Luciano Lollo: "Yo no metí el pie en la trituradora para estar dos años en una camilla"

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Dos años pasaron desde que River lo contrató. Dos años pasaron desde que llegó con una lesión de la que le costó recuperarse y que, encima, en el medio, se agravó.

Dos años pasaron en los que los sinsabores de haber jugado pocos partidos contrastó con la alegría de festejar títulos en un plantel ganador. Dos años pasaron en los que vivió algo así como un calvario. Dos años pasaron y él asegura estar recuperado y listo para jugar cuando el técnico lo disponga, tal como pasó en el último semestre.

Es que, de una vez por todas, desea ser el refuerzo que Marcelo Gallardo imaginó allá por mediados de 2016. Y si bien hay sondeos de otros clubes para llevárselo Luciano Lollo quiere seguir en River y cumplir su contrato hasta junio de 2020. Pero, antes, va a hablar con el Muñeco para saber en qué condiciones arranca esta pretemporada, que comenzó hoy en Ezeiza y se completará en Orlando, Estados Unidos, entre el 28 de junio y el 8 de julio.

En un mano a mano con Clarín el ex Racing afirmó: "Lo más difícil quedó atrás. Sufrí pero salí adelante porque soy mentalmente fuerte. Yo no metí el pie en la trituradora para ir al quirófano y estar en una camilla dos años. Es lo que me tocó y tuve que afrontarlo".

-¿Cómo estás ahora después de todo lo que viviste? ¿Ya no quedan secuelas de la lesión?

-Vengo de un semestre positivo después de todo lo que me tocó vivir. Tuve que superar lesiones complicadas que uno no las puede prevenir. Fue positivo porque sumé muchos minutos en Reserva, donde me dieron la chance de jugar para tener ritmo y que no se notara tanto la falta de competencia. Esos partidos me han ayudado. Soy consciente que al estar tanto tiempo afuera perdí lugar en el equipo de Primera y tengo que esperar una oportunidad. Pero la verdad es que me sentí muy bien y me entrené a la par de mis compañeros luego de que me dieran el alta médica hace más de tres meses.

-Y ahora, ¿estás listo para jugar cuando Gallardo lo disponga?

-Veremos qué pasa... Tengo la esperanza de poder hacer una buena pretemporada, que va a ser larga y nos va a dar tiempo para trabajar. Apuesto a eso, pero con tranquilidad. En este ambiente y, más en un club como River donde no te esperan, necesito tener tranquilidad para trabajar de la mejor manera.

-Igualmente River te esperó bastante...

-Sí. En ese sentido estoy agradecido con la dirigencia, con el cuerpo técnico, el cuerpo médico y mis compañeros que siempre me dieron una palabra de aliento. También al cuerpo técnico y a los chicos de Reserva, que me hicieron lugar y me recibieron de la mejor manera para que me sienta cómodo. Soy súper agradecido y quiero ponerme bien para estar adentro del campo de juego, que es el lugar donde quiero estar.

-¿En quiénes te apoyaste en todo este tiempo para sobrellevar esta seguidilla de lesiones?

-Además de mis compañeros, el cuerpo técnico y los médicos, fuera de lo que es el fútbol me apoyé en mis seres queridos, que soportaron muchas cosas. Para un futbolista estar parado mucho tiempo es difícil y la familia también lo sufre. Me apoyé en mi mujer (Valeria), en mis hijas (Lourdes, de 4 años y Francesca, de un año y medio), en mis padres (José Luis y Susana) que a la distancia también hicieron llegar su respaldo (viven en Alejo Ledesma, un pueblo de Córdoba). Pero más allá del respaldo que tengas, depende de uno y de las ganas y la voluntad que pongas.

Uno de los últimos partidos que jugó, ante Arsenal por la Superliga, el último semestre. Fue titular y un cabezazo suyo derivó en el gol en contra de Corvalán, jugador de Arsenal

Uno de los últimos partidos que jugó Lollo fue ante Arsenal por la Superliga. Fue titular y un cabezazo suyo derivó en el gol en contra de Corvalán.

-¿Y sentís que le pusiste todas las ganas y voluntad posibles en este tiempo?

-Sí, seguro. Lo de la Reserva es un ejemplo. Yo mismo le pedí al cuerpo técnico jugar ahí para sumar minutos. Y no me equivoqué. Me sirvió muchísimo.

Luciano Lollo jugando para la Reserva de River un Superclásico contra Boca.

Luciano Lollo jugando para la Reserva de River un Superclásico contra Boca.

-¿Te apoyaste en alguien más al margen de tu familia? ¿Terapia, la religión, curanderos…?

