Atentado. En Berlín, un camión atropelló una feria navideña.Por Horacio French*

 

En 1990, en un pueblito de Inglaterra, cuatro jóvenes que habían asistido a una fiesta fueron asaltados por un delincuente que no sólo les arrebató las pocas pertenencias de valor que portaban, sino que los hirió de gravedad con un arma blanca.

 

El hecho sucedió en 54 segundos y en menos de dos horas el asaltante había sido detenido y, tres meses más tarde en veloz procedimiento judicial, fue procesado, enjuiciado y condenado.

 

La razón de tan exitoso desenlace policial: una cámara de vigilancia –la primera instalada en ese país– filmó el asalto.

 

El hecho tuvo gran repercusión en todo el Reino Unido y, de los tres pueblos que tenían hasta ese momento este tipo de vigilancia, al poco tiempo la cifra trepó a 500 poblaciones que colmaron sus calles, plazas y negocios con esta tecnología, cuya inversión superó los 500 millones de libras (unos 9.500 millones de pesos actuales).

 

En forma paralela, este acontecimiento originó un acalorado debate acerca de la invasión por parte del Estado de la privacidad de los ciudadanos.

 

No obstante, la comprobada utilidad de la presencia de las cámaras de seguridad en la vía pública apagó aquella discusión en forma drástica, debido a que más del 80 por ciento de los ingleses apoyaba esta manera de prevenir los delitos.

 

Es por eso que la Cámara de Representantes del Reino Unido tuvo expedito el camino para sancionar hace poco una dura ley antiterrorista que, según un artículo publicado por el diario español El Mundo, fue calificada como “la ley de vigilancia más restrictiva jamás aprobada por una democracia”.

 

La ley –denominada Investigatory Power Act– viene reformulándose en los distintos ámbitos gubernamentales británicos desde 2014 y recién entrará en vigencia durante 2017.

 

La nueva normativa, sin antecedentes en ese país, permitirá a los servicios de inteligencia hackear las cuentas privadas de correos de los ciudadanos ingleses sin previa autorización judicial, y también exigirles a las empresas de telefonía que eliminen su encriptación para acceder al historial de los teléfonos celulares que se les solicite, incluso cuando se trate de ciudadanos ingleses que se encuentren en el exterior.

 

No obstante y pese a esta enorme atribución que se les otorga a los servicios de seguridad ingleses, esta actividad será supervisada por el Comité de Control Parlamentario de estos organis- mos y también por un tribunal de investigación judicial, integrado por jueces y exjueces convocados a tal fin.

 

Ahora bien, esta ley inglesa no es muy original, porque se asemeja a la “ley patriota II”, sancionada por el Congreso de Estados Unidos a instancias del entonces presidente George Bush luego del atentado en Nueva York del 11 de septiembre de 2001, cuando el Gobierno norteamericano debió tomar medidas urgentes para lograr una mayor agilidad en las investigaciones destinadas a prever nuevos atentados terroristas.

 

También Francia, Bélgica, España y Alemania están modificando sus leyes en aras de mejorar los procedimientos contra el terrorismo.

 

Pero la realidad indica que la lucha contra el Estado Islámico (EI) y otros grupos radicales musulmanes exige mucho más que nuevas leyes para combatir, dado que la principal fuerza antiterrorista europea, Europol, con sede en La Haya, informa día a día del avance yihadista, alertando acerca de la posibilidad de nuevos atentados, basados en informaciones alarmantes.

 

En España, por ejemplo, servicios secretos tienen fichas de más de 65 mil personas vinculadas de algún modo al terrorismo. También la traumática detención de un agente de inteligencia alemán sospechado de pertenecer al EI.

No cabe duda, entonces, de que si bien soplan vientos de aislamiento en algunas potencias, cuyas políticas en ese sentido fueron homologadas a través del voto popular, como fue el “Brexit” en Inglaterra o el triunfo de Donald Trump en los Estados Unidos, la lucha contra el terrorismo debe realizarse mancomunadamente entre las fuerzas de seguridad de todo el mundo, tal como lo propuso la luxemburguesa Viviane Reding, excomisaria europea de Justicia, quien instó a la creación de una Agencia de Inteligencia Europea para 2020.

 

Sin embargo, de nada sirve crear organismos de inteligencia si no cuentan con dos condiciones fundamentales: una relación sana de intercambio informativo entre los servicios de inteligencia y, además, disponer de los suficientes medios económicos para afrontar con éxito las complejas investigaciones antiterroristas.

 

* Doctor en Derecho, docente de la UBP

Francia, Bélgica, España y alEmania Están modiFicando sus lEyEs En aras dE mEjorar los procEdimiEntos contra El tErrorismo.

Los creyentes de Lahore y El Cairo tratan de sobreponerse a la persecución religiosa y al terrorismo islámico después de las tragedias sufridas en Semana Santa y en la víspera navideña. F J. Calero

«Acabábamos de entrar en el parque cuando de repente oímos un gran estruendo. En cuestión de segundos, la gente estaba gritando, corriendo de aquí para allá buscando a sus seres queridos. Mis amigos trataron de ponerse a salvo, pero dos de ellos estaban gravemente heridos, cubiertos de sangre. Murieron poco después. Las consecuencias de la explosión fueron terribles», cuenta Saima Charles, una joven católica paquistaní de 32 años que estuvo en el céntrico parque Gulshan Iqbalde de Lahore el pasado 27 de marzo cuando una facción talibán asesinó a 78 personas en un atentado dirigido contra la minoría cristiana de la República Islámica de Pakistán. Era domingo de Pascua.

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Saima Charles, residente del barrio cristiano de Lahore- ABC

En Punjab vive el grueso de la castigada minoría cristiana, que con 4 millones representan apenas el 2% de la población paquistaní. El grupo terrorista Jamaat-ul-Ahrar reivindicó el atentado contra cristianos, aunque finalmente fueron más los musulmanes suníes que murieron a cargo de terroristas que se dicen defensores de su religión. «He visitado cada lecho y a cada víctima independientemente de su fe. Ha sido realmente difícil, porque he visto a muchos niños de apenas 5 años, cristianos y musulmanes, heridos o asesinados», relata Sebastián Francis Shaw, arzobispo católico de Lahore, en declaraciones a la ONG Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN).

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Gloria Safdar- Ayuda a la Iglesia Necesitada

Esta comunidad trata de volver a la normalidad y celebrar la Navidad en lugares como Youhanabad, conocido como el «barrio cristiano» de Pakistán. Para evitar más tragedias y que se repitan atentados simultáneos contra iglesias como en 2015, muchos templos cuentan con vigilantes voluntarios que con detectores de metales tratan de proteger a sus compañeros de fe. «Desde el domingo de Pascua a muchos les da miedo salir al parque. Dicen que es mejor celebrarlo en casa que fuera. La policía está, pero les da igual proteger a los cristianos: durante las explosiones en la iglesia católica y protestante estaban viendo un partido de cricket en lugar de estar sentados en la entrada», critica a ABC la paquistaní Gloria Safdar, que actualmente vive en Valencia junto a cuatro de sus hermanos que han tenido que abandonar Pakistán por la persecución de los islamistas. «Los mismos vecinos pueden matarte allí si te acusan de blasfemar el islam», asegura.

 

Jashmed, hermano de Gloria, fue acusado de blasfemia después de impartir charlas sobre planificación familiar. Sufrió amenazas de muerte y el acoso alcanzó a toda su familia. Al menos 1.000 personas esperan en el corredor de la muerte por supuestamente atacar al Islam, el Corán o difamar al profeta Mahoma. Aunque ninguno ha sido ejecutado, quienes han tratado de denunciar la ley de blasfemia corren riesgo de ser asesinados, como el gobernador de Punjab Salmaan Taseer y Shabaz Bhati, ministro de Minorías.

«En Pakistán se celebra de forma mucho más intensa la Navidad que en España. Desde principios de diciembre los colegios cristianos preparan obras de teatro, coros y conciertos de villancicos. La gente lo vive de forma muy intensa», apunta Gloria.

De visita en España, Saima regresará a Pakistán en los próximos días: «Como cristiana no tengo miedo, todavía vamos a la Iglesia, y continuaremos, pero, por supuesto, evitamos ir a lugares públicos, como parques donde no es tan seguro ir como antes. Y es una lástima», lamenta a este diario. Tanto ella como Gloria son la excepción: hablan varios idiomas y tienen estudios superiores. Pero la gran mayoría de los cristianos en Pakistán son analfabetos a causa de la pobreza y la discriminación, según AIN. «Los cristianos están discriminados, son pobres, viven como esclavos como en la fábrica de ladrillos... Violan nuestros derechos como quieren», denuncia Gloria, que logró ir a la universidad gracias a sus buenas notas, de las mejores de la clase. «Te piden mucho dinero, tienes que pagar mucho. La gente como no puede pagar mucho pierde esta oportunidad».

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Un policía está de guardia cerca del tren de la paz de Navidad durante una ceremonia antes de las celebraciones de Navidad en Islamabad- REUTERS

El penúltimo golpe a los coptos de Egipto

Tanto Alemania como Egipto, Bélgica o Pakistán han sufrido atentados terroristas con decenas de muertos en fechas señaladas para los cristianos: Bruselas y Lahore en Semana Santa, mientras que Berlín y El Cairo, a pocos días de la Navidad.

En Pakistán se celebra la Navidad de forma más intensa que en España

«Qué terrible, qué terrible», balbucea Nasser, egipcio de 59 años, con los ojos enrojecidos y las noticias del atentado contra una iglesia copta en El Cairo todavía resonando en la televisión. «Terrible, y además en Navidad...». Nasser es cristiano copto ortodoxo, rito mayoritario entre los coptos del país, y como tal celebra el nacimiento de Cristo la noche del 6 al 7 de enero. Sin embargo, en su casa y en la de Farida, una niña de 12 años, ya se adorna en estas fechas el árbol de navidad. Tras el atentado contra la Iglesia de Pedro y Pablo, que se cobró las vidas de 27 cristianos egipcios -la última, una niña de 10 años que no superó las heridas de la explosión- y atentó contra el corazón del patriarcado copto ortodoxo, las celebraciones de este año serán más tristes y parcas: La Iglesia Católica Copta anunció este mes la cancelación de otras celebraciones navideñas más allá de la misa del 25 de diciembre, en solidaridad con las víctimas. «Navidad es navidad (...) pero no podemos celebrarla como si esta tragedia no hubiera sucedido», señalaron a la agencia religiosa Aci.

«Los cristianos en Egipto (coptos) cuentan con una larga historia sufriendo violencia, y podríamos decir que ‘están acostumbrados’. Pese a todo, se mantienen fieles a su religión, irán a la iglesia… es parte de su cultura. Las víctimas son mártires: gente que muere por ser cristianos», dice a ABC Mina Thabet, de la Comisión Egipcia por los Derechos y las Libertades. Entre los coptos, el atentado recuerda al coche bomba que en enero de 2011 se llevó por delante 23 personas cerca de la Iglesia de Los Santos en Alejandría. Para activistas e investigadores coptos como Thabet o Samuel Tuadros, afincado en EE.UU., se trata de un paso más de la violencia sectaria contra esta comunidad en Egipto: desde la discriminación que les impide alcanzar puestos de responsabilidad por ejemplo en las Fuerzas Armadas hasta violentos estallidos de violencia en comunidades, especialmente rurales, pasando por ataques a iglesias o linchamientos públicos.

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Sin embargo, en el barrio acomodado de Masr Gadida, donde recibe a ABC Francis (73 años), uno de los pocos cristianos católicos egipcios, la sensación es distinta: «Atentados suceden en cualquier parte, ya hemos visto estos días el atentado contra el mercadillo navideño en Alemania. Atacan a cristianos, pero también a musulmanes en todas partes». Su mujer, de confesión ortodoxa, cuenta cómo recibieron las condolencias de musulmanes -menciona un electricista, por ejemplo- que se sentían heridos por la masacre. Mientras habla, ofrece una bandeja con comidas típicas, pero vegetarianas: en Egipto, nada de carne 45 días antes de Navidad, y estricto veganismo 50 días antes de Pascua.

