe de gabinete Marcos Peña aseguró que el descenso de la inflación está garantizado y el gobierno está en buen camino para derrotarla”. Estamos mal pero vamos bien podría haber dicho si la frase no evocara a los años 90 que el gobierno, atado a su  versión de ser “el cambio” y “lo nuevo”,   se esfuerza por  no mentar jamás.Por Jorge Raventos

Mauricio Macri despliega su gira asiática a distancia del barullo político-institucional provocado por un fallo de la Corte Suprema,  una ley aprobada al galope por presión de la opinión pública, una cifra de inflación que conspira contra las previsiones oficiales, la ratificación de imputaciones crematísticas que tocan al titular de la Agencia de Inteligencia y un clima de insatisfacciones en el seno la coalición oficialista que quizás augura nuevos cambios en el elenco de gobierno.Por Jorge Raventos

Después de un marzo intenso, atravesado por conflictos, piquetes y marchas callejeras adversas, el gobierno inicia abril energizado por una  manifestación de adictos que, por una vez, se mudaron de las redes sociales a la Plaza de Mayo.En primera instancia, la euforia  determinada por esa encarnación de los afines aceleró las pulsaciones del oficialismo y develó una escondida belicosidad. Ese talante pendenciero modificó inclusive el discurso del Presidente. Por Jorge Raventos

 

El prestigioso economista Miguel Bein había  formulado algunos días antes una refexión aguda, casi una advertencia. “A veces –dijo- un buen programa de mediano y largo plazo puede estrellarse en el corto plazo por decisiones equivocadas”.

 

Acuerdos y estrella polar

 

La transición política iniciada en 2015 se orientó en principio a despejar  obstáculos  heredados de la gestión kirchnerista, que bloqueaban  la producción nacional, pesaban sobre su competitividad  y contaminaban los vínculos con el financiamiento internacional. El despegue de la nueva etapa se  alimentó con  acuerdos prácticos en el campo legislativo  y con  la actitud paciente del movimiento obrero. En esa etapa se  levantó el cepo cambiario, se negoció con los holdouts, se levantaron retenciones, se lanzó el blanqueo y hoy se puede observar el rédito de esas medidas y esa oprientación.

 

El  Poder Ejecutivo delineó un eje central  del programa de mediano y largo plazo. Citando a Perón  (a menudo sin dar crédito por la cita) el Presidente Macri  declaró  que “la productividad es nuestra estrella polar”.  Entretanto, en el  corto plazo encaró políticas de poco sustento y formuló  promesas   que, al no cumplirse, lo obligaron varias veces a pedir disculpas y a poner marcha alguna opción B.

 

Muchos de los  pasos en falso han estado asociados a una propensión a la unilateralidad   que, etapa ,  con la ilusión de  monopolizar  los esperados  réditos de la transición,    impulsa  al macrismo a  disociarse del sistema de fuerzas que le garantizó  gobernabiidad y eficacia en la primera etapa. En efecto, durante su  primer tiempo de gestiçon, al optar por el gradualismo y los acuerdos, el gobierno fue capaz de resistir las presiones de un fragmento de sus  propias fuerzas  que lo impulsaban al aislamiento reclamándole la aplicación de una especie de   jacobinismo del ajuste.

 

Nosotros o el diluvio

 

Esa política es abandonada ahora para optar por  una retórica confrontativa y una estrategia de polarización  que  desprecia  y minimiza a las corrientes que circulan por “la avenida del medio” (una ancha franja que incluye al massismo, al peronismo no K,  a centroizquierdistas como Margarita Stolbizer y hasta a aliados del Pro, como Martín Lousteau)  y pretende  simplificar el espectro político a la opción Oficialismo o Kirchnerismo, o bien Democracia o Destituismo.

 

La palabra “destituyente”-  forjada por  la propaganda K para descalificar la rebelión del campo del año 2008- reaparece ahora en  alegatos de algunos expositores oficialistas y, con más virulencia, si se quiere,  en boca de émulos bienpensantes de  los condottieri de 6-7-8,  para cocinar en un mismo guiso a cualquiera que reclame, proteste o se diferencie. Para los comentaristas que inspiran el aislacionismo oficialista, si hay piquetes de organizaciones sociales y  si la CGT se moviliza, es porque “hay un plan de destitución del gobierno constitucional” .   Como si todas las expresiones de la crítica fueran  Luis D’Elía, todo el sindicalismo tuviera los modales del Caballo Suárez y todos, todos, reportaran (“en última instancia”, “objetivamente”) a la señora de Kirchner. ¿No es un poquito exagerado?

