Coronavirus, gripe aviar y SARS: por qué China es el epicentro de misteriosas nuevas enfermedades

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Los últimos datos sobre el coronavirus hablan de al menos 26 muertos, más de 900 infectados y millones de personas confinadas sin poder viajar en 14 ciudades de

title="china">China​. Una de ellas es Wuhan, ubicada en la provincia de Hubei, el lugar al que todos apuntan como el origen del brote de este nuevo virus que provoca síntomas de neumonía, y que tiene en vilo a todo el planeta.

Es imposible no asociar este brote de coronavirus con la epidemia de Síndrome Respiratorio Agudo Grave (más conocido por sus siglas en inglés, SARS) producida entre 2002 y 2003, la cual causó más de 8 mil infectados y 774 muertos en 37 países. A estos dos episodios hay que sumarle que, en 2013, se detectó el primer paciente enfermo de una cepa de gripe aviar que no se sabía podían desarrollar las personas. Más allá de las diferencias entre cada uno de los virus, un factor común que une estos episodios es que todos se originaron en alguna parte de China.

A la hora de encontrar una razón de por qué el país asiático pareciera ser siempre el epicentro de episodios como este, los especialistas apuntan a una faceta muy extendida de la cultura china, y es la abundante interacción que existe entre las personas y los animales vivos. Un ejemplo de esto se ve en el posible origen de este brote de coronavirus. 

Un "mercado mojado" en la provincia de Shenzhen, en el sur de China. Los especialistas apuntan a establecimientos de este tipo, donde se comercializan animales de todo tipo, como factores centrales en la expansión de virus como el coronavirus. / AP

Un "mercado mojado" en la provincia de Shenzhen, en el sur de China. Los especialistas apuntan a establecimientos de este tipo, donde se comercializan animales de todo tipo, como factores centrales en la expansión de virus como el coronavirus. / AP

Un "mercado mojado" en el centro de la escena

Si bien China no lo ha confirmado aún de forma oficial, el sitio al que se investiga como ground zero para la propagación del coronavirus es un establecimiento llamado Mercado de Pescado Huanan. Luego de que numerosos empleados cayeran enfermos, las autoridades cerraron el lugar el 1 de enero, y personal médico y científico descendió sobre el mercado para inspeccionarlo y descubrir si era el punto de origen para la propagación del coronavirus.

Este tipo de sitios, lugares al aire libre conocidos como "mercados mojados", se caracterizan por la presencia de animales vivos, desde pollos y cerdos hasta aves y reptiles, que en muchos casos son faenados en el acto. Existe también la comercialización de animales vivos, como zorros, murciélagos y serpientes.

Según un artículo publicado en The Bangkok Post, el mercado de Wuhan tenía más de 100 especies animales en venta

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Para muchos especialistas, este tipo de establecimientos son claves para que ciertos virus pasen de los animales a las personas. La cultura china valora la comida animal fresca, por lo cual la sangre (y por ende ADN) de numerosas especies entra en contacto con las personas. A esto hay que sumarle el hecho de que son lugares masivos y densamente poblados, que reciben gente de diversos sitios. Esto facilita la propagación de enfermedades y virus.

Para Shi Zhengli, un investigador del Instituto Wuhan de Virología en la Academia de las Ciencias de China, el problema tiene más que ver con el comportamiento de las personas que con los animales en sí.  

"La forma más simple de prevenir enfermedades infecciosas como esta es mantenerse alejado de los animales salvajes, no entrar en sus hábitats y evitar que los animales de granja se mezclen con los que son salvaje", explicó a The Bangkok Post. 

Un vendedor con barbijo vende peces y tortugas en un mercado de Wuhan, la ciudad que fue sindicada como el epicentro del brote de coronavirus. / AFP

Un vendedor con barbijo vende peces y tortugas en un mercado de Wuhan, la ciudad que fue sindicada como el epicentro del brote de coronavirus. / AFP

Para el analista político y económico Hu Xingdou, la afición de los chinos por consumir animales salvajes tiene profundas raíces culturales, políticas y económicas.

"Mientras que en Occidente valoran la libertad y los derechos humanos, los chinos ven a la comida como su necesidad primordial, ya que la hambruna es una amenaza latente, y una parte de imborrable de la memoria nacional", explicó.

"Y si bien procurarse alimentos ya no es un problema mayúsculo, comer ciertas carnes exóticas, órganos o partes de algunos animales raros se ha convertido en una marca de identidad para cierta gente, completó.

Del SARS a la gripe aviar

Si bien existían sospechas de que la epidemia de SARS que mantuvo en vilo al planeta entre 2002 y 2003 surgió de una animal, esto recién se pudo comprobar en 2017. Fue un grupo de científicos chinos que logró determinar que el virus surgió de una variedad de murciélagos que viven en cavernas.

El descubrimiento fue importante, dado que no existe tratamiento ni vacuna, y que existe temor de que una epidemia de SARS vuelva a ocurrir: la caverna donde se descubrieron los murciélagos que portaban una cepa del SARS quedaba tan menos de un kilómetro de un pueblo.

Se cree que el virus pasó a las personas en un mercado al aire libre, similar al de Wuhan donde se originó el brote de coronavirus.

Otro caso de epidemia fue el causado por la gripe aviar subtipo H7N9, la cual provocó más de 1200 infectados entre 2013 y 2017. Este brote llamó la atención de la comunidad médica mundial, ya que hasta ese momento no se sabía que esa cepa de gripe aviar podía desarrollarse en seres humanos.

Investigaciones posteriores sobre el origen del brote llevó a los científicos hasta los mercados de aves vivas, una tradición china que actualmente está prohibida. En estos lugares, podían comercializarse aves de todo tipo, las cuales son faenadas en el acto. El contacto entre animales y personas en establecimientos de este tipo fue el conducto para que el virus comenzase a circular entre las personas.