Un país de equilibristas

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Interesante y acertado análisis del periodista Carlos Pagni, quien hace pie en cómo se repartieron los triunfos locales en las elecciones del día domingo.

 

 

 

A continuación, sus principales conceptos:

  • Las últimas elecciones dejaron un mapa muy complejo en términos de poder. En principio, se puede observar una democracia que parece ir organizándose alrededor de dos fuerzas que no son partidos, sino coaliciones. Es decir, se trata de dos corrientes que incluyen liderazgos muy distintos.
  • No estamos ante dos bloques de poder, uno en el Gobierno y otro en la oposición, sino que se enfrentan dos mosaicos, y ningún líder tiene, hacia adentro ni respecto de los otros, todo el poder. Tampoco dominan totalmente su espacio.
  • Esta es una configuración que podríamos pensar como virtuosa porque no hay una acumulación de poder que haga pensar en una nueva hegemonía. Sin embargo, esta nueva configuración podría resultar todo un tema para aquellos que piensan la política en términos populistas, porque es muy difícil concebir un populismo sin liderazgos hegemónicos.
  • En ese sentido, pareciera que el formato de poder que eligió el electorado ayer es una especie de antídoto contra cualquier fantasía autoritaria. Esto va a demandar de quienes operan sobre la escena una enorme capacidad de negociación, interna y externa.
  • Son posiciones muy contundentes para un esquema de poder que aún no está concebido de esa forma. Habrá que ver cómo convive este estado de opinión pública con esta nueva práctica política, la cual podría iniciarse en los próximos días, si es que no comenzó hoy [por ayer] con la reunión que mantuvieron Mauricio Macri y Alberto Fernández.
  • Fernández hizo una elección muy parecida a la de las PASO, ya que sacó solo 267 mil votos más con respecto a los obtenidos el 11 de agosto. Probablemente, algo que le hubiera convenido es llegar directamente a los comicios generales sin pasar por las primarias, un reproche post mortem para Néstor Kirchner, quien inventó esta instancia previa tan extravagante, la cual obliga a los candidatos a pasar por una interna aunque no haya competidores.
  • Justamente esta diferencia, de 267 mil votos que hizo Fernández, está basada, sobre todo, en el conurbano bonaerense.
  • Por otro lado, el domingo entre Fernández y Macri hubo una diferencia de 2 millones de votos, de los cuales 1,6 millones salieron de la primera y tercera sección electoral de la provincia de Buenos Aires. En otras palabras, esto quiere decir que el exjefe de Gabinete le debe su victoria, en gran medida, al éxito del kirchnerismo en el conurbano.
  • Esto significa también que Cristina Kirchner, quien tiene allí su reino y su principal plataforma de poder, sigue siendo una figura más que determinante en la base electoral de un nuevo oficialismo. Cuestión que se vio reflejada por la arbitrariedad olímpica e imperial con la que se organizó el acto de festejo, donde el nuevo presidente electo parecía una especie de invitado. Incluso, muchos gobernadores, algunos muy cercanos a Fernández, como Juan Luis Manzur y quienes usaron ayer, como de costumbre, los aviones de la provincia para llegar a Buenos Aires, no pudieron subir al escenario.
  • Si bien les indicaron que había sido por una orden de Cristina, a lo mejor no fue de aquella forma y simplemente le facilitó el camino a quien consideró que era mejor excluirlos. Lo cierto es que esos gobernadores creen que no estuvieron arriba del escenario por la exmandataria.
  • Por otro lado, puede ser también que Cristina identifique en la presunta o futura alianza entre Alberto y esos gobernadores una restricción de su poder. Probablemente, es por esa razón que en el ministerio del Interior va haber alguien de La Cámpora, como Eduardo Enrique "Wado" de Pedro. Justamente, para mirar qué es lo que pasa en esa línea de comunicación en la que Fernández busca cierta autonomía.
  • Fernández perdió en distritos donde era previsible, pero si uno lo mira desde el lado de Macri, también era bastante improbable que ganara con su política económica. Las últimas elecciones expusieron, por un lado, una gran derrota de Fernández en Córdoba y curiosamente también en Entre Ríos. Incluso con un gobernador como Gustavo Bordet, un aliado importante del nuevo presidente.