 

A esa tendencia -que hoy parece predominante en el oficialismo- le encantaría  repetir el milagro de 2015, cuando  la candidatura de  Aníbal Fernández en la provincia de Buenos Aires  volcó a decenas de miles de votantes hacia María Eugenia Vidal  y le abrió a Mauricio Macri las puertas de la victoria en  la segunda vuelta. Pero hoy en día Aníbal Fernández es un holograma   y el kirchnerismo (que en 2015 debía ser desplazado) hoy es apenas una dispersión irritada, aunque la señora de Kirchner, por un buen tiempo ocupada en Tribunales,  mida  todavía bien en las barriadas más vulnerables.  

 

Apostarse el  largo plazo

 

En tanto táctica partidaria, el discurso aislacionista que emplea el gobierno medirá su eficacia en las urnas de octubre, como acaba de desafiar el Presidente. Hay que esperar hasta entonces para comprobar con qué resultado.

 

De lo que se trata, más bien, es de observarla en otro plano, en la funcionalidad  que tenga (o no)  para el cumplimiento  del programa de mediano y largo plazo centrado en “la productividad como estrella polar”, porque ese objetivo es importante para la recuperación y el desarrollo del país. El objetivo  requiere un papel activo del Estado  pero no será el fruto de la “gestión” tecnoburocrática; reclama una movilización cultural de la sociedad, la participación de personas y organizaciones sociales. ¿Es funcional, en ese contexto, buscar pelea  con las organizaciones  sindicales, desafiarlas y hasta azuzar en su contra a las corrientes radicalizadas de la izquierda?

 

El activismo estatal  que se necesita en esta etapa está lejos  de las anacrónicas “políticas activas” interesadas en ganar competitividad artificalmente, a través de devaluaciones (dólar alto/salarios bajos), protección o subsidios. Esas “Políticas activas” a la antigua tendían a poner respirador artificial a actividades incapacitadas para competir.

 

Se trata, en cambio,   de estimular  lo que está en condiciones actuales o potenciales de  desarrollarse en la competencia mundial, sobre la base de reducir costos sistemáticamente:  ganar en eficiencia del sistema productivo, reduciendo carga impositiva, ofreciendo conexión física y electrónica rápida y económica, achicando trámites, garantizando seguridad, reestructurando la organización, ofreciendo servicios eficaces. Hablando de servicios, uno fundamental es  la educación; el avance de la pruductividad está directamente ligado a la educación de calidad, practicada por docentes bien pagados, bien formados y estrictamente evaluados.  

 

La productividad  no se mide por un único parámetro: es un producto sistémico. No se trata de “dejar todo en manos privadas”, sino por el contrario de aplicar con inteligencia las fuerzas del Estado y estimular la participación social y la inversión privada, porque en el mundo no compiten empresas aisladas, sino el sistema del costo nacional (organización social, costo de los factores, fuerzas de trabajo). . Se trata de que el Estado mejore constantemente la calidad del gasto público y las empresas apliquen mejor tecnología y mejores sistemas organizativos

 

En medio de la pirotécnica del corto plazo, la lógica del mediano y largo plazo está mostrando sus primeras manifestaciones  en puntos estratégicos. Por ejemplo, en en Vaca Muerta, formidable recurso y fuente de energía  barata para mejorar la competitividad de la industria nacional donde un fuerte jugador nacional, Techint, acaba de anunciar 5.000 millones de inversión en el curso de los próximos dos años; a la transnacional argentina se suman en Vaca Muerta otros  jugadores de peso, franceses, estadounidenses y chinos. El shale gas patagónico puede  impulsar la competitividad de la industria nacional. Hay otras expresiones de avance:  en materia de obra pública,  en materia automotriz, en el  campo de la cadena agroalimentaria. En todos esos movimientos se observa un sistema de sustentación que incluye, en principio,  a empresas, yEstado (Nación, provincias, municipios)  junto a –punto destacar-  organizaciones  sindicales.

 

La constatación de estos hechos  debería guia las decisiones y actitudes de corto plazo preservando la perspectiva de los acuerdos y la convergencia.

