El Brexit deja en un limbo legal a millones de europeos

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El millón y medio de británicos que viven en la Unión Europea y los tres millones y medio de europeos que residen en Gran Bretaña son la moneda de cambio y negociación en el Brexit. María Laura Avignolo

 Siguen viviendo en un limbo legal incierto en el reino y en la UE, donde cada país tiene reglas y requerimientos para que pidan su residencia, cuando Gran Bretaña abandone la UE y se convierta en un tercer país como los otros.

Ese limbo se acentuará cuando el próximo 31 de enero Gran Bretaña se vaya de Europa y comience la negociación durante el período de transición, que puede terminar mal. El primer ministro Boris Johnson pacto de libre comercio en 11 meses. La pesadilla del Brexit simplemente ha iniciado otro capítulo pero no ha finalizado.

Este viernes Gran Bretaña se vio forzada a admitir que no deportará a europeos, aun si no aplicaron al “settled status” (una especie de status de residencia), que Gran Bretaña ofrece precariamente a los europeos. Esa aplicación comenzó en marzo del 2019. Van a extender el período “graciosamente”.

Fue una decisión arrancada por el vocero europeo del Brexit, Guy Verhofstad al secretario del Brexit, Steve Barclay, ante las preocupaciones de los europeos sobre su status, una vez que Reino Unido se vaya de la UE el 31 de enero. La ministra del interior Priti Patel quería imponer “el fin de la libertad de movimientos de los europeos” el mismo día que Boris Johnson anuncia la partida de la UE, en un cambio de planes que dejó a todos atónitos.

Verhofstad explicó a Barclay su “alarma con respecto al status de los europeos en el reino” cuando Gran Bretaña se vaya de la UE. El le dijo al secretario del Brexit británico que “la preocupación de los ciudadanos es que habría deportaciones automáticas si los europeos no obtenían su “settled status”. Un período que se abrió en marzo del 2019 y que va a cerrar, con tiempo de gracia incluido, hasta ahora el 30 de junio del 2021.

El primer ministro británico Boris Johnson no quiere extender el período de transición tras el Brexit. /EFE

El primer ministro británico Boris Johnson no quiere extender el período de transición tras el Brexit. /EFE

Según Barclays hay 2.500.000 ciudadanos europeos que han obtenido ese status que les garantiza vivir, trabajar, estudiar y acceder a los beneficios sociales, incluidos la salud, en el reino. Pero hay 900.000 que no han accedido a él aún.

La ausencia de documentos para “settled status” impide a estos europeos alquilar casas, conseguir empleos o colegios para sus hijos, dadas las ambigüedades del sistema y la precariedad del status. Verhofstad exigió que, además de la aplicación digital que el gobierno británico exige, exista "un documento en papel que les sirva a los europeos como prueba de su status”. No lo tienen.

“No hay cambio de nuestra política digital. Siempre fue el caso que la gente puede imprimir su carta de confirmación. Pero esto no es una evidencia de su status. El esquema para residencia de europeos otorga a la gente un status digital seguro, con futuras pruebas de sus derechos. Los documentos físicos pueden perderse, o dañarse”, advirtió el Ministerio del interior británico.

Trámites eternos

El Parlamento europeo ha criticado el modelo británico de residencia para los europeos y exige aclaraciones. El gobierno británico responde que es “ injustificado" porque "las mismas incertidumbres sobre su futuro sufren los británicos que viven en la Unión Europea”, cuyo status es otro limbo.

Los británicos deben pedir residencia en cada país que viven y los trámites son eternos y diferentes en los 27 países de la UE. En algunos no pueden salir de los países ni viajar por su trabajo porque desde el 31 de enero próximo pasan a ser como ciudadanos de un tercer país, con los mismos derechos que un turista. Si se van, pierden su derecho y años de residencia. Solo los dejan regresar como turistas, con una visa de 90 días.

Verhofstad dijo que “hay un problema de ansiedad en los ciudadanos británicos viviendo en el continente. Por eso vamos a aumentar la presión en los próximos días. Debe haber una carta de los dos lados -Parlamento, consejo- a todos los miembros europeos diciendo: 'En 12 países va bien. Tienen un sistema declaratorio y no necesitan abogar por la ciudadanía en ese país. En otros es más difícil. Lo que queremos es estar seguros de que en el 2020, en los otros 15 países europeos, las cosas sean fáciles para los británicos”, dijo Verhofstadt a la BBC este viernes.

