La fórmula de Boca para no quebrarse con un Palmeiras que mete miedo de visitante

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Se trata de una noche ideal para que Boca le pegue un cachetazo a la incredulidad y se convenza de que puede ganar la Copa Libertadores. Nada mejor que responder en

todos los sentidos frente a un rival como Palmeiras, que venció en sus cinco partidos jugando como visitante desatando una docena de gritos y padeciendo sólo un gol de penal durante un duelo que ya estaba ganando por goleada. El desafío máximo lo enfrentan los jugadores, obligados a imponer esa jerarquía indicada por sus trayectorias, y también el entrenador, con la responsabilidad de exhibirse a la altura de la circunstancia en cada decisión.

Más excitada que nunca o tan caliente como siempre, la Bombonera será testigo de un Boca configurado con el mismo mediocampo que Barros Schelotto eligió para el duelo de ida contra Cruzeiro. Ahora, aquí, este miércoles desde las 21.45, en la primera semifinal y con el VAR como apoyo arbitral, aunque el Mellizo no lo confirmó, repetirán Nahitan Nandez, Wilmar Barrios y Pablo Pérez, con la intención de conseguir la misma eficacia en el equilibrio defensivo que aquella vez, pero pensando en pulir la elaboración.

Le había costado una enormidad a Boca, tanto que había regalado una paradoja: Pablo Pérez generaba murmullos lógicos porque no redondeaba un buen partido, pero en medio de sus imprecisiones llamativas dibujó una asistencia para el primer alarido y más tarde un lindo remate para el segundo. Algo parecido había sucedido con Mauro Zárate y su producción en aquel choque contra Cruzeiro. Esta vez, la impresión es que el grado de complejidad para Boca se elevará en forma notoria. Necesitará más de Pablo Pérez y de Zárate, pero también del mejor Cristian Pavón, ése que hace rato no aparece. ¿Cuántas veces sabrá Boca poner a Wanchope Abila en situación de gol?

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Para no quebrarse en la búsqueda, Barros Schelotto primero quiere que a su Boca no lo quiebren atrás. El cero en el arco propio suena a premisa, sabiendo que en caso de empate puede hacerse muy valioso en la revancha si Boca logra marcar un gol.

No perdona Palmeiras de visitante. Aunque no juegue en su cancha es híper contundente. En esta Libertadores, afuera de su casa, ganó siempre y nunca marcó menos de dos goles. Festejó una docena en total en esa condición, más de la mitad repartidos entre Bruno Henrique (3) y Borja (4), quien a su vez es el máximo anotador de la Copa con 9 (junto a Wilson Morelo, de Independiente Santa Fe).

Fue Palmeiras a Barranquilla y aplastó a Junior en la fase de grupos: 3-0 por un derechazo cruzado de Bruno Henrique, por una pirueta en el aire de Borja y por otra resolución de Bruno Henrique, en este caso a media altura, con clase.

No se apiadó de Boca el equipo paulista en la Bombonera. El 2-0 se coronó porque facturó Keno la pasividad de la defensa con un cabezazo y porque la metió por arriba Lucas Lima en un arco que Agustín Rossi había dejado vacío tras una pésima salida. Más allá de aquel error que dejó marcado al arquero que atajará esta noche (¿con ese fantasma sobrevolándolo?), Wanchope Abila se había perdido un gol insólito, solo delante del arco, que hubiera representado el empate transitorio.

Y en Lima, contra Alianza, más de lo mismo. En la primera media hora ya se imponía por dos goles con una entrada por la derecha de Willian y con un zurdazo arriba de Hyoran tras bonita jugada colectiva. Y a los 20 del segundo tiempo todo lo liquidaba Borja empujando un jugadón con asistencia del lateral derecho Mayke. Esa noche a Palmeiras le hicieron el único gol que padeció de visitante en esta Copa. Ya ganaba 3-0 y estaba relajado. Fue de penal: Paulo Cruzado.

También en jugadas con pelota detenida Palmeiras lastima. A Cerro Porteño, en los octavos de ida en Asunción, empezó a erosionarlo así, en el inicio del segundo tiempo, con un tiro libre desde la izquierda que por el segundo palo resolvió Borja. El goleador además selló esa noche el segundo luego de una cesión exacta de Moisés.

Agustín Orion puede certificar las virtudes de Palmeiras, que ahí ya contaba con el astuto y pragmático Felipao Scolari como DT. En la ida de cuartos, en Santiago, el ex arquero de Boca la fue a buscar adentro a los dos minutos: Bruno Henrique lo sentenció tras asistencia de Moisés. Después, Dudú aprovechó un rebote en un palo tras una réplica impactante de Dudú.

Mete miedo Palmeiras. Deberá saber combatirlo Boca en una noche en la que todos se juegan mucho. Los jugadores y Barros Schelotto se prepararon soñando con ganar la Libertadores. Es el momento de expresarse a la altura de semejante obsesión.

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