-Me habían recomendado hacer terapia pero no la hice. Siempre me apoyé en mi familia y en el trabajo. La mejor forma de revertir las cosas es trabajando. Y, después, soy muy creyente en la Virgen de Lourdes. Mi hija más grande se llama Lourdes justamente por la virgencita. Y he hecho caminatas para ver a la Virgen. Está ubicada en Alta Gracia y cuando estoy en Córdoba trato de ir siempre. Hice tres caminatas ya hacia el templo desde Córdoba capital. La primera vez fui con mi señora, una amiga y un amigo. Y después, con un amigo solamente. Otra veces, cuando estaba en Racing y en Belgrano, las hice medio corriendo y medio caminando. No hice las caminatas después de las lesiones que sufrí porque si hubiese sido medio inconsciente y podía complicarse toda la recuperación. Sí fui a visitarla. Cada vez que voy a Córdoba me hago una escapada para estar ahí en la gruta.

Luciano Lollo, con una de sus hijas en sus hombros, en una de las tantas visitas que hizo a la Virgen de Lourdes en Córdoba.

Luciano Lollo, con una de sus hijas en sus hombros, en una de las tantas visitas que hizo a la Virgen de Lourdes en Córdoba.

-¿Qué te genera?

-Me da una sensación de paz y tranquilidad. Es un lugar al que nos gusta mucho ir, caminamos un rato. Disfrutamos de ese momento porque uno se desenchufa de todo.

Luciano Lollo se operó tres veces en los últimos dos años. La primera fue en Racing luego de fracturarse el quinto metatarsiano en un partido contra Boca por la Copa Libertadores 2016. Ahí comenzó su calvario. En River, volvió a operarse del quinto metatarsiano y la última cirugía fue por los Hallux rigidus, una afección en los dedos gordos de los pies. Ahí estaba el inconveniente que le complicó la vida. El mismo Lollo lo explica: “Mi problema se iniciaba en los Hallux rigidus. Es como una artrosis o artritis que degenera la articulación y genera un sobrehueso que hace perder movilidad en el dedo gordo. Y eso hace que descargue todo el peso para afuera, para el quinto metatarsiano. Entonces, por eso se me abría ese huesito todo el tiempo”.

-¿Cómo lo descubrieron?

-La segunda vez que me operé, ya estando en River, fue por un golpe con (Lucas) Alario. Ahí hice una rehabilitación de cinco meses, me recuperé y después se me volvió a abrir el quinto metatarsiano. Entonces, sospechamos que había otro problema, que no era el quinto metatarsiano... A mí me dolían los dedos gordos de los pies, pero no le daba importancia. Entonces, lo hablé con los médicos, fuimos al especialista y descubrimos que el quinto (sic) se abría por el problema del dedo gordo. Decidimos operar de nuevo (fue la tercera cirugía) más que nada para estirar mi carrera y poder disfrutar los años que me quedan en el fútbol.

-¿La segunda operación, la que te hacen después del golpe con Alario, la decidiste vos?

-Después que sufrí el golpe con Alario, estuve varios días con dolor, hasta que no aguanté más y decidí operarme nuevamente. Fueron dos semanas en las que probé cómo me sentía. Con los médicos dijimos: 'O se rompe del todo o deja de doler'. Pero el dolor me reventó y tomé la decisión, medio en caliente y medio por impotencia, de operarme. Y se lo dije al médico. Además, no era saludable. Estaba sufriendo por el dolor. Mi decisión fue ir al quirófano y se lo dije a los médicos.

Luciano Lollo defendiendo en un partido de la Copa Libertadores 2017 contra Emelec, en el Monumental.

Luciano Lollo defendiendo en un partido de la Copa Libertadores 2017 contra Emelec, en el Monumental.

-¿Cómo eran tus días cuando estabas lesionado?

-Llegaba a mi casa fusilado. El día se hacía largo. Porque llegaba a las ocho de la noche y las nenas querían compartir cosas conmigo y tenía que estar predispuesto igual. Para mis hijas siempre tengo una sonrisa por más que por dentro esté mal. Abrir la puerta y que tus hijas vengan corriendo a recibirte no tiene precio. Llegaba cansado y mal, pero ver a mis hijas era un motor especial para seguir llevando el día a día.

-¿Completabas el trabajo fuera del club?

-Siempre agrego trabajos con el preparador físico. Sobre todo cuando el plantel concentra y me quedo afuera. Para no perder ritmo con los que están en competencia. Porque después hay que demostrar que uno está para jugar. Siempre hay que intentar estar bien. Yo me ocupo y no me dejo estar. Estoy atento a los entrenamientos, a las cosas que tengo que mejorar y, por suerte, hay una gran predisposición del cuerpo técnico para los que nos quedamos afuera.

Luciano Lollo con la pelota en un entrenamiento en el predio que River tiene en Ezeiza. Desde hace tres meses practica a la par de sus compañeros y ya volvió a jugar.

Luciano Lollo con la pelota en un entrenamiento en el predio que River tiene en Ezeiza. Desde hace tres meses practica a la par de sus compañeros y ya volvió a jugar.

-¿Y la rehabilitación?

-Casi toda la rehabilitación la hice con Franco Bombicino (uno de los kinesiólogos). El me decía: 'te toqué más los pies que a mi señora (risas)'. Había que ponerle un poco de humor también. Era la única forma de sacarla adelante.

-¿Cómo repercutió en tu cabeza tanto tiempo sin jugar?

-Nunca había estado tanto tiempo parado. Sí tuve lesiones que me dejaron tres o cuatro meses afuera, pero esto de tener una lesión, después otra y estar tanto tiempo parado, nunca... Y se hace difícil. Uno trata de descomprimir la situación junto con la familia. Pero fue complicado. A la mañana, iba al club y a la tarde, a la clínica de Jorge Bombicino (el kinesiólogo principal del plantel). Después, iba a la cancha, no falté a ningún partido. Por respeto a mis compañeros y porque quería estar ahí. Me hacía bien. Cuando entraba al vestuario y los veía cambiarse me moría por dentro porque quería estar en ese lugar. Al margen de eso, mentalmente soy muy fuerte y trabajo para mejorar. Ya quedó atrás lo más difícil. Cuando me tocó vivir estas situaciones mi cabeza se puso como objetivo recuperarme, volver a entrenarme para estar en el plantel y a disposición del técnico. Era la única manera de olvidarse lo demás poniéndome un objetivo. Traté de tener las cosas claras y conté con el apoyo de todos.

Luciano Lollo junto a los hinchas en la previa de la final de la Supercopa contra Boca en Mendoza. Fue a todos lados, aún sin estar en la lista de concentrados.

Luciano Lollo junto a los hinchas en la previa de la final de la Supercopa contra Boca en Mendoza. Fue a todos lados, aún sin estar en la lista de concentrados.

-Durante todo este tiempo también hubo muchos comentarios sobre tus lesiones. ¿Te llegaban esos mensajes y qué te generaron?

-Sí, me llegaban los comentarios de los hinchas en las redes sociales. Es una situación rara la que me tocó vivir. Yo no deseé ni busqué que me toque vivir esto. A veces toca y hay que afrontarlo. Tratar de llevarlo de la mejor manera posible. Yo no metí el pie en una trituradora para ir al quirófano y estar en una camilla dos años. En estas situaciones hay personas que se ponen del lado del jugador, del ser humano y te apoyan, te mandan palabras de aliento. Y otras que no, que se ponen locos y solo ven los resultados. No digo que una cosa esté mal y lo otro bien. Son diferentes formas de ver y de vivir. Yo respeto las opiniones de todos, aunque algunas no las comparto…Trato de cuidarme, de ser responsable en todo. Pero hay cosas que no se pueden evitar. Y cuando las cosas vienen así, hay que agachar la cabeza, meterle con todo y seguir para adelante.

-Te queda un tiempo más de contrato (hasta junio de 2020) con River. ¿Pensás seguir y cumplirlo?

-Hablaré con Marcelo (Gallardo) para ver en la situación que estoy. Si bien tengo contrato, no me gusta quedarme porque sí, por más que esté cómodo en el club. No es lo que me planteo para mi carrera. Esa es mi forma de pensar. Así que trataremos de ver que es lo que pretende él y en qué lugar arranco. Yo quiero seguir en River. Ya estoy bien para jugar y quedó demostrado en los partidos en que me tocó hacerlo.

-Antes de las vacaciones, ¿no hablaste nada de esto con Gallardo?

-Hablé con él después de los partidos que me tocó jugar. Me dijo que lo había hecho bien, que tenía que seguir en ese camino. Pero la dupla central titular ha tenido un buen rendimiento y tengo que esperar mi momento. Estoy vigente y quiero dar lo mejor para ganarme un lugar. Tengo orgullo y me da mucha tranquilidad el respaldo que siempre me dio Gallardo. El me dijo: 'Vos a mí no me tenés que demostrar nada'. Pero yo siento que todavía estoy en deuda y por eso quiero jugar.

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