El plan de Donald Trump para Oriente Medio: sin pasado y con futuro improbable

Internacionales
Lectura

La pretensión estentórea del anuncio no debería confundir. El Plan del Siglo, presentado por la Casa Blanca, dista de ser una solución, y menos definitiva a la crónica crisis

de Oriente Medio. No es un plan tampoco, y si lo fuera nace rengo. Hay un puñado de razones que interfieren con la narrativa ambiciosa de Donald Trump, entre ellas que es una iniciativa unilateral que no fue negociada con la parte palestina que rompió con Washington después de que EE.UU. trasladó su embajada a Jerusalén.

Para Israelel eje de este plan -una receta menos para la paz que para la guerra, comento el diario Haaretz- parece resumirse en la luz verde para anexionar el Valle del Jordan, quitándole otro 30% a la Cisjordania palestina. En esas condiciones, la creación de un Estado para ese pueblo, como planteó Trump, es gaseosa e improbable. Este diseño propone una comarca nacional colonizada hasta en detalles como la imposibilidad de unirse a organismos globales sin el permiso de Israel y la obligación de retirar todas sus demandas en tribunales internacionales. Entre tanto, el espacio territorial perdido a manos de más de medio millón de colonos israelíes, no se revertirá.

El valle del Jordan configura la ribera occidental de ese río y se extiende como frontera desde la Galilea, en el norte, hasta el Mar Muerto, en el sur. La anexión de ese espacio, sí es un hecho histórico, y será una gran bandera electoral para el premier Benjamín Netanyahu quien en marzo intentará retener el poder y lograr un escudo de inmunidad que le evite la cárcel. Este mismo martes la justicia israelí lo procesaba por corrupción. También a Trump este anuncio le brinda munición electoral y un “momentum” de estadista para buscar revertir los vientos en contra que sorpresivamente aparecen en el impeachment que discute el Senado.

El diario The Guardian recuerda que Aaron Miller, negociador de EE.UU. en la región, comentó que Jared Kushner, yerno de Trump y autor de este plan, exigía a israelíes y palestinos que no le hablen de historia. No quería que el pasado complicara su proyecto, como sucederá. La historia explica este conflicto y esta le daría sentido a soluciones valederas. Por eso no mirar hacia atrás es necio. El mismo Miller le recordó a Kushner una conocida observación de Faulkner: “El pasado nunca esta muerto. No es ni siquiera pasado”