Quintero sacó a relucir toda su clase para ganarse una ovación

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Ese misil que se clavó en el ángulo izquierdo de Gabriel Arias no fue otra cosa que la confirmación de lo que se veía en la cancha. Que River era y

es superior a Racing. Y que Juan Fernando Quintero es un crack. A dos meses de su gol eterno en Madrid a Boca, el colombiano le regaló otro golazo a sus hinchas en el Monumental. Para que el recuerdo siga intacto. Para que la fiesta continúe. Y con ese gol, el zurdo ya tachó de la lista al último equipo grande que quedaba por convertirle. Una delicia cafetera. Para que el Monumental explote y le dé su primera gran ovación. "Quinteeeero, Quinteeeroooo", se escuchó desde los cuatro costados mientras él volvía la mitad de cancha luego de festejar su gol con la lengua afuera y el abrazo de todos sus compañeros. "Mi tarea es darle alegría a los hinchas de River", afirmó el talentoso jugador nacido en Medellín hace 26 años.

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Iba media hora del primer tiempo cuando Juanfer tomó la pelota por el sector derecho y Nery Domínguez lo bajó. En diagonal al arco de Arias, el colombiano se hizo cargo del tiro libre. Desde esa posición tenía las dos opciones. O intentaba un tiro al arco o metía un centro. No dudó. Frotó la lámpara de su zurda y metió un bombazo que combinó fuerza, velocidad y precisión para meterse en el ángulo izquierdo del arquero de Racing que voló pero no llegó. Ni dos arqueros juntos podían sacar ese disparo.

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Lo de Quintero no quedó solo en ese tiro libre que le permitió abrir a River el partido. A su ritmo, deleitó con los pases e hizo jugar a River de tres cuartos hacia adelante. A puro amague. Con pases filtrados incluidos para dejar a su compatriota Rafael Santos Borré (no estuvo fino) mano a mano. Y con el panorama claro para hacer lo que la jugada pedía.

La actuación de Juanfer fue un deja vu del anterior River-Racing en el Monumental, cuando el equipo de Marcelo Gallardo goleó 3-0 al de Eduardo Coudet y lo dejó afuera de la Copa Libertadores, en agosto del pasado. Pero en la función de este domingo por la tarde le agregó el gol.

Y con ese tanto Quintero ya amargó a todos los grandes. Solo le faltaba Racing. Ya le había marcado a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro, por la Superliga, a Independiente en los cuartos de final de la Copa Libertadores y a Boca, en la final de América en el Santiago Bernabéu.

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Si bien ese gol en Madrid fue con pelota en movimiento y el de ayer de tiro libre, el remate fue similar. Un bombazo inatajable para el arquero rival. No es casual. Juanfer entrena mucho el remate de media distancia en la semana. Como para demostrarle a Juan Román Riquelme (tras la final de la Libertadores había dicho que “Quintero vuelve a patear y no la mete nunca más ahí”) que aquel gol a Boca no fue fortuito. Tiene magia el colombiano en su pie izquierdo.

Cuando se agotó, Marcelo Gallardo lo reemplazó por el uruguayo Nicolás De La Cruz. Quintero ya había hecho lo suyo: hacerse cargo del equipo. Y demostrar que la 10 de River le queda pintada.