La nueva artimaña de Nicolás Maduro para recuperar el control del Parlamento

Internacionales
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Todo lo que toca lo destruye. Ahora Nicolás Maduro ha emprendido una razzia para apropiarse de los símbolos de los partidos de la oposición con el fin de

dividirlos e imponer un nuevo Parlamento sumiso en Venezuela, adelantando en mayo las elecciones legislativas, que constitucionalmente corresponderían a final de año.

El régimen tiene en la mira apropiarse del denominado G4, integrado por los 4 partidos grandes de la Asamblea Nacional que son Primero Justicia (PJ), Acción Democrática (AD), Voluntad Popular (VP) y Un Nuevo Tiempo (UNT) dentro del plan de sobornos de la “operación alacrán” .

Y los ejecutores de la apropiación indebida de las tarjetas y símbolos de los partidos del G4 son precisamente los que fueron expulsados por corrupción y sobornados por el régimen, y que se autoproclamaron como miembros de la directiva chavista con la toma violenta del Parlamento el pasado 5 de enero.

También fueron sancionados este lunes por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos varios diputados chavistas: Luis Eduardo Parra Rivero, Jose Gregorio Noriega Figueroa, Franklyn Leonardo Duarte, Jose Dionisio Brito Rodriguez, Conrado Antonio Pérez Linares, Adolfo Ramón Superlano y Negal Manuel Morales Llovera.

La razzia comenzó el jueves, cuando Luis Parra, ex miembro de Primero Justicia, y ahora cercano régimen de Maduro, fue al Tribunal Supremo de Justicia chavista a reclamar como suyos la tarjeta y símbolos del partido PJ. Se hizo acompañar de una centena de activistas chavistas disfrazados con las camisetas amarillas que coreaban consignas a favor de Parra.

Pero lo asombroso es que ante la prensa local los disfrazados reconocían que no militaban en PJ, mostrando otra camiseta debajo de la amarilla. “Nos pagaron 15 dólares por cabeza para venir a Caracas y participar en la manifestación ante el tribunal”, confesó Omar, uno de los activistas.

 

El partido siguiente es Voluntad Popular, fundado por Leopoldo López, una de las figuras más reconocidas de la oposición, luego Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo hasta despojarlos de su identidad partidista. El objetivo es anularlos para aparentar que los partidos opositores van a participar en los comicios y así confundir a los electores.

El régimen necesita procurarse una nueva Asamblea sumisa para sacar del juego a Juan Guaidó y legalizar así los contratos petroleros que ha firmado a Rusia para entregarles PDVSA y las minas de oro en el Arco Minero.

Denuncias de sobornos

Este viernes la directiva legítima de la Asamblea Nacional denunció que de los sobornos a los diputados opositores han pasado a las amenazas contra sus familiares. Por ahora, solo 16 diputados han sido comprados.

“Las amenazas aumentaron contra los parlamentarios y sus familiares. Tenemos incluso casos de algunos que fueron visitados por la guerrilla ante su negativa de aceptar los sobornos del régimen”, aseguró el parlamentario Alfonso Marquina.

 

Destacó que su integridad y la de su familia está en peligro. “Tuvimos que poner en resguardo a varios parlamentarios”, agregó.

“Se habló de sacar del juego a varios diputados que no se prestaran para su pretensión. Algunos, propietarios de fincas, fueron visitados por el Instituto Nacional de Tierras, INTI”, subrayó.

Como prueba de los sobornos el diputado Marquina reveló una conversación que sostuvo el pasado 12 de diciembre con el parlamentario José Gregorio Noriega, en el que intentó sobornarlo para traicionar a Guaidó con un anticipo de 150 mil dólares.

En el audio, Noriega también dice quién conformaría la directiva en la propuesta hecha por el diputado “Clap”, Luis Parra, el 5 de enero.

“Pero solo fueron 16 los que se vendieron, ¿Dónde está la supuesta mayoría de la que hablan?”, se cuestionó Marquina.

“En la conversación continúa diciendo que darán unos golpes a los partidos políticos del G4, el diputado Noriega dijo que les van a quitar los partidos a la oposición”, dijo.

Caracas, especial

 
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