Para Estados Unidos, hubo una campaña de trolls rusos dirigida a alimentar las protestas en América Latina

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Las protestas que conmovieron gran parte de América Latina a lo largo de 2019 se originaron por los más diversos motivos. Desde aumentos en el precio del subte o de

la nafta hasta descontento y enfrentamientos en torno a elecciones, no hubo prácticamente factores comunes que vincularan todos los episodios que se dieron en la región.

En medio de contextos tan disímiles, para el Departamento de Estado de Estados Unidos hubo, sin embargo, un actor virtual que parecía repetirse en todas las situaciones. Según los funcionarios estadounidenses, durante esos meses se detectó actividad en redes sociales de trolls rusos en favor de quienes protestaban en Chile, Bolivia, Ecuador y Colombia.

La información fue provista por el organismo de gobierno estadounidense a The New York Times, luego de que el diario le consultara sobre las conclusiones que sacaban respecto a los diversos episodios que se vivieron en la región el año pasado. Según la nota publicada en el medio estadounidense, cerca del 10% de todos los tuits que se publicaron a fines de octubre en apoyo a las protestas en Chile se originaron en cuentas sobre las cuales el Departamento de Estado tiene la fuerte sospecha de que están vinculadas a Rusia.

Inmediatamente tras la salida de Evo Morales del poder en Bolivia, se observó que la cantidad de tuits que se originaban en esas cuentas habían saltado a cerca de 1000 por día, luego de que por mucho tiempo estuvieran en menos de 5 por día.

Las protestas de 2019 conmovieron a América Latina. / REUTER

Las protestas de 2019 conmovieron a América Latina. / REUTER

En Ecuador, Perú y Colombia, se observaron patrones similares a lo largo de un período de 30 días. Para los analistas del Departamento de Estado, se trataba de evidencias de una campaña de desinformación, parte de un esfuerzo global vastamente más eficientes que los intentos de diseminar propaganda de antes.

"Notamos que había alguien manipulando la escena", afirmó a The New York Times Kevin O’Reilly, asistente del secretario de Estado encargado de asuntos en el Hemisferio Occidental. “Esto hace que la resolución normal de disputas dentro de una sociedad democrática se vuelva más contenciosa y compleja", añadió. 

En este caso, la campaña parecía estar destinada a alimentar la discordia en aquellos Estados que más enfáticamente se han opuesto al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. 

A pesar de las sanciones contra Venezuela, y del apoyo de Trump y de una gran cantidad de países a la figura de Juan Guaidó, Maduro aún mantiene control sobre el país, algo que algunos críticos afirman se debe a ventas de petróleo a Rusia, y de oro a Turquía. 

Consultado por The New York Times, el representante venezolano de la oposición a Maduro en Washington Carlos Vecchio afirmó que Rusia está "jugando un rol geopolítico en este hemisferio contra el ente que considera su enemigo principal: Estados Unidos".

"Es crucial que la comunidad internacional entienda que Rusia se ha convertido en un aliado que apoya a Maduro, y necesitamos lidiar con eso", había declarado Vecchio a principios de este mes. 

El Departamento de Estado monitorea el tráfico mundial de Twitter en busca de actividades maliciosas, como ser la proliferación de páginas y usuarios falsos, como así también contenido que busca transmitir mensajes fuertemente divisorios. En este caso, no pudieron comprobar que las cuentas usadas para apoyar las protestas estuvieran directamente vinculadas a Moscú, y sólo dijeron que era "probable que estuvieran vinculadas el Estado ruso". 

Los analistas estadounidenses tampoco pudieron precisar cuán efectivas habían sido las campañas a la hora de avivar las protestas. Según sus estimaciones, la enorme mayoría de los posteos en Twitter y otras redes sociales que apoyaban las protestas eran legítimas.

El episodio de América Latina es tan sólo el más reciente de los intentos rusos por conducir campañas de desinformación en el mundo. Han interferido en elecciones en Estados Unidos y Europa, además de sembrar fake news por todas partes. Sus tácticas parecen inclusive haberle servido de inspiración a países como China e Irán, que han adoptado medidas similares para enfrentarse a protestas y opositores.