Los representantes de Londres y de la Unión Europea apuran un acuerdo para evitar deportaciones tras el Brexit. /AP

Los representantes de Londres y de la Unión Europea apuran un acuerdo para evitar deportaciones tras el Brexit. /AP

En su entrevista, Verhofstad reveló que planea crear una “membresía asociada a la Unión Europea”, que permite a los británicos firmantes ser ciudadanos de la Unión Europea después del Brexit.

“Mi idea es que la Unión Europea y la ciudadanía europea tiene que ser posible para los europeos viviendo en otro lado del mundo”, sostuvo.

Derechos con fecha de vencimiento

El acuerdo de divorcio entre Gran Bretaña y la UE permite a los británicos residiendo legalmente en otro país europeo “tener los mismos derechos que tienen ahora”. Ese derecho oficialmente terminaría el 31 de enero del 2020, si la ministra del Interior británica elimina la libertad de movimientos europea a fin de mes.

Si Boris acepta que se extienda el período de transición, podría prolongarse hasta diciembre del 2022. Pero todas estas fechas dependen de la voluntad política de las partes y nada más. Los ciudadanos han perdido sus derechos de participar en la discusión.

Si Boris decide irse sin acuerdo en el medio de las negociaciones de la transición que él no quiere extender, los británicos en Europa pierden su derecho de residencia en la UE.

Francia y España tienen el mayor número de británicos, con 157.000 y 400.000 respectivamente. En España tendrán los mismos derechos que en Gran Bretaña si los británicos les extienden los mismos derechos a los españoles en el reino.

Antes del 31 de diciembre del 2020 deberán tener un documento de identidad para extranjeros. Y será casi automático para los que tienen permanente residencia española. Pero España tiene el sistema de Gold Visa: pueden comprar una casa en España, hacer una inversión y obtener un pasaporte.

 

En Francia es mucho más complicado porque los franceses jamás registraron a los británicos que vivían en el país porque los consideraban europeos. Deben solicitar la residencia pero solo tienen seis meses para hacerlo. Las condiciones para cada uno varían pero, con las regulares colas de la burocracia francesa, ese período es una pesadilla.

No pueden salir del país si no tienen un certificado policial, que registre que han iniciado el trámite. Para ello deben conseguir un turno, que puede tardar entre tres y seis meses. Si no tienen el certificado, regresan al país como turistas y pierden su status de residente. Ser residente cuesta 119 euros.

Hay miles de británicos en Francia atrapados en este galimatías. Los entrepeneurs deberán demostrar que pueden mantenerse. Una pareja con dos chicos necesita probar que gana 1175 euros por mes como mínimo.

 

Francia se está convirtiendo en la “drama queen” de la UE frente al Brexit. Esta política parece no ser la definitiva y puede cambiar en el proceso de transición. Muchos británicos piensan atacarla en los tribunales franceses porque se sienten inmovilizados e impotentes. Desde el 31 de enero, los ciudadanos británicos tienen tres meses para permanecer y trabajar sin permiso de residencia. Durante ese tiempo deben solicitar la residencia, bajo el status de tercer país. Si usted vivió en Francia por mas de cinco años, tiene derecho a residir. Pero debe probar que tiene seguro de salud, fondos, y capital para vivir sin ser un peso para los servicios sociales franceses.

Pero todo esto puede alterarse si los británicos no ofrecen a los franceses viviendo en Gran Bretaña iguales condiciones.

Alemania otorga solo tres meses para conseguir la residencia a los británicos. El Parlamento ha redactado -pero no ha aprobado- legislación para otorgarles permisos de residencia .

Grecia ofrece un paquete más generoso si Gran Bretaña adopta medidas recíprocas. Al menos 45.000 británicos viven allí. Malta, una ex colonia británica, ofrece 10 años para permanecer, y un permiso de residencia, aun si no hay acuerdo en el período de transición entre Gran Bretaña y la UE.

Irlanda firmó con Gran Bretaña un acuerdo bilateral y entre ambos seguirá todo igual.

Europeos en Gran Bretaña y británicos en la UE se sienten parte de una transacción, donde no tienen voz ni voto. Pero no los deja deja dormir en paz desde el día que ganó el Brexit en el referéndum.

París, corresponsal

 
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