Elecciones en Gran Bretaña: una campaña sin entusiasmo con el Brexit como protagonista exclusivo

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La campaña más depresiva de la historia electoral de Gran Bretaña​ está llegando al final, sin entusiasmo, con zafarranchos y derrapes discursivos de los protagonistas y la real

posibilidad que un Parlamento sin mayoría suficiente (hung Parliament) siga teniendo al Brexit como protagonista del futuro político del reino en las elecciones del jueves.

El conservador Boris Johnson y el laborista Jeremy Corbyn ​tiene sus peores adversarios en sus propios partidos y la falta de confianza en ambos domina las dudas de los votantes. El electorado votará "contra" antes que a favor de una propuesta, en estos comicios dominados por el divorcio o no con Europa.

La carrera entre Boris y Corbyn para llegar a Downing St se ha acortado. El primer ministro británico tory tiene más chances de conseguir una mayoría que Corbyn, que podría renunciar el viernes próximo, si pierde, y ser reemplazado por el chancellor laborista en las sombras, John McDonnell. Una posibilidad para un cambio de régimen ideológico en el laborismo, después de los años de “entrismo” trotskista corbynista.

Los últimos sondeos dan un ligero repunte tantos a conservadores como laboristas. Pero la diferencia continúa siendo la misma entre uno y otro. Le otorgan a Johnson un 43,2 por ciento contra 32,8 para el laborismo de Corbyn. Estos 10,4 puntos de ventaja es un poco más alto que cuando la ex primera ministra conservadora Theresa May lideraba la campaña en el 2017. Los torys obtenían casi el mismo porcentaje que cuando la elección fue convocada en octubre, en medio del drama de un Brexit parlamentario y judicializado.

“El partido laborista ha hecho progresos primarios al aumentar su apoyo de los pro europeos o Remains, a expensas de las liberales demócratas, por cinco puntos”, explicó John Curtive, que es una voz autorizada de los sondeos en el reino. Los Liberales demócratas hacen campaña para quedarse en la UE, mientras los laboristas apoyan un segundo referéndum, aunque la posición de Corbyn es ambigua sobre su pro europeismo.

Curtive asegurá que “no mucha gente ha cambiado de opinión como para apoyar el partido del Brexit“.

En medio del escándalo de acusaciones de antisemitismo a Corbyn y las torpezas de Johnson, los sondeos muestran a Boris en declinación, con el 56 por ciento de los votantes “no satisfechos con su trabajo” y Corbyn no se repone de su imagen negativa. Pero Johnson lidera las encuestas en las área de política, como el servicio de salud, la inmigración por puntos, la educación. Aunque los electores no se fijan en los detalles de la política: es una elección sobre el Brexit. El programa político surgirá después del divorcio o no con Europa. El jueves será una batalla a decidir entre pro y anti europeos.

La identidad ideológica electoral ha sido reemplazada por el Brexit. Por eso Boris Johnson está haciendo una desordenada y difícil campaña en el noroeste del reino para ganar votos obreros laboristas, porque hay un abandono del tradicional voto tory. Los torys del Estuario no se reconocen en este Partido Conservador populista, “Trumperizado”, y donde los líderes históricos, como el ex primer ministro John Major, llaman a votar en contra de Boris y a favor de los rebeldes torys, que los Brexitiers fumigaron de sus filas, a pesar de su larga historia partidaria.

El canciller conservador y Brexitiers , Dominic Raab, corre el riesgo de ser desalojado de su banca, tradicionalmente conservadora, en el sur de Inglaterra. Un “Momento Portillo", como cuando el entonces ministro de defensa tory de origen español, Michael Portillo fue eyectado de su banca y abandonó la política ante la sorpresa general.

“A dos días de la elección, la opción para los votantes es clara. Nosotros nos vamos a enfrentar a un “hung parliament” o parlamento sin mayoria con Jeremy Corbyn como primer ministro, propuesto por el SNP (nacionalistas pro independentistas escoceses) y los liberales demócratas, alimentando la incertidumbre mientras el país permanece neutral”, dijo Dominic Raab para conmover a su electorado el martes .”O los votantes pueden dar a los conservadores una mayoria de trabajo, que permita a Boris Johnson conducir a Gran Bretaña hacia adelante y sacar al Parlamento de la rutina en la que ha estado”, propuso.

Perfiles de Boris Johnson y Jeremy Corbyn, de cara a las elecciones del 12 de diciembre en Reino Unido - AFP / AFP

Perfiles de Boris Johnson y Jeremy Corbyn, de cara a las elecciones del 12 de diciembre en Reino Unido - AFP / AFP

Luego, planteó la probable realidad: “Despertarse el viernes 13 de diciembre con un parlamento sin mayoría y las llaves de Downing St en manos de Corbyn”. Según el canciller, el gobierno va a ser inmediatamente paralizado, preparado para dos nuevos referéndum: el del Brexit y el de la independencia de Escocia, que significa el fraccionamiento del Reino Unido.

A cambio de ese escenario, promete votar a Boris, que llevará al país fuera de Europa el 31 de enero, recuperarán el control de las fronteras y respetarán el resultado del referéndum. El problema es que el mantra anti europeo de “Get Brexit done” (Vamos a hacer el Brexit), que está repitiendo Boris en estas horas, es un mito falso. Si ganara Boris, el acuerdo de divorcio europeo es solo el comienzo de un largo proceso, donde los términos de la separación entre la UE y Gran Bretaña deben establecerse. Será el mayor desafío estratégico, político y operativo de toda su historia tras la Segunda Guerra Mundial.

La elección británica puede ser decidida por los votos tácticos. Llevarían al laborismo a Downing St sin ganar una sola banca demás, con que solo ganen 12 bancas más los nacionalistas escoceses y otros partidos menores, como los verdes o los nacionalistas galeses.

Ese es el gran drama en estas horas de los conservadores. Corbyn está más cerca de ser primer ministro que lo que muchos de sus votantes presumen. Aun cuando nueve de cada diez panfletos distribuidos por los candidatos Labor en Londres no hacen la menor mención a Jeremy Corbyn por la resistencia que su figura genera.

El ex canciller conservador y moderado tory, William Hague, advirtió que es ”la falta de formales lealtades de los ex lideres políticos a los actuales” los que pueden volver el resultado de esta elección absolutamente “indeterminada”. El ex primer ministro laborista pro europeo Tony Blair dijo que votará laborista pero comprende “a la gente que vota liberales demócratas”. Un llamado a un voto táctico que, para Hague, va a llevar a “un Hung Parliament o Parlamento sin mayoria”. La misma actitud ha adoptado Michael Heseltine, ex vice ministro tory, que llamó a votar a los liberales demócratas y John Major a los torys rebeldes.

El resultado de un Parlamento sin mayoría va a ser mayor incertidumbre y una permanente transacción de votos en la Cámara de los Comunes británica, donde los peores van a tener poder de decisión, en otra interminable agonía sobre el Brexit.