En una oficina de asistencia social le sacaron a su bebé y la arrestaron. Ahora habla

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Jazmine Headley llevó un viernes reciente a su bebé a una dependencia pública de asistencia social en Brooklyn, Nueva York, para averiguar por qué de pronto le habían dejado de pagar

la guardería para su hijo mientras ella trabajaba limpiando oficinas.

Casi 4 horas después Headley, de 23 años, salió de ahí esposada luego de que los policías y las guardias de seguridad le sacaran a su hijo de los brazos en un arresto caótico que comenzó cuando decidió sentarse en el piso.

El incidente, captado en videos filmados con celulares y compartidos ampliamente en redes sociales y medios, la lanzó al centro de la discusión acerca de cómo trata la ciudad a las personas que necesitan asistencia.

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En la última semana Headley se ha transformado en una causa célebre para los neoyorquinos que dependen de vales de comidas y ayudas en efectivo, que dicen que en las oficinas públicas suelen enfrentar hostilidades y a veces incluso los amenazan con el arresto.

Es la historia de muchas otras personas, no es solamente mi historia”, dijo Headley. “Mi historia es la única que salió a la luz.”

Su arresto destacó la tensión que existe en las dependencias de asistencia social en todo Nueva York todos los días.

La gente que busca beneficios generalmente se encuentra bajo una presión financiera tremenda y luchan contra una burocracia que no se rinde, mientras los empleados están bajo presión por seguir las reglas, encontrar abusos y mantener el orden.

Esas tensiones ocasionalmente ascienden hasta llegar a confrontaciones físicas y arrestos, dijeron los funcionarios: un resultado que puede tener consecuencias de por vida para quienes ya batallan desde el fondo de la escalera económica.

A partir de enero de 2017 en las oficinas de vales de comida tuvieron que llamar a las fuerzas de seguridad 2.212 veces y 97 personas fueron detenidas, principalmente por ataques y delitos contra la administración pública, según afirmó la policía.

Headley había tenido dificultades 2 años antes; una mudanza decepcionante a Carolina del Norte, una relación fallida con el padre de su hijo y un arresto por cargos de estafa con tarjeta de crédito en Nueva Jersey.

El jueves último notificó a la ciudad que planifica presentar una demanda judicial potencialmente lucrativa para impedir que les pase a otros lo que le sucedió a ella.

La repercusión política de su detención fue otro golpe a la imagen del alcalde Bill de Blasio como "campeón de los pobres". De Blasio le pidió disculpas a Headley, aunque recibió duras críticas de otros demócratas porque esperó varios días para condenar el arresto.

Para el jefe de policía James P. O’Neill, quien se ha comprometido a entrenar a los oficiales sobre reconocer los sesgos inconscientes y reducir las tensiones, el incidente planteó interrogantes respecto de si ese entrenamiento está dando resultado.

“Ni me preguntaron cómo me llamo", dijo Headley. “Nunca me dijeron: 'Hola, ¿quién sos?'. Nunca me preguntaron."

Headley dijo que intentó salir de la oficina apenas llegaron los policías, convocados por su discusión álgida con una guardia que le había dicho que no podía sentarse en el piso.

Tomó a su hijo y comenzó a irse pero, según los agentes, la guardia le agarró el brazo y todos cayeron al piso. Headley dijo que trató de irse otra vez, pero un agente le dijo que ya era demasiado tarde y ella “se puso a la defensiva”.

“Internamente me decía que no me iban a dejar ir", dijo Headley. “Tenía tanto miedo... Fui combativa con mis pensamientos."

"No podés avasallar a Jazmine"

Headley creció en Brooklyn y cría a su hijo Damone Buckman III en el departamento de su madre, en Brevoort Houses, donde vive desde que tenía 3 años. Fue a escuelas públicas y trabajó un tiempo breve en una organización sin fines de lucro que ayuda al desarrollo de adultos discapacitados.

