La candidatura de Jeanine Añez en Bolivia: la búsqueda de un freno al partido de Evo Morales

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¿Ambición personal y/o un genuino intento de impedir un nuevo triunfo del MAS de Evo Morales? Las razones detrás de la decisión de la presidenta interina

title="jeanine-anez" target="_blank">Jeanine Añez de presentarse a las elecciones de mayo abren una serie de interrogantes y agitan el tablero político en Bolivia, todavía aturdido por la revuelta que empujó a la renuncia del ex mandatario en noviembre.

Áñez había negado más de una vez su intención de ser candidata, asegurando que su objetivo principal era garantizar un proceso electoral transparente para devolverle al país la plena institucionalidad lo antes posible. Este giro en su postura -que se rumoreaba desde hace semanas- hace pensar que la presidenta y su entorno ven posible que el Movimiento al Socialismo recupere el poder, pese a que esta vez Evo Morales no puede presentarse.

Desde su exilio en la Argentina, el ex presidente presentó la semana pasada la fórmula de su partido, luego de una fuerte disputa interna. Triunfó el sector con más aceptación en la clase media urbana de Bolivia: el candidato a presidente será el ex ministro de Economía Luis Arce, quien ha tenido un alto nivel de aprobación por su gestión de una década en la cartera, con alto crecimiento del país, mínima inflación y bajo desempleo. Su compañero de fórmula será el ex canciller David Choquehuanca, al que algunos sectores más indigenistas del MAS postulaban como presidente.

Quedó afuera de la fórmula el líder cocalero del Chapare -cuna política de Evo Morales- Andrónico Rodríguez, del sector más radical.

Aunque por ahora los análisis quedan en el terreno de las conjeturas, no parece casual que la decisión de Añez llegue luego de la presentación de esa fórmula. La candidatura de Arce, quien llega con chances de ganar según sondeos difundidos en estos días, puede haber encendido las alarmas en la fragmentada derecha del país.

La figura de Carlos Mesa, quien quedó segundo en las elecciones de octubre y entonces tenía chances de ganarle a Morales en una eventual segunda vuelta, parece haber perdido peso. Y la migración de uno de sus aliados, el alcalde de La Paz, Luis Revilla, para acompañar a Añez, es un golpe a la candidatura del ex presidente de centroderecha.

La aparición de otros líderes “anti Evo”, como Luis Fernando Camacho, de Santa Cruz, y la postulación del ex presidente Jorge “Tuto”Quiroga muestran la división en la derecha. Por eso Añez volvió a llamar el viernes a formar un gran frente.

Se ampara en la imagen positiva que logró construir desde su inesperada llegada al Palacio de Gobierno tras el vacío de poder que dejó la renuncia de Evo, de su vice Alvaro García Linera y de los entonces titulares del Parlamento.

Añez asumió en medio de la convulsión, con marchas violentas, represión y muertes. Con la Constitución y la Biblia, y un fuerte apoyo en las fuerzas de seguridad, se mostró firme y, pese a los temores de que la violencia se desbordara, logró hasta cierto punto reencauzar al país. Habrá que ver si logra un frente de unidad o si su candidatura genera más divisiones.