El líder norcoreano quiere una nueva cumbre con Donald Trump

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El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, quiere celebrar otra cumbre con el presidente estadounidense, Donald Trump, y recibir pronto en Pyongyang al secretario de Estado norteamericano, Mike

Pompeo, según dijo este jueves en Seúl el presidente surcoreano, Moon Jae-in, tras regresar de una cumbre en el país comunista.

Trump canceló una vista de Pompeo a Corea del Norte el mes pasado, argumentando que no se habían logrado suficientes progresos en la cuestión clave de la desnuclearización.

Durante la cumbre de tres días entre Kim y Moon, que concluyó este jueves, el líder norcoreano dijo estar dispuesta a desmantelar más instalaciones de su programa nuclear a cambio de que Estados Unidos implemente lo acordado en la cumbre entre Kim y Donald Trump en Singapur en junio.

El surcoreano Moon pidió a Estados Unidos comprensión con la postura de Corea del Norte y "reanudar las conversaciones lo antes posible".

Kim envió un nuevo gesto en favor del desarme, pero a la vez pide a la Casa Blanca avances en la firma de un tratado de paz que ponga fin al estado de guerra que aún pesa sobre la península desde la Guerra de Corea (1950-1953) y que le sirva como garantía de supervivencia.

Tanto el presidente estadounidense como su secretario de Estado, Pompeo, han recibido positivamente el resultado de la cumbre y han dicho que Washington ya está buscando reiniciar el estancado diálogo con Pyongyang sobre su desnuclearización.

Pompeo ha invitado a su homólogo, Ri Yong-ho, a encontrarse con él en el marco de la reunión de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York la semana próxima y Trump parece dispuesto a ver por segunda vez a Kim Jong-un, tal y como éste le propuso por carta la semana pasada.

La tercera cumbre intercoreana de 2018 ha servido, tal y como se esperaba, para desatascar el diálogo Washington-Pyongyang.

Estados Unidos ha demandado más garantías a Corea del Norte sobre su voluntad de desarmarse y aunque la última oferta norcoreana de desmantelar Yongbyon, el reactor nuclear del que obtiene combustible para bombas atómicas sigue siendo ambiguo, supone un paso más de cara a iniciar un verdadero proceso de desnuclearización.

"Yongbyon es un paso muy grande para ellos y estoy seguro que va a contribuir al diálogo", aseguró este jueves el presidente surcoreano a su retorno a Seúl.

El viaje de Moon y sus conversaciones con Kim han servido para reducir esa brecha entre ambas partes y han ayudado a que el régimen ponga algo nuevo sobre la mesa, aunque simbólico aún.

"Algunas cosas de las que hablamos (Kim y yo) no están recogidas en la declaración y no debne ser compartidas aquí. Pero de estas cosas hablaré con el presidente Donald Trump", dijo Moon sobre la reunión que tendrá con el mandatario de Estados Unidos el próximo lunes, cuando viaje a Nueva York para la Asamblea General de las Naciones Unidas.

"El Norte también quería que le transmitiésemos un mensaje a Estados Unidos y es lo que vamos a hacer", agregó sin revelar el contenido.

Pero el pacto principal sobre el punto que más preocupa al mundo -la insistencia norcoreana en desarrollar misiles con ojivas nucleares que puedan hacer impacto en suelo continental de Estados Unidos- contuvo una condición importante: Kim dejó claro que desmantelará permanentemente la principal instalación nuclear de Corea del Norte solo si Estados Unidos adopta medidas equivalentes que no especificó.

Seúl ha defendido que las relaciones intercoreanas deben ser independientes de las conversaciones entre el régimen y la Casa Blanca y que, a su vez, la cercanía entre los dos vecinos es fundamental para poder mediar en favor del entendimiento entre Washington y Pyongyang.

Comparado con los textos vagos de sus dos cumbres anteriores, Kim y Moon parecieron dar pasos más concretos esta vez, y cerrron el encuentro con nuevos y sustanciales progresos para acercar a ambos vecinos.

Además de una declaración conjunta que incide en la necesidad de reforzar los intercambios económicos (los principales empresarios sureños estuvieron en la cumbre) o culturales (ambas Coreas quieren organizar los Juegos Olímpicos de 2032), las dos Coreas firmaron también un histórico acuerdo para rebajar la tensión militar en su frontera.

Y para terminar de certificar el buen momento -probablemente el mejor desde la división de 1945- que viven las relaciones intercoreanas, Kim aseguró que antes de fin de año visitará Seúl a invitación de Moon, lo que lo convertiría en el primer líder norcoreano en pisar jamás la capital del Sur.

Corea del Norte y del Sur se encuentran todavía oficialmente en guerra, ya que ambas partes sólo acordaron un armisticio, no un tratado de paz. Estados Unidos participó en la guerra coreana del lado de Corea del Sur. En su primera cumbre, en abril, Kim y Moon ya acordaron impulsar una declaración para poner fin a la guerra con Estados Unidos e incluso con China, que luchó junto a Corea del Norte.

Fuente: agencias

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