Central vive su fiesta en Rosario con el título que tanto esperaba

Deportes
Lectura

Los más grandes, los de 35 para arriba, sienten otra vez ese cosquilleo, una electricidad en el cuerpo que parecía olvidada. Los más jóvenes, los que no habían nacido o eran

muy chicos en el 95, en aquella hazaña de la Copa Conmebol, sienten una mezcla de felicidad y desahogo por tantas frustraciones, la adrenalina de gritar campeón por primera vez. Todos, generaciones enteras de canayas, como le gustaba escribir al Negro Fontanarrosa, coparon las calles de Rosario hasta altas horas de la madrugada.

La fiesta canalla en el Monumento a la Bandera. (CARCoficial)

La fiesta canalla en el Monumento a la Bandera. (CARCoficial)

La fiesta de Central fue interminable. En Mendoza, los 20 mil hinchas tardaron horas en dejar el estadio. En Rosario, los gritos, las bocinas y los petardos se adueñaron de la ciudad ni bien Matías Caruzzo convirtió el último penal. Los centralistas eligieron dos lugares para la celebración: el Monumento a la Bandera, el emblema de todo festejo deportivo, y las inmediaciones del Gigante de Arroyito, la casa del nuevo campeón.

Un pedazo del título, ese que se hizo esperar 23 años, también es de quienes se abrazan, de quienes lloran en medio del jolgorio. Muchos de ellos viajaron a San Juan y a Córdoba en las anteriores finales de Copa Argentina perdidas. Algunos también estuvieron en Colombia, en aquel increíble cruce que el Central del Chacho Coudet perdió ante Atlético Nación de Medellín por los cuartos de final de la Libertadores. Todos padecieron el golpe letal del descenso, tres años en el indeseado ostracismo. Ninguno de ellos, pese a los traspiés y las derrotas, claudicó en su sentimiento, en su pasión, en el amor incondicional hacia su club.

Los jugadores de Central con la Copa en alto en los festejos. (Juan José García)

Los jugadores de Central con la Copa en alto en los festejos. (Juan José García)

Los hinchas más desvelados y con más aguante continuaron la fiesta en el aeropuerto, en el extremo oeste de la ciudad. El plantel arribó a las cuatro de la mañana en medio de una caravana de fanáticos. Después de bajar del avión, la delegación eufórica se subió a un colectivo que a paso de hombre fue transitando entre la marea de gente.

Edgardo Bauza, el primer centralista en lograr títulos como jugador y entrenador, fue uno de los más ovacionados. El Patón retribuyó el cariño con palmadas a las ventanillas del colectivo. Logró en siete meses lo que a Central le costó más de 20 años. "Que de la mano del Patón Bauza toda la vuelta vamos a dar", cantaron a coro los hinchas en plena madrugada.

Bauza, el ídolo que salió campeón como jugador y ahora como técnico. (Juan José García)

Bauza, el ídolo que salió campeón como jugador y ahora como técnico. (Juan José García)

La celebración continuará el domingo en la cancha. Los dirigentes anunciaron que abrirán las puertas del estadio para un festejo íntimo. El presidente, Rodolfo Di Pollina, adelantó que habrá un partido entre glorias del club y el plantel. Todos juntos, hinchas, viejos ídolos, jugadores, cuerpo técnico y dirigentes gritarán fuerte la palabra campeón.

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS
Suscribite y recibi las noticias de Totalnews en tu casilla de correo.