Drama bajo el mar: arriesgar la vida para escapar de la pobreza

Internacionales
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Entre los buzos hondureños existe la creencia de que ver una sirena es la señal innegable de que han contraído la enfermedad.

Saúl Ronaldo Atiliano ahora sabe que eso no es

más que una leyenda. Una mañana de septiembre buceaba en las aguas transparentes del Caribe hondureño cuando sintió una presión, un dolor en el cuerpo que lo obligó a regresar a la superficie. Cuando logró subirse al bote, le dolían el cuello, la espalda y los brazos. Y no, nunca vio una sirena.

"Me atacó la presión en el fondo del agua", dice Atiliano, un indígena hondureño misquito de 45 años que desde hace 25 se dedica a la pesca por buceo, de langosta y pepino de mar.

Saul Ronaldo Atiliano, de 45 años, es llevado por sus compañeros luego de sufrir el síndrome de descompresión buceando langostas. / AP

Saul Ronaldo Atiliano, de 45 años, es llevado por sus compañeros luego de sufrir el síndrome de descompresión buceando langostas. / AP

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Como él, miles de jóvenes y adultos han hecho de la pesca por buceo su forma de vida en la Mosquitia, una región de Honduras y Nicaragua enclavada en la costa caribe.

También como él, muchos han sido víctimas de lo que Atiliano dice es un ataque de presión y que la medicina describe como el "síndrome de descompresión", un padecimiento por el que se forman burbujas de nitrógeno en el cuerpo de los buzos y puede causar parálisis o incluso la muerte.