  • Además, en Santa Fe se dio una elección sorpresivamente favorable para Macri, y es allí donde se plantea un signo de interrogación de cómo va a ser la política santafesina de ahora en adelante, porque Omar Perotti es uno de los gobernadores que forman el principal elenco de aliados del interior de Fernández.
  • Entre otros motivos, porque para el exjefe de Gabinete, Perotti es mucho más presentable que Manzur, quien representa un esquema de poder muy opaco. En Mendoza también ganó Macri, principalmente por el liderazgo radical de Alfredo Cornejo, y en la ciudad de Buenos Aires Horacio Rodríguez Larreta tuvo una gran elección. Quiere decir que hay un voto que se concentra en los sectores urbanos, donde la política económica no puede dar satisfacción a las demandas solo con asistencialismo, sino que se requieren equilibrios macroeconómicos. Es allí, donde el electorado prefirió a Juntos por el Cambio en vez del Frente de Todos.
  • Por un lado, en el esquema electoral que surgió sustentándolo a Fernández se observa un corte muy tradicional peronista. Y, por el otro, si se mira al actual oficialismo, la novedad fue que haya sacado 2,3 millones más de votos de los que había sacado el 11 de agosto. Ahí hay que destacar la apuesta de Marcos Peña a una gran recuperación, que no llegó al ballottage, pero que lo consolida a Macri como líder de Juntos por el Cambio.
  • Esta recuperación de Macri no se basa solamente en la mayor participación electoral, sino también en que todas las demás opciones que podrían haberle sacado votos a Macri perdieron. Estamos hablando de Roberto LavagnaJuan José Gómez CenturiónJosé Luis Espert. Hay quienes dentro de la maquinaria actual del oficialismo se preguntan si hubiera habido algún tipo de posibilidad de haber llegado al ballottage de haberse llegado a una negociación con ellos. Lo cierto es que hubo una movilización muy sorprendente en todas las ciudades por las que pasó el Presidente, que dio lugar a esta recuperación, que se basa en banderas de carácter institucional.
  • Justamente, ayer [por antenoche] Macri pronunció en un discurso muy bueno, porque fueron las palabras de un hombre aliviado, que dio la impresión de haberse sacado el enorme estrés de una competencia desigual, las razones por las que se pudo haber dado esta recuperación. Las cuales responden a un estilo en el manejo del poder, a una forma de concebir la democracia y a una cantidad de banderas que repudian el autoritarismo, y la corrupción y atienden a quienes piden transparencia y una regeneración de la política.
  • Si bien son las banderas de Juntos por el Cambio lo más curioso -y este es un dilema importante que debe anidar todo el tiempo en la cabeza del nuevo presidente- es que también son las banderas que Alberto Fernández exhibió cuando enfrentó a Cristina Kirchner.
  • Fernández debe estar especialmente interpelado por esta movilización y por los 2,3 millones que Macri pudo sumar en dos meses, porque también le están hablando a él. El problema es que si Alberto pretende satisfacer las demandas de este sector social, que mantiene un discurso que por mucho tiempo fue también el suyo, lo pondría en un conflicto con Cristina Kirchner y es una pelea que no está en condiciones de dar.
  • Aquí es donde se empieza a ver que la virtud de los nuevos va a ser el equilibrio.
  • Macri va a seguir teniendo un rol relevante dentro de Juntos por el Cambio, en esta nueva coalición, pero habrá que ver cómo se reparte el poder parlamentario. Porque el Congreso también va ser un lugar donde se proyecte esta nueva política de fragmentación.
  • La primera minoría de la Cámara de Diputados sigue siendo de Juntos por el Cambio, y sigue sin haber una fuerza que tenga la posibilidad de tener quórum propio. Tampoco lo va a tener el gobierno, salvo que logre una negociación importante con otras fuerzas políticas. Dato importante si se tiene en cuenta que los peronistas están acostumbrados a gobernar con un Congreso convertido casi en una escribanía.
  • Ahí van a haber figuras importantes de la oposición. Probablemente el jefe del bloque radical o del interbloque va a ser Mario Negri, que viene con un gran triunfo de la provincia de Córdoba, y habrá que ver qué rol ocupa Alfredo Cornejo. Es decir, si va a disputar la conducción del espacio opositor o si preferirá seguir siendo presidente de laUCR.
