Después de Lanata, hacen el segundo trasplante renal cruzado en Argentina

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que se realizó en América Latina. La inédita operación se hizo con autorización judicial. La madre sana de un joven enfermo aceptó donar uno de sus riñones a Lanata. A la vez, la ex esposa del periodista, Sara Stewart Brown, dio su consentimiento para que le extrajeran uno de sus riñones y se lo trasplantaran al hijo de la mujer.

La historia acaba de repetirse, nuevamente en la Fundación Favaloro. El martes 31 de julio se realizó el segundo trasplante renal cruzado en nuestro país entre dos pares de donante-receptor. El cruce de donantes permitió la realización de dos trasplantes simultáneos compatibles. Es el primer trasplante de este tipo desde la aprobación de la ley Justina, que precisamente establece la posibilidad de los trasplantes cruzados sin necesidad de que lo autorice la Justicia.

Desde la Fundación Favaloro no difundieron la identidad de los involucrados. Pero explicaron que el receptor del par 1 tenía a su esposa donante con la que presentaba incompatibilidad de grupo sanguíneo. El receptor del par 2 disponía de su hermana donante también con incompatibilidad de grupo sanguíneo con él. La donante del par 1 era compatible con el receptor del par 2, y la donante del par 2 era compatible con el receptor del par 1.

Los dos donantes fueron dados de alta hospitalaria el viernes pasado, en excelente estado clínico, y los dos receptores regresaron a sus hogares el lunes. Cursan una evolución post trasplante normal y están recuperando su función renal y sin necesidad de diálisis.

Fundación Favaloro, el lugar donde se realizaron los trasplantes (Rolando Andrade Stracuzzi).

Fundación Favaloro, el lugar donde se realizaron los trasplantes (Rolando Andrade Stracuzzi).

“La realización del cruce permitió evitar intensos tratamientos de desensibilización para realizar los trasplantes entre los pares directos incompatibles. Estos tratamientos aumentan la inmunosupresión necesaria para realizar el trasplante, incrementando los riesgos en el receptor ligados a la inmunosupresión y los costos al sistema de salud relacionados con los tratamientos complementarios de desensibilización”, expresó Pablo Raffaele, Jefe de la Unidad Renal.

"Los primeros trasplantes renales cruzados de Latinoamérica se realizaron en nuestra institución el 28 de marzo de 2015", señala el comunicado de la Fundación, en referencia al caso de Lanata. En esa oportunidad, en ausencia legal y reglamentaria para esa técnica, el procedimiento se practicó dentro del Programa de Optimización del Donante Vivo Renal del Hospital Universitario Fundación Favaloro, aprobado por el Comité de Bioética de la misma Institución.

La familia de Justina Lo Cane, durante la votación de la "Ley Justina" en Diputados (Juan Manuel Foglia)

La familia de Justina Lo Cane, durante la votación de la "Ley Justina" en Diputados (Juan Manuel Foglia)

En octubre de 2017, el INCUCAI reglamentó el Programa de Donación Cruzada en la Argentina. Por lo tanto, los nuevos trasplantes que se hicieron en Favaloro son los primeros que se realizan bajo esta norma. Pero, como aún no entró en vigencia la Ley de trasplante 27.447, llamada "Ley Justina", fue necesario la aprobación judicial para este último cruce de donantes.

La norma vigente contempla la inclusión de los pares con incompatibilidad de grupo sanguíneo ABO o por anticuerpos de histocompatibilidad en el receptor contra el donante. También, los que presenten poca compatibilidad y quieran mejorar la compatibilidad participando en el programa. Además, incluye a los pares con una diferencia de edad entre donante-receptor mayor a 20 años de edad o diferencias de tamaño corporal mayor a 30 kilos de peso.

“El trasplante renal con donante vivo mostró mejores resultados que los obtenidos con donante fallecido, tanto en las publicaciones internacionales, como los informados por el INCUCAI en nuestro medio. Estos resultados se mantienen aunque el donante no esté genéticamente relacionado”, señaló Raffaele.

Se estima que el 30% de los pacientes que cuentan con un donante vivo presentan con su donante directo algún tipo de incompatibilidad, ya sea de grupo sanguíneo ABO o ligada a la presencia de anticuerpos de histocompatibilidad contra su donante. Esta limitación puede superarse con tratamientos de desensibilización farmacológicos y por extracción de los anticuerpos del suero del receptor previos al trasplante, pero aumentando los riesgos médicos para el receptor y los costos económicos del trasplante.

El intercambio entre pares donante-receptor, según Raffaele, "demostró ser una razonable manera de optimizar los donantes vivos disponibles, mejorando los resultados del trasplante con una reducción de los riesgos de los receptores sin aumentar los de los donantes". Esto se pudo observar en los reportes de los programas de Donación Renal Cruzada del mundo, como los de España, Holanda, Reino Unido, Canadá, y diferentes registros norteamericanos, entre otros.

El experto señala que “la posibilidad de participar en el programa no sólo para los pacientes con donantes incompatibles, sino también aquellos que decidan beneficiarse con un mejor emparejamiento en edad, peso o histocompatibilidad permite aumentar el número de pares inscriptos, mejorar las oportunidades de encontrar donantes para los pares incompatibles y optimizar los resultados para los pares con grandes diferencias en compatibilidad, peso o edad”.

Y agrega que “el Programa Nacional de Donación Renal Cruzada del INCUCAI, iniciado con los trasplantes que reportamos hoy, es un aporte significativo para mejorar el acceso al trasplante como tratamiento de reemplazo de la función renal. La optimización del trasplante con donante vivo no debe ser una razón para disminuir nuestros esfuerzos en continuar aumentando el desarrollo del trasplante con donante fallecido, sino una herramienta complementaria para mejorar el acceso al trasplante de nuestros pacientes”.

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