 

Otro círculo: el amarillo

 

El 6 de octubre, antes de que concluyera el vigoroso paro nacional de la CGT, los dirigentes de la central obrera  urgieron al diálogo. Obviamente, es preciso dialogar y también es necesario que el movimiento obrero armonice y termine de modernizar sus criterios y puntos de vista.

 

En cualquier caso, el Presidente hizo una verónica y prefirió clavar algunas banderillas retóricas a sus interlocutores. Su  estilo se  erizó bajo el estímulo de la manifestación del 1 de abril, que, pese a las dudas y temores de parte sustancial del gobierno,  congregó a decenas de miles de personas que lo votaron un año y medio atrás y que (puesto que  eso difunde una propaganda que consumen ávidamente)  consideran al gobierno acosado y quizás en peligro.

 

Por cierto no está mal que el oficialismo convoque su gente a la calle o celebre que una multitud se haya autoconvocado.  Tiene incluso su costado irónicamente positivo que  quienes consideraban las manifestaciones  callejeras expresiones obsoletas ahora las reverencien hasta las lágrimas

 

En cualquier caso, lo que debería inquietar, en términos de preservar el programa de mediano y largo plazo, sería que el  círculo amarillo del oficialismo , colmado de emoción  por su módico bautismo de masas, decida esta vez  halagar a sus sectores más  agresivos  haciendo suyas las consignas más facciosas y confrontativas, adoptándolas como discurso oficial. Eso puede dar lugar a un enfrentamiento  creciente que ahogue la senda de colaboración transitada durante el primer año de gestión de Macri. En pos de una táctica electoral para octubre se contamina  la atmósfera política y se  prolonga el  fenómeno grieta, contra el que la ciudadanía votó en 2015.

 

Es preferible buscar la estrella polar a estrellar el largo plazo por elegir  el faccionalismo en el corto.

Según algunos observadores parciales, la intención expuesta por el kirchnerismo de cerrar a Florencio Randazzo las puertas de una competencia primaria sería “una  muestra inédita de autoritarismo” y de “desafío a la legalidad electoral”.Por Jorge Raventos-TNA-

El viaje de Mauricio Macri a Estados Unidos (Huston, Washington), su encuentro con el presidente Donald Trump y su presencia, pocas horas después, en el miniestadio de Ferrocarril Oeste de Buenos Aires, en el  acto de celebración del Primero de Mayo de las 62 Organizaciones peronistas que lidera  Gerónimo El Momo Venegas trazan una sucesión de  hechos muy significativa.Por Jorge Raventos

La disolución  del parlamento venezolano intentada a mediados de la última semana por el gobierno de Nicolás Maduro constituyó  un nuevo paso en el derrotero de ese  gobierno hacia la instauración de una dictadura lisa y llana en ese país. Un paso del que, sin embargo, tuvo que retroceder como producto de la presión interna e internacional.Por Jorge Raventos

En menos de un mes, los partidos y frentes que participen en las elecciones de octubre deberán mostrar sus cartas y exponer ante la opinión pública la índole de sus alianzas y los nombres de sus candidatos. O, más bien, precandidatos ya que antes de ganar el derecho de figurar en las respectivas boletas electorales, los aspirantes deben, según la ley, atravesar con éxito el filtro de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias. Por Jorge Raventos

Elisa  Carrió confirmó que será candidata a diputada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se reunió con Mauricio Macri en Olivos con ese fin y ya parecía haberlo admitido el miércoles a la noche, en un programa televisado cuando, de inmediato,  retaceó las certezas y relativizó el anuncio con una frase que lo suspendía (“No sé todavía si voy a ser candidata”). Lo único que dejó claro esa noche fue que no se postularía por la provincia de Buenos Aires.Todo indica que, aunque adelantada en los títulos,  la difícil negociación que la  diputada desarrolla con las  principales espadas del Pro no se puede dar aún por concluida. Por Jorge Raventós

Para el primer día de abril prepara el oficialismo una movilización de respaldo al gobierno. La calle no ha sido el escenario preferido del Pro y sus aliados. Tampoco el más acogedor. Se recuerda aún  la muy baja asistencia que acompañó la asunción de Mauricio Macri en diciembre de 2015, cuando la clausura del ciclo K y la inauguración del período Cambiemos  ofrecían motivos para el entusiasmo y el fervor.Por Jorge Raventos