  • También va a haber un rol importante de la gente del Pro de la provincia de Buenos Aires. Hasta hora el candidato a enfrentar al gobierno desde la oposición en la Cámara de Diputados es y va a seguir siendo probablemente Cristian Ritondo, curiosamente un hombre de raíces peronistas que se puede entender muy bien con otro peronista porteño, como lo es Alberto Fernández.
  • En tanto, Sergio Massa va a ser presidente de la Cámara de Diputados y va a tener unos doce o trece diputados que los va a convertir en oro en polvo, teniendo en cuenta esta escena tan fragmentaria. Probablemente, ya que no se lleva la conducción, el kirchnerismo ponga como jefe del bloque a Agustín Rossi. En el Senado se va observar un oficialismo más holgado con una fuerza más preponderante, aunque también fragmentada en su interior. Y eso se debe a que Cristina será quien va a controlar a una mayoría de senadores oficialistas, probablemente entre 25 y 30. En cambio, Alberto podrá alinearse con no más de 14, los cuales también se identifican con el senadorCarlos Alberto Caserio.
  • Se dará entonces una pelea por el manejo del Senado, que será una disputa cifrada por la conducción política del nuevo esquema de poder, al igual que se dará en la provincia de Buenos Aires. Un lugar clave para el experimento que viene y que estará a cargo del liderazgo de Axel Kicillof, quien proviene de un lugar más técnico como ministro de Economía y, aunque después fue diputado, su debut en la política lo va a realizar en la Provincia.
  • Se trata de un hombre que no es de Alberto Fernández, por supuesto, pero tampoco es de La Cámpora. Si bien está conectado con Cristina, como se notó en el discurso de anoche [por antenoche], va tener que controlar una provincia también fragmentada en su esquema de poder. Porque Fernández sacó muchos votos y, en ese sentido, le debe mucho a Cristina pero esos son más caudalosos donde gobiernan los viejos caudillos del conurbano boanerense y no los líderes de La Cámpora.
  • Kicillof deberá estar atento a una morfología del conurbano que no le obedece necesariamente a Cristina y habrá que ver también si Fernández querrá tener una relación directa con esos caudillos.
  • Fernández elige entre todos a uno y es al intendente de San Martín, Gabriel Katopodis, quien lo acompañó en la aventura determinante para su esquema de poder, que fue la candidatura de Florencio Randazzo. Seguramente lo premie con algún cargo en el ejecutivo o con una especie de primacía en el conurbano.
  • Otro punto que deberá tener muy en cuenta Kicillof es que la Provincia sigue estando dominada por lo que es hoy Juntos por el Cambio, centralmente por María Eugenia Vidal, que va a seguir haciendo política y a quien algunos ya imaginan como primera candidata a diputada en 2021. El exministro de Economía deberá negociar con ella porque va a ser muy gravitante en la Cámara.
  • Todo esto, entonces, no hace más que destacar una política extraordinariamente segmentada de muchos equilibrios de poder y en contraste con los discursos que se escucharon anoche en en búnker del Frente de Todos, sobre todo, los de Cristina y Kicillof, que parecen haber sido pensados para otro resultado electoral, en el que Macri no habría recuperado 2 millones de votos.
  • Quiere decir que vamos a una experiencia rara para la Argentina, que demanda destrezas y virtudes que los políticos en este país raramente tienen. Pareciera haber empezado con el encuentro que tuvieron Macri y Alberto, la mejor reunión que tuvieron hasta el momento, de muchas. Incluso más de las que se dieron a conocer.
  • Entendieron que se trata de una transición endiablada, que empezó con un cepo cambiario muy rígido. Tema principal para Fernández, quien está atento al nivel de reservas que recibirá cuando asuma. Tanto es así, que designó a un equipoespecialmente para coordinar esta etapa, gente de calidad como Santiago Cafiero,Wado de Predo y dos personas que regresan a la arena política: Vilma Ibarra yGustavo Beliz.
  • ¿Cuánto grado de colaboración va a haber? No lo sabemos, porque Fernández todavía no muestra las cartas. Lo cierto es que él, Cristina y Kicillof tienen un poder fragmentario. Incluso para Macri que vuelve a reinar en Cambiemos, pero viene de una derrota, su poder es limitado. Quiere decir, entonces, que todos tendrán que aprender a caminar por la cuerda floja. Porque la Argentina se ha transformado en un país de equilibristas.
  • Por Carlos Pagni
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