Sigue la huelga en Francia y preocupa la falta de transportes a pocos días de Navidad

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Diez días de huelga de transportes en Francia y la perspectiva de una Navidad sin trenes ni metros y con los aeropuertos colapsados preocupa a los ciudadanos y

al gobierno, que quiere reunirse con los sindicatos para hablar sobre su polémica reforma del sistema de pensiones.

Este sábado, entre un 25 y un 30% de los trenes de alta velocidad y los regionales funcionaban en el país. En París había nueve líneas de metro cerradas, sobre un total de 16, y sólo conseguía funcionar poco más de la mitad de los colectivos.

Se espera que el domingo la situación se mantenga igual y los servicios de transporte en la capital se verán "muy afectados" por este movimiento de protesta el lunes.

Faltan diez días para Navidad y ni gobierno, ni sindicatos, ni ciudadanos saben hasta cuándo durará esta huelga y de qué manera podría desbloquearse la situación.

Si el movimiento continúa podría poner en peligro las vacaciones de decenas de miles de personas, ya que harán falta varios días para recuperar la normalidad en los transportes.

Una mujer en bicicleta, este sábado, frente a la Torre Eiffel, en el décimo día de huelga de los transportes en Francia. /REUTERS

Una mujer en bicicleta, este sábado, frente a la Torre Eiffel, en el décimo día de huelga de los transportes en Francia. /REUTERS

"La mitad de los viajeros" tendrán trenes para las fiestas de fin de año, según la SNCF, la compañía nacional de trenes francesa, citada por el diario Le Parisien.

El gobierno pidió a los responsables de esta empresa que hagan "un plan" para informar de qué trenes se mantendrán y cuáles serán anulados, para que los ciudadanos puedan organizarse.

Los sindicatos rechazaron de plano esta semana la idea de una "tregua de Navidad".

"Si el gobierno quiere que el conflicto termine antes de las fiestas, le queda una semana para tomar la buena decisión, optar por el sentido común y retirar su reforma de las pensiones", dijo a la AFP Laurent Brun, secretario general del sindicato CGT-Ferroviarios, el más importante de la SNCF.

Largas filas en una estación de subte de París, complicada por la huelga. /AFP

Largas filas en una estación de subte de París, complicada por la huelga. /AFP

"Para que circulen los trenes, el gobierno tiene que enviar un mensaje positivo", corroboró Roger Dillenseger, del sindicato UNSA-Ferroviarios.

Este sábado se celebran protestas en algunas ciudades de Francia como Estrasburgo (este), Lyon (centro-este) y Rennes (oeste) y se esperan grandes manifestaciones el martes en todo el país en las que participarán no sólo empleados del sector transportes sino funcionarios, estudiantes, personal sanitario, abogados, profesores o jueces.

Difícil negociación

El gobierno de Emmanuel Macron busca puntos de negociación con los sindicatos para poder desactivar la huelga. Varios funcionarios recorren el país para explicar directamente a los ciudadanos los puntos claves del plan de la reforma de jubilaciones, se multiplican los llamados al diálogo y el pedido de que reactiven los transportes, sobre todo de cara a las vacaciones de Navidad.

La secretaria de Estado de Economía, Agnès Pannier-Runacher, aseguró este sábado que hay numerosos puntos de su reforma sobre los que se puede negociar, en particular la bautizada como "edad de equilibrio" para la jubilación, fijada por el gobierno en 64 años.

Esa edad de 64 años "es negociable, es solo una propuesta y nuestra puerta está abierta", señaló Pannier-Runacher en la televisión "BFMTV".

Esta semana, el gobierno y los profesores llegaron a un acuerdo para revalorizar sus salarios, lo que costará al Estado unos 10.000 millones de euros, aunque por ahora no se dijo cuándo entrará en vigor.

Los policías también suspendieron su movimiento de protesta el viernes después de haber obtenido la garantía del gobierno de que podrán jubilarse antes, dados los riesgos que entraña su profesión.

El primer ministro, Edouard Philippe, invitó además a los sindicatos a una reunión la próxima semana, aunque por ahora no se sabe si éstos respondieron afirmativamente.

Pese a mostrar que puede hacer alguna concesión, el gobierno de Macron no va a renunciar a su reforma del sistema de pensiones que quiere unificar los 42 sistemas diferentes que tiene el país en uno solo, con el que, según el gobierno, "todo el mundo saldrá ganando".

Desde Bruselas, el jefe de Estado consideró el viernes que esta reforma era "histórica".

Si el gobierno cede en la edad mínima de jubilación, los sindicatos reformistas pueden abrir la puerta a aceptar el resto de las medidas y aislar a los más radicales, como la CGT.

Los franceses están divididos sobre la reforma, según un sondeo. El 50% se dice favorable y el 49% está en contra.

La jubilación es un tema sensible en Francia ya que la población defiende con uñas y dientes uno de los sistemas más generosos del mundo.

Fuente: AFP y EFE