Suzanne Jones, la coordinadora de servicios de esa ONG, dijo que Headley estaba motivada y sabía cómo mantenerse firme: “No podés avasallar a Jazmine”, dijo. “Siempre se va a abrir paso, como sea.

Headley permaneció en la entidad, Jewel Human Services, 9 meses: hasta que dijo que se había enamorado y se mudó con su novio a Charlotte, en Carolina del Norte.

Jazmine Headley. (Sara Naomi Lewkowicz/"The New York Times")

Jazmine Headley. (Sara Naomi Lewkowicz/"The New York Times")

Ese verano la detuvieron en las afueras de Trenton, Nueva Jersey, acusada de robo de identidad y estafa con tarjeta de crédito, dijeron los fiscales. La policía encontró 5 tarjetas falsificadas a su nombre.

La relación con su novio se terminó cuando nació Damone, en junio de 2017, según afirmó su madre. Sus ahorros tras un empleo en la tienda departamental "Belk" se acabaron un par de meses más tarde y volvió a Nueva York, donde pasó a recibir asistencia social: un subsidio de 280 dólares en vales de comida y 140 dólares en efectivo.

En septiembre volvió a trabajar en limpieza de oficinas por 13 dólares la hora y entonces le sacaron la ayuda oficial, aunque la ciudad le siguió pagando los 1.200 dólares mensuales que salía la guardería de Damone. Pero luego también eso se cortó.

Tratando de recuperar la ayuda

Headley se había tomado el viernes después de que el dueño de la guardería le avisara que Damone ya no podía ir si no se solucionaba el tema del pago.

En un bolso metió algo de comida para el bebé y también su juguete favorito, un muñequito de Chase, el perro policía que protagoniza el programa PAW Patrol que tanto les gusta a los chicos.

“Mi objetivo era ir, arreglar el asunto y volver a casa”, dijo Headley.

Con Damone en un cochecito, llegó unos minutos antes de las 10 a la oficina de Administración de Recursos Humanos, en Bergen Street, y sacó un turno para conversar con una empleada.

La dependencia municipal donde atendieron a Jazmine Headley. (Dave Sanders/"The New York Times")

La dependencia municipal donde atendieron a Jazmine Headley. (Dave Sanders/"The New York Times")

A las 12:20, dijo, le tocó. Y le dijeron que debía volver a pedir la ayuda social para pagar la guardería, un proceso que podía durar hasta una semana.

Decidida a conseguir algo, quiso verificar el estado de su subsidio en efectivo. Lo había solicitado otra vez en noviembre. Tuvo que sacar otro número y seguir esperando.

Pero entonces Damone se empezó a poner inquieto. Dijo que lo llevó al área de juegos, pero los empleados le dijeron que no podía usarlos porque el bebé todavía usaba pañales.

Todos los asientos en la sala de espera estaban ocupados, comentó. Y por eso se sentó en el piso, con la espalda contra la pared azul, y se puso a hablar con Damone, quien estaba en el cochecito a su derecha.

"Vas a hacer lo que te digo y punto"

Una guardia fue hacia ella y le dijo que debía moverse porque estaba bloqueando una zona reservada ante posibles incendios.

Headley dijo que se negó porque había basura y tachos de reciclaje contra la pared del otro lado del cochecito de Damone.

“Solo recuerdo que me hablaron muy mal”, dijo. “Fue más o menos así: 'Vas a hacer lo que le digo y punto'."

El tono se elevaba, comentó Headley, y otra guardia (en Nueva York conocidas como "oficiales de paz"...) vino a pedirle que se corriera.

Furiosa, Headley pidió hablar con un supervisor. Las guardias se fueron, según Headley, y pasaron 10 minutos. Y volvieron con 2 policías.

Headley alzó a Damone y se puso de pie. Uno de los agentes le dijo que no querían arrestarla y ella empezó a irse con el bebé en brazos y empujando el cochecito.

Lo que pasó después le resulta borroso, afirmó. De acuerdo con la policía, una guardia la tomó del brazo y se cayeron.

