Con paros rotativos y apertura de molinetes, se agrava el conflicto en el subte

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Los metrodelegados comenzaron con un plan de lucha. La línea A no circuló hoy de 5.30 a 7.30. En la B, mañana dejarán viajar gratis a los usuarios y el jueves harán una huelga.

 

El servicio de las cinco líneas de subte y el Premetro se verá afectado esta semana con paros rotativos y apertura de molinetes. Tras el cierre de la negociación paritaria, en la que no los dejaron participar, los metrodelegados anunciaron un plan de lucha que comenzó ayer y se extenderá al menos hasta el jueves. Este martes, no funcionó la línea A en las primeras horas de la mañana.

La primera protesta sucedió ayer, entre las 7 y las 9, en la cabecera San Pedrito, de la línea A. Los trabajadores liberaron los molinetes y dejaron viajar gratis a los pasajeros.

Hoy la medida fue más fuerte. Entre las 5.30 y las 7.30, esa línea no funcionó, lo que afectó a las cerca de 10.000 personas que usan el servicio en ese horario. Aunque el paro terminará un poco antes, la medida de fuerza afecta en parte a la gente que debe viajar en hora pico, porque “después de una huelga poner el servicio a funcionar con normalidad demora al menos 15 minutos”, según la concesionaria Metrovías.

El plan de lucha de los metrodelegados continuará mañana con la apertura de los molinetes de la estación Juan Manuel de Rosas, cabecera de la B, también entre las 7 y las 9. Y el jueves, esa línea será la que no andará en las primeras horas de la mañana, de 5.30 a 7.30, lo que perjudicaría a unos 15.000 pasajeros. No se descarta que los trabajadores anuncien más medidas de fuerza para los días siguientes.

El conflicto se desató luego de que la semana pasada el gremio UTA, que dirige Roberto Fernández y tiene la personería gremial de los trabajadores del subte, firmara con Metrovías y el Gobierno porteño un acuerdo de paritarias del 15%, a pagar en tres cuotas con el siguiente esquema: 5,7% entre marzo y julio, otro 5,7% desde agosto a noviembre, y un 3,8% entre diciembre y marzo del año que viene.

Además, los empleados del transporte percibirán un 3,5% de incremento producto del ajuste automático que supone la aplicación de la cláusula gatillo acordada en las paritarias del año pasado.

Pero los metrodelegados consideran que ese aumento es insuficiente.

“Llamamos a la reflexión a las autoridades de la Ciudad responsables del acuerdo salarial y aguardamos que retomen la discusión paritaria con este sindicato, que representa legítimamente los intereses de los trabajadores”, afirmaron desde la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP).

En tanto, Metrovías aseguró mediante un comunicado que las medidas de fueza son “ilegales”, y adelantó que trabajan en un diagrama de emergencia para el servicio.

El conflicto en el subte tiene, al menos, tres focos. Por un lado, la discusión puntual del salario. Los metrodelegados ya venían reclamando un aumento mayor al acordado, de hecho el viernes 6 se habían plegado con un paro nocturno, desde las 20.30 hasta el cierre del servicio, en el marco de la jornada de protesta que encabezaron trabajadores estatales del Gobierno porteño, empleados judiciales y docentes, quienes también realizaron una huelga, de 24 horas.

El otro punto de discusión se dio puntualmente en la línea B, donde trabajan los delegados más combativos e identificados con partidos de izquierda.

Se debió a la confirmación de que 18 vagones CAF 5000 contienen asbesto, un material cancerígeno que está presente en algunos de los tendidos eléctricos de los coches que el Gobierno porteño le compró al Metro de Madrid. Esto obligó a sacar de las vías a tres formaciones completas, lo que afectó al servicio.

Pero principalmente puso en alerta a la AGTSyP, quienes manifestaron su preocupación por la salud de los trabajadores de los talleres que pudieran entrar en contacto con ese componente tóxico.

Pero el principal punto de choque tiene que ver con la representación gremial. Los metrodelegados tienen, a grandes rasgos, dos corrientes internas: una cercana al kirchnerismo y otra de izquierda dura. Pero ambos comparten un rival: el gremio UTA, con el que tienen un enfrentamiento histórico. El 26 de noviembre de 2015, pocos días antes del cambio de Gobierno, el Ministerio de Trabajo le dio a la AGTSyP la personería gremial, que les permitía participar de las paritarias. Pero esa decisión fue cuestionada por el sindicato, al punto tal que en marzo la Corte Suprema ratificó la nulidad de esa medida, y les quitó a los metrodelegados la representación de los trabajadores

 

fuente clarín

autor Pablo Novillo

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