Huelga en Francia: autos incendiados, puertos bloqueados y choques con la policía en la antesala de una masiva marcha en París

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Sindicatos duros y moderados están unidos contra la reforma de las jubilaciones anunciada por el gobierno francés. El inicio de las manifestaciones en el interior fue con violencia el jueves a

la mañana. El puerto de Marsella fue bloqueado, con autos incendiados y un humo espeso que cubre toda la Ciudad Vieja. Todos los portuarios franceses se han sumado a la huelga desde ahora, que se amplia y los ferroviarios amenazan con extenderla más allá de Navidad, si el gobierno no se sienta a negociar. El puerto de Havre, el feudo del primer ministro Edouard Philippe, está bloqueado por los manifestantes al igual que los depósitos de combustibles.

En Nantes, una ciudad atlántica, los Chalecos Amarillos se han unido a la manifestación e intentaban tomar y cortar la autopista. Bloquearon el correo. La policía intentaba desalojarlos con gases lacrimógenos y hay enfrentamientos. En Rennes también hay incidentes. En Lyon, la universidad está cerrada y los manifestantes en marcha.

Este clima se produce antes de la marcha masiva de todos los sindicatos entre la plaza de la República y la plaza de la Nación enParís, prevista para después del mediodía de este jueves. En la región parisina se han bloqueado todos los “centros de ómnibus” para impedir que salgan y rompan la huelga. La policía intervenía para impedir que bloqueen, en un clima de tensión creciente en la Ille de France.

Las reformas anunciadas por el primer ministro Edouard Philippe no han conseguido dividir a los sindicalistas ni disminuir el apoyo a la medida de fuerza. Aunque los trabajadores estén hartos de la batalla cotidiana para llegar a su trabajo sin transportes en común.El apoyo de la opinión pública a los sindicatos será crucial para seguir o frenar la medida de fuerza en los días que vienen.

A #Rouen, dans un brouillard qui n’est pas sans rappeler celui de #Lubrizol qu’on vient d’autoriser à réouvrir, la police se prépare à dialoguer à coup de matraque...#greve12decembre#GreveGenerale#grevedu12decembrepic.twitter.com/4FaOz5uPZG

— Marcel Aiphan (@AiphanMarcel) December 12, 2019

"Estoy agotada. Cada mañana me levanto tres horas antes para llegar y camino con mi artrosis. Pero debemos defender nuestros derechos”, admite Annabelle, que trabaja en un ministerio francés en el Metro de la Gare de Lyon. Deberá llegar a pie a su empleo porque en los vagones no cabe ni un alfiler.

A #Rennes, au cours d’une charge d’une brutalité inutile, la police renverse un fauteuil roulant
Ils luttent contre la discrimination en tabassant tout le monde de la même manière
La nausée#greve12decembre#GiletsJaunes#grevedu12decembre#GreveGeneralepic.twitter.com/FZ6kcXOim0

— Marcel Aiphan (@AiphanMarcel) December 12, 2019

El 54 por ciento de los franceses aprueban la huelga, aunque haya bajado cuatro puntos en relación a la semana pasada, según un sondeo de BFMTV. Al mismo tiempo, cuatro sobre diez franceses consideran al presidente Emmanuel Macron y al gobierno como responsables del actual conflicto social, el 28% cree responsables a los sindicatos y el 31% cree que son responsables tanto unos como otros.

A #Marseille, le grand port maritime est totalement bloqué alors que l’opération port mort a démarré ce matin.#EdouardPhilippe a annulé Noël cette année...#greve12decembre#GreveGenerale#grevedu12decembre#GiletsJaunespic.twitter.com/b21o9n2TyN

— Marcel Aiphan (@AiphanMarcel) December 12, 2019

Con respecto a las medidas anunciadas por el premier con la eliminación de los regímenes especiales (de retiro), el 71 por ciento la apoya. La posibilidad de jubilarse dos años antes en los métiers más duros es sostenida por el 91 por ciento y una pensión mínima de 1000 euros para una carrera con un salario mínimo es defendida por el 81 por ciento de los encuestados.

Pero el sistema universal por puntos, que propuso el primer ministro el miércoles con una jubilación a los 62 años y una edad de equilibrio de 64 años, no reasegura a los franceses. El 56 por ciento considera que el nuevo sistema de jubilación no permite beneficiarse de un nivel de pensión equivalente al actual sistema. Ese es el principal problema para un acuerdo.

Manifestantes protestan en Marsella./ AP

Manifestantes protestan en Marsella./ AP

A pocas horas de la gran manifestación en Paris, el transporte es un penar. La policía tiene que coordinar la llegada de la gente en las grandes estaciones, como Gare de Lyon y Gare du Nord, para evitar avalanchas en la escalera o en el ingreso a los pocos trenes que llegan. Las bicicletas, los trottinettes y el alquiler de motos explotan en París. La gente camina kilómetros por día para ir y volver de su casa a su trabajo.

Una rara coalición de ferroviarios, controladores aéreos, basureros, estudiantes, “Gilet Jaunes” (Chalecos Amarillos), maestros, abogados, policías, cantantes de operas, estudiantes, bailarines de ballet se han unido en Francia para defender sus pensiones.

La policía tiene que coordinar la llegada de la gente en las grandes estaciones para evitar avalanchas, en París./ Reuters

La policía tiene que coordinar la llegada de la gente en las grandes estaciones para evitar avalanchas, en París./ Reuters

Privadamente los miembros del gobierno de Macron y sus legisladores critican esta decisión del jefe de Estado de lanzar esta batalla jubilatoria cuando aun no ha terminado la de los Chalecos Amarillos, que han regresado a la calle. Al mismo tiempo hay un verdadero conflicto con agricultores, maestros y trabajadores hospitalarios por su calidad de vida y sus salarios bajos. Se suicidan dos agricultores a la semana.

El pesimismo es la razón de esta protesta junto al miedo al futuro y al cambio. “La situación política, social y moral es infinitamente más explosiva que en 1995”, advierte Maxime Tandonnet, ensayista. “Un conflicto social del mismo tipo que el de 1995 puede sumergir a Francia en un indescriptible caos político, social y moral, con una salida muy poco clara”.

Autos incendiados en Marsella, en el inicio de una jornada violenta en Francia. / AP

Autos incendiados en Marsella, en el inicio de una jornada violenta en Francia. / AP

Los huelguistas quieren forzar al gobierno de Emmanuel Macron a abandonar la propuesta con una medida de fuerza prolongada, como la de seis semanas que forzaron en 1995 a Alain Juppé a enterrarla y perder su gobierno.

Francia es el tercero entre los países desarrollados en sus gastos de pensiones después de Gracia e Italia.

El presidente Macron está decidido a enfrentar la resistencia pero no tiene la experiencia política ni la flexibilidad de Alain Juppé, Jacques Chirac o François Hollande. Puede costarle su reelección, cuando los sindicatos lo acusan de no auspiciar un verdadero diálogo para encontrar un consenso.

París, corresponsal