"Tendría que haberme ido, pero no lo hice porque si lo hacía mi hijo no iba a tener lo que necesita”, dijo Headley.

Las cámaras que portan los agentes registraron a una guardia diciéndole a Headley que si no se iba la arrestarían y la oficina de asistencia social se llevaría a su hijo, de acuerdo con una persona informada del tema.

“Sos una broma”, le respondió Headley y se dio vuelta para irse.

"¿En serio?", dijo la guardia, y arremetió contra Headley, la agarró del brazo y se tropezaron.

Un oficial vinculado al caso dijo que nada habría pasado si la guardia "lo hubiera dejado pasar".

Un video publicado en Facebook muestra a Headley tratando de razonar con los agentes. “Déjenme parar”, dice. “Tengo mis derechos. Tengo mis derechos.” Se sienta erguida en el piso y dice: “No me toquen mientras me levanto”.

Pero los agentes entonces la retuvieron mientras las guardias le sacaban a Damone de los brazos. El bebé chillaba y quienes observaban le gritaban a la policía que la dejaran. Headley luchó con fuerza por su bebé, incluso mordiendo la camisa del niño.

Gregory Floyd, presidente del sindicato de guardias, dijo que Bettina Barnett-Weekes y Toyin Ramos-Williams trataron de dialogar durante 40 minutos antes de que llegara la policía y que había filas de asientos disponibles en la sala de espera. Dijo que Barnett-Weekes recibió mordiscones durante el episodio.

Repercusiones

Cuando la detención de Headley empezaba a llamar la atención mundial (los videos de Facebook ya tenían más de 1,3 millones de visitas) el responsable de Servicios Sociales de la ciudad Steven Banks suspendió a las 2 guardias e inició un proceso para echarlas.

“Solo veía a mis hijos en esa situación y era desolador”, dijo el funcionario.

Agregó que su dependencia iba a revisar las tácticas para tratar con personas que acompañan a niños y que volvería a entrenar a los "oficiales de paz". A los guardias también ahora se les ordenará que hablen con un supervisor antes de llamar a la policía, a menos que haya una amenaza urgente a la seguridad de alguien.

No es inusual el dolor de cabeza burocrático que mantuvo a Headley en la oficina de Brooklyn durante horas. La práctica de cortar los beneficios antes de tiempo así los ciudadanos deben volver a pedirlos es tan común que los defensores de pobres tienen una palabra para esto.

“Llaman a la policía por todo, incluso si estás fumando afuera”, dijo Mae Green, administradora en la iglesia bautista Bethel que queda cerca de la oficina de Boerum Hill.

Synthia Jean, de 38 años, dijo que salió de esa dependencia el mes pasado después de esperar 6 horas para que le volvieran a emitir un cheque. Dijo que las oficinas públicas son “un montón de daños en un mismo lugar”.

El Departamento de Policía defendió las acciones de sus agentes y dijo que las guardias tenían la culpa de que el incidente se fuera de las manos. La Junta de Revisión de Demandas Civiles investiga el arresto.

Los policías involucrados no respondieron si siguieron los protocolos.

Para Headley, la explosión de empatía luego de la difusión de su detención le trajo algo de alivio.

La defiende el estudio jurídico Emery Celli Brinckerhoff & Abady. Ya le devolvieron sus subsidios. El fiscal de Brooklyn retiró la acusación por resistencia y por poner en peligro al niño, mientras que las autoridades de Nueva Jersey acordaron sacar los cargos si ella cumple con un programa de rehabilitación antes del juicio.

Jazmine (centro), su abogado Brian Neary y su mamá Jacqueline Jenkins, en los tribunales de Trenton, Nueva Jersey. (AP)

Jazmine (centro), su abogado Brian Neary y su mamá Jacqueline Jenkins, en los tribunales de Trenton, Nueva Jersey. (AP)

Lo que pasó es totalmente inaceptable y no debe volver a pasar nunca más en la ciudad de Nueva York”, dijo el funcionario Banks.

Por Ashley Southall y Nikita Stewart