El preso que quería ser fusilado y eligió la silla eléctrica para no sufrir con la inyección letal

Internacionales
Lectura

Si no ocurre nada raro y el gobernador no muestra clemencia, finalmente este jueves se termina la vida de David Earl Miller, el preso que lleva más tiempo condenado a la

pena máxima en el estado norteamericano de Tennessee.

Hace 36 años Miller vive en vísperas de la muerte porque en 1981 violó y asesinó a Lee Standifer, una chica de 23 que tenía retraso mental.

Lee Standifer. (AP)

Lee Standifer. (AP)

Newsletters Clarín
Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantes

Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantes

De Lunes a viernes por la tarde.

Recibir newsletter

Bajo los efectos del LSD y el alcohol, Miller la golpeó y la apuñaló varias veces con un atizador de chimenea. Fue en la casa del reverendo Benjamin Calvin Thomas, un cura que abusaba de él.

Stephen Kissinger, abogado de Miller, le pidió al mandatario republicano Bill Haslam que frenara la ejecución porque su defendido atravesaba "severos inconvenientes psicológicos" cuando cometió un crimen del que dice hacerse cargo.

David Earl Miller. (Tennessee Department of Correction)

David Earl Miller. (Tennessee Department of Correction)

Según Kissinger, durante el juicio no se detalló apropiadamente la "pesadilla infernal" que había padecido Miller en su infancia, incluyendo abusos sexuales. A los 6 años trató de suicidarse por primera vez, a los 10 fumaba marihuana y tomaba alcohol y para la adolescencia ya tenía el cerebro dañado, sufría psicosis y se drogaba todo el tiempo.

“Creo que nunca nadie dijo que me quería.”

David Earl Miller

Condenado a muerte

El gobernador Haslam ya ha rechazado 2 peticiones de clemencia este mismo año. Así Miller, de 61 años, parece encaminarse al desenlace fatal.

El 1 de noviembre último el estado de Tennessee ejecutó a Edmund Zagorski (63) por matar a 2 hombres en 1983. En ese caso se volvió a usar la silla eléctrica después de casi 6 años, por pedido del propio Zagorski: le parecía un método más humano que la inyección letal que se suele emplear.

Edmund Zagorski. (Tennessee Department of Corrections)

Edmund Zagorski. (Tennessee Department of Corrections)

Al día siguiente Miller (que desertó de los Marines porque no lo mandaban a la guerra de Vietnam) y otros 3 condenados a muerte solicitaron ser fusilados.

La demanda no prosperó. Y Miller tuvo que elegir cómo morir. También prefirió la electrocución.

1999: Ricky Bell, entonces jefe de la prisión de máxima seguridad Riverbend, en Nashville, muestra la silla eléctrica. (AP)

1999: Ricky Bell, entonces jefe de la prisión de máxima seguridad Riverbend, en Nashville, muestra la silla eléctrica. (AP)

La razón detrás de la elección es simple: experiencias previas que no salieron del todo bien.

Tanto Zagorski como Miller citaron el caso de Billy Ray Irick, a quien ejecutaron el 9 de agosto último por violar y asesinar a nena de 7 años en 1985 mientras los hermanitos, encerrados en la habitación de al lado, escuchaban todo.

"Sólo quiero decir que lo lamento mucho. Eso es todo", fueron sus últimas palabras, tras cenar lo que quiso por un máximo de 20 dólares: una hamburguesa, aros de cebolla y una gaseosa.

Billy Ray Irick. (AP)

Billy Ray Irick. (AP)

A Irick, de 59 años, le dieron la inyección letal: se puso púrpura y recién se murió a los 20 minutos.

"Si la ley permite que la ejecución suceda, pese a los minutos finales terribles que Irick puede experimentar, entonces hemos dejado de ser una nación civilizada y aceptamos la barbarie", había dicho la jueza de la Corte Suprema Sonia Sotomayor.

Los condenados no quieren saber nada con la inyección letal porque los lleva a una muerte lenta y dolorosa.

El estado de Tennessee tiene pena de muerte desde hace más de 200 años, pero los primeros registros datan de 1916 y hasta 1960 ejecutaron a 125 personas. La práctica recién se retomó en 2000 y desde entonces mataron a otros 8 (6 con inyecciones letales).

Quedan 59 presos en el llamado corredor de la muerte. Hay apenas una mujer; 29 son blancos, 28 negros, 1 hispánico y 1 asiático. 13 ya agotaron las instancias de apelaciones, entre ellos Miller: es el próximo de la lista.

David Earl Miller, ocultándose al ser detenido. (News Sentinel)

David Earl Miller, ocultándose al ser detenido. (News Sentinel)

Ya eligió su última cena: pollo frito, puré de papas, galletas y café.

Fuentes: AP, Reuters, The Tennessean, BBC, EFE, nashvillescene.com, tn.gov.

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS