Empleados sin salario, deudas y negocios vacíos: los costos del cierre del gobierno en Estados Unidos

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En las calles de Washington se amontona la basura, los museos lucen cerrados, las oficinas públicas están vacías o trabajan a media máquina y los negocios esperan por clientes que no

llegan. El cierre parcial del gobierno, que ha dejado a 800.000 funcionarios sin sueldos por el enfrentamiento entre el presidente Donald Trump y la oposición sobre un muro en la frontera con México, lleva 26 días y ya comienza a causar graves daños a la economía del país.

El motivo de la parálisis es la falta de acuerdo entre Trump, que exige destinar 5.700 millones de dólares para construir un muro en el límite con México -una de sus promesas clave de campaña-, y los demócratas en el Congreso, