Problemas reales: acorralado por la Justicia, el rey emérito de Bélgica reconoció una hija fuera del matrimonio

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Alberto Félix Humberto Teodoro Cristian Eugenio María de Saxe-Coburgo, más conocido como Alberto II, rey emérito de Bélgica, reconoció finalmente este lunes, después de años pelea judicial, que

los análisis de ADN que le obligó a hacerse la Justiciamuestran que sí, que Delphine Boël es su hija.

Alberto II fue rey de los belgas entre agosto de 1993 y julio de 2013, cuando abdicó en su hijo Felipe. Oficialmente tuvo tres hijos con su esposa, la italiana Paola Ruffo di Calabria: el actual rey y sus hermanos Lorenzo y Astrid.

En 1999 nació una saga que acabó este lunes. Aquel año un joven periodista de 18 años, Mario Danneels, publicó una biografía de la reina Paola en la que hacía mención a una relación extra-matrimonial de Alberto II en los años 60. Del libro de Danneels saltó a la prensa y de ahí surgió la figura de Delphine Boël, una mujer con un evidente parecido a los hijos de Alberto II que aseguraba ser su hija.

Años de lucha judicial para que el ahora rey emérito la reconociera como hija terminaron cuando en noviembre de 2018 la Justicia obligó a Alberto II a hacerse una test de paternidad. Los abogados del rey arrastraron los pies todo lo que pudieron pero finalmente el antiguo monarca tuvo que ceder.

Boël, artista multimedia, es el fruto de una relación adúltera que duró más de 10 años entre Alberto II y la baronesa Sybille de Sélys Longchamps, esposa de Jacques Boël, el padre legal de Delphine y miembro de una rica familia de industriales belgas.

El caso fue evolucionando. De absoluta sorpresa para los belgas su filiación pasó a ser un secreto a voces. Nadie en la familia real belga la reconocía oficialmente, pero el príncipe Lorenzo y su esposa la princesa Claire se dejaron ver junto a ella en 2008 con ocasión de un desfile de moda en el que Delphine participó con algunas de sus creaciones.

La saga judicial fue larga. Boël, que ahora tiene 51 años, sufrió un primer fallo contrario a sus intereses cuando un tribunal de primera instancia de Bruselas rechazó su primera petición de que se sometiera a Alberto II a un test de paternidad. Siguió peleando y finalmente en 2018 los jueces del Tribunal de Apelación de la capital belga dieron la razón a la mujer.

La decisión judicial de 2018 aseguraba que Jacques Boël no es el padre biológico de Delphine y a la vez ordenaron que se sometiera a Alberto II a un test de ADN. Jacques Boël se hizo el test en 2013, demostrando que en efecto no era padre biológico de Delphine.

Los jueces tomaron una decisión salomónica y decretaron que él seguía siendo el padre legal de Delphine porque como padre e hija se trataron durante más de 30 años, equiparando así la relación con la de una hija adoptada. Esa filiación no exime a Alberto II. según los jueces, de reconocer a Delphine como su hija si así lo mostraban los resultados, que el rey emérito decidió hacer públicos este lunes.

Delphine siempre ha repetido que no quiere ni ser tratada como miembro de la Casa Real ni participar en la herencia de Alberto II. Buscaba, aseguró varias veces, que Alberto II la reconociera. El Palacio Real no hizo este lunes ningún comentario sobre la noticia.