Vietnam apela a la "diplomacia del champan" para limpiar su imagen con Europa

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Eurodiputados del comité de Comercio Internacional del Parlamento Europeo recibieron en los últimos días una bonita caja, cortesía de la Embajada de Vietnam ante la Unión Europea (UE).

En el interior, una tarjeta y una botella del afamado y caro champán francés ‘Moët & Chandon’.

Varios, como la ecologista inglesa Ellie Chowns, denunciaron el regalo en un mensaje en su cuenta de Twitter, en el que añadió que lo devolvería a su remitente. Y que votaría contra el acuerdo comercial entre el país asiático y la UE.

Fuentes del partido español Ciudadanos en Bruselas confirmaron a Clarín que sus eurodiputados Jordi Cañas y Maite Pagazaurtundúa también recibieron la caja con la botella de ‘Moët & Chandon’ y también la devolverán. El voto de Cañas, miembro del Comité de Comercio Internacional, fue a favor del acuerdo, que servirá para eliminar durante los próximos diez años prácticamente todos los aranceles entre la UE y Vietnam.

Esa fue la última estrategia de la diplomacia vietnamita para hacer que ese comité aprobara este martes en primera instancia (después irá al pleno) el acuerdo comercial entre la UE y Vietnam. Un acuerdo con un país con un historial terrible en materia de derechos humanos.

Los eurodiputados decidieron aprobar el acuerdo por 29 votos a favor, 6 en contra y 5 abstenciones. Las negociaciones entre la Comisión Europea y el Gobierno vietnamita comenzaron en 2012 y acabaron el pasado junio. Durante todo ese tiempo, pero sobre todo a partir de 2016, Vietnam llevó a cabo, según las principales organizaciones de derechos humanos, una brutal represión de la oposición política y de cualquier organización de trabajadores.

Vietnam aplasta, según denuncia Human Rights Watch cualquier síntoma de disidencia o protesta y sus fuerzas policiales atacan físicamente y en algunos casos encarcelan a defensores de derechos humanos, periodistas, figuras religiosas o sindicalistas. Un mensaje en Facebook puede costar años de cárcel si disgusta al régimen.

Bruselas levantó la voz varias veces en los últimos años contra esa política represiva, incluso unas pocas semanas antes de terminar las negociaciones, pero a pesar de que Vietnam no cambió su política represiva (en realidad la endureció), la Comisión Europea decidió dar por cerrado el pacto. En octubre de 2018 el Parlamento Europeo escuchó la versión de las autoridades vietnamitas y un mes después aprobó una resolución condenando las violaciones de derechos humanos y pidiendo profundos cambios.

El comité de Asuntos Exteriores de la Eurocámara respaldó en junio informes de organizaciones de derechos humanos que relataban la gravedad de la situación. Vietnam rechazó el año pasado las recomendaciones que le hicieron los gobiernos europeos durante un examen de su legislación por parte de Naciones Unidas. Las capitales europeas querían que se cambiaran las normas más represivas y se liberara a los presos políticos. Vietnam se negó.

Un disidente vietnamita que ha estado en contacto con varios eurodiputados, Pham Chi Dung, fue detenido el pasado 22 noviembre. La carta de protesta que envió acto seguido el presidente de la Eurocámara David Sassoli no tuvo respuesta y Dung sigue en prisión. El embajador vietnamita ante la UE (el que ahora envió las botellas de champán) contestó a Sassoli para defender la detención de Dung y asegurar que las restricciones a la libertad de expresión en su país son similares a las de las potencias occidentales.

El acuerdo ha provocado incluso acusaciones de corrupción de eurodiputados. El conservador checo Jan Zahradil, vicepresidente del comité de Comercio Internacional y miembro del grupo ECR (el mismo de VOX español), dimitió de su cargo de informador del acuerdo después de ser acusado de tener relaciones con el Partido Comunista de Vietnam.

Los eurodiputados votaron sabiendo que las presiones durante la negociación no hicieron cambiar a Vietnam y que una vez ratificado el acuerdo ya no tendrán más palancas para forzar ese cambio porque el texto no incluye medidas para forzar al gobierno vietnamita.