Vladimir Putin avanza sobre la prensa de Rusia: firmó una ley contra periodistas y blogueros

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El gobierno de Vladimir Putin estrechó aún más los controles sobre la legislación que ya tilda a los medios de comunicación que reciben fondos del exterior como "agentes extranjeros". Congelado

durante más de un año en el Parlamento, el proyecto de ley fue revitalizado tras las protestas de los últimos meses en Moscú y aprobado por la Duma en segunda y terca instancia. Luego recibió la firma presidencial y su puesta en funcionamiento.

A partir de ahora, bajo esta nueva norma, incluso personas particulares -tanto periodistas y bloggers como ciudadanos comunes- pueden ser incluidos en la categoría de "espías".

El tema es complejo y más aún porque con la nueva ley bastará compartir en Internet el material producido -o simplemente publicado- por "agentes extranjeros" para estar involucrados en actividades de espionaje.

 

​Desde 2012, una ley permite a las autoridades rusas designar como "agente extranjero" a asociaciones que reciben financiaciones fuera de Rusia y que tienen una "actividad política". En 2017, esta posibilidad se extendió a los medios de comunicación que trabajan en Rusia. Este término se aplicaba en la época de Stalin a los opositores reales o supuestos, y después fue utilizado en los años 1970 y 1980 para calificarlos de disidentes, acusados de actuar para Occidente.​

Los periodistas extranjeros acreditados en el ministerio del Exterior, es decir los corresponsales, pueden sin embargo estar tranquilos: la norma, aclaró esa dependencia, no está destinada a ellos.

Distinto es el caso, naturalmente, de las grandes cadenas de noticias internacionales -como la BBC, Reuters, Deutsche Welle o la red liderada por la estadounidense Radio Liberty- que poseen sitios de Internet y canales televisivos en ruso.

 

Aquí la legislación se aplicará a sus anchas. Y, por otra parte, al menos oficialmente, el punto de inflexión nació ya hace años justamente para responder, ojo por ojo, a las limitaciones impuestas en el Reino Unido o en Estados Unidos a medios pro Kremlin como RT y Sputnik.

Quien sea calificado como "espía" deberá informar sobre el material distribuido, bajo pena de sanciones, y deberá crear entidades legales específicas vinculadas al Ministerio de Justicia.

Está claro que, dada la situación, los rusos lo pensarán dos veces antes de compartir una publicación en las redes sociales si lleva consigo la "letra escarlata" de un "espía". Esto limitará, sin duda, la difusión de material juzgado incómodo por el gobierno.

 

Además, la ley concede amplia discrecionalidad de interpretación y esto, según analistas políticos, es claramente deseado."Es imposible implementarla literalmente, no es técnicamente factible monitorear todas las violaciones: esta ley fue creada para castigar de manera selectiva a quien se quiera penalizar de cualquier manera", aseveró Andrei Kolesnikov, del Carnegie Center (dedicado al análisis político desde hace décadas), en diálogo con el Moscow Times.

El caso más llamativo puede ser el del líder de la oposición extraparlamentaria rusa, Alexei Navalny, dado que su Fondo Anti Corrupción ya fue incluido en la lista de los "agentes extranjeros", por sospechas de donaciones exteriores (caso montado ingeniosamente, según el opositor)

La nueva ley da un paso más. En palabras del gran escritor antifascista italiano Carlo Levi, más que actuar contra Navalny "en sí mismo" la ley irá a actuar sobre el Navalny que está "en mí". O, mejor dicho, sobre la nueva generación de aspirantes a rebeldes rusos.

Fuente: ANSA y AFP

 

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