Durante años, el Gobierno egipcio mantuvo en secreto el porcentaje de egipcios de confesión cristiana, que se estima entre el 8 y 12 %, como un asunto de seguridad nacional. Para muchos parlamentarios u otras figuras públicas musulmanas, Egipto se trata de un país islámico y ven con temor aquello que pueda cambiar esa percepción: «Egipto es un país islámico. Cuando Occidente trate a las mezquitas como a las iglesias, entonces diremos sí a las iglesias», declaró el partido salafista Al Nour cuando se aprobó una -por lo demás restrictiva- ley de construcción de templos cristianos.

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Una monja llora al ver los destrozos en la iglesia copta atacada hace días en El Cairo- AFP

Excepto en barrios de mayoría cristiana, los festejos religiosos cristianos se celebran de puertas adentro: en la iglesia con servicios llenos de cánticos y plegarias en árabe o incluso en la antiquísima lengua copta y en casa, donde se reúne la familia. Pese a todo, la religión cristiana es parte inherente de su identidad, que muchos coptos incluso se tatúan desde jovencitos: una pequeña cruz diferenciadora en la muñeca.

La minoría cristiana en Pakistán y Egipto se afana en defender sus creencias frente a la supremacía del islam en sus países. «La sensación es que siempre tenemos que defender nuestras creencias… que en cierto modo el islam es superior al cristianismo», señala a ABC un joven copto que pide que se le identifique como Yusif. Coincide con Gloria, que mide cada palabra en su entrevista con ABC: «Tengo que tener cuidado para no decir algo que pueda provocar represalias allí, que alguien lea esta entrevista mía y piense que esta chica está loca. Allí no podría decir lo que estoy contando ahora. Podría decir que soy cristiana, pero no me atrevo a hablar de islam y cristianismo con mis amigos musulmanes».

fuente abc.es

El histórico capo peruano de la villa 1-11-14 fue arrestado en su casa de Ezeiza, donde era vecino del ex ministro de Seguridad Alejandro Granados. Creen que su poderío estaba intacto. 

En 1996, hace exactamente 20 años, un triple crimen les dio a los peruanos el control del narcotráfico dentro de la estratégica villa 1-11-14 (del Bajo Flores), hasta entonces en manos de un capo paraguayo. Dos años después el asentamiento ya tenía dueños claros: tres tipos pesados que se jactaban de haber tenido contactos en su país con el grupo terrorista Sendero Luminoso. Ellos eran Marco Antonio Estrada González (alias “Marcos”) y los hermanos Esidio Teobaldo (“Meteoro”) y Alionzo Rutillo Ramos Mariños (“Ruti”).

Toneladas de droga, decenas de muertos ( entre ellos el propio “Meteoro”) y varias condenas pasaron desde entonces. Pero ni la cárcel ni las sentencias judiciales lograron que “Ruti” y “Marcos” dejaran su negocio. El primero está en Perú -adonde fue detenido en septiembre pasado- esperando su extradición a la Argentina, ya que el juez federal Sergio Torres lo reclama para indagarlo como jefe del tráfico de cocaína, paco y marihuana en la villa 31 de Retiro, adonde se había refugiado tras pelearse y enfrentarse a muerte con “Marcos”.

También investigado por el juez Torres, “Marcos” cayó ayer a la madrugada: lo acusaan de ser el líder del tráfico en la 1-11-14, jefatura que, pese a tener tres condenas encima, nunca delegó ni siquiera durante los años en los que estuvo preso.

El interior de la casa de "Marcos", con una mesa con forma de "M" y un televisor gigante

El interior de la casa de "Marcos", con una mesa con forma de "M" y un televisor gigante

Ayer a las cuatro de la mañana en punto, tal como indicaba la orden del juez, policías antidrogas de la Federal -supervisados por el jefe de la Fuerza, Néstor Roncaglia- irrumpieron en la casa de la calle Pilcomayo 406 de el barrio privado “La Celia”, en Ezeiza. Allí se mudó “Marcos” en 2014 luego de que la Justicia le otorgara la libertad condicional.

Para dejarlo salir del Complejo Penitenciario I de Ezeiza, los jueces del Tribunal Oral Federal 3 (que en 2013 lo habían condenado a 10 años por la unificación de dos procesos de narcotráfico en su contra) tuvieron en cuenta que había acreditado ser “un buen estudiante” tras los muros: siguió un curso de mecánica.

Ya en la calle, Estrada González volvió a convivir con su histórica mujer, Silvana Salazar (también condenada en dos casos como él) y la pareja se instaló en “La Celia”. Según el planteo del juez Torres - que derivó ayer en la detención de “Marcos” y también en la de su esposa-, el peruano siguió manejando los hilos de la 1-11-14 (considerada el “mercado central” de la droga porteña) desde la cárcel y tambien desde el country. Lo hizo incluso frente a las narices de Alejandro Granados- vecino del lugar-, cuando éste era ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.

El interior de la casa de "Marcos"

El interior de la casa de "Marcos"

En la casa de “La Celia” se secuestraron celulares, computadoras, 51.600 pesos, 400 dólares y cinco autos. Aunque “Marcos” y Silvana son, según el juez, dos de los principales jefes de la organización, el operativo de ayer fue más allá de ellos. En total se realizaron 65 allanamientos, hubo 23 detenidos, se secuestraron 34 armas y 1.450 municiones. También, 200 kilos de marihuana, 11.748 dosis de cocaína y paco, 400 teléfonos celulares y casi 800.000 pesos.

En la lista de lugares revisados se destacan cinco sedes de diferentes iglesias evangélicas. Según pudo confirmar Clarín, el juez Torres y su secretaria, Veronica Bresciani, sospechan que la banda usaba estas instituciones para lavar el dinero obtenido por la venta de drogas . Allí por lo pronto se secuestró mucha documentación.

En total “Marcos” tiene en su historial tres condenas por narcotráfico. La primera fue dictada en 2004. Entonces, a él, a “Ruti” y a “Meteoro” los sentenciaron a tres años y medio de prisió. Pero como “Marcos” estaba preso desde 2001 salió casi de inmediato y retomó el negocio solo. Los otros dos procesos en su contra se cerraron en 2012 y 2013 en juicios abreviados cuyas penas se unificaron: le cerraron las cuentas en 10 años y a su esposa Silvana, en 8. Para 2014 ya estaban los dos en libertad.

Lo que ahora sostiene el juez Torres es que “Marcos” nunca dejó de manejar el negocio de la droga en la 1-11-14. Simplemente, a su ya tradicional método de venta sumó recaudos extra. Por ejemplo, de las escuchas telefónicas y análisis de mensajes de texto surge un código según el cual “valerias” significan dosis de paco y “Andrés”, dosis de cocaína; “Kokos” son dólares y “miles de dólares” son “lks” (posiblemente por “lucas”).

Los investigadores también determinaron que la organización dividió las jornadas de venta en dos turnos rotativos de cuatro semanas cada uno. Cada grupo de vendedores tenía su área exclusiva y éstas cambiaban cada 4 semanas. También lo hacían los máximos responsables: un grupo dependía directamente de laderos con línea a “Marcos” y otro era capitaneado por el hermano del capo, Fernando Estrada González, alias “Piti”.

El interior de la casa de "Marcos": dos de sus cinco autos

El interior de la casa de "Marcos": dos de sus cinco autos

“Piti” está prófugo en la “megacausa paco” de la 1-11-14 desde 2010. Estuvo preso en la Argentina por un homicidio que cometió en 1998 junto a uno de sus sobrinos, Jairo Leonel Paucar Estrada. Por ese crimen, el hermano de “Marcos” fue sentenciado a 12 años de prisión, pero al cumplir 7 pidió su expulsión del país.

Hoy el rastro de “Piti” lleva a Perú: desde allí estaría enviando órdenes al Bajo Flores. Torres investiga si estuvo detrás de un crimen ocurrido en el sector peruano de la villa la semana pasada. “El hombre entró gritando a un pasillo del asentamiento y lo sacaron a tiros”, confió una fuente. El parecido con la guerra narco peruana que dejó más de 20 muertos en los 90 no parece mera coincidencia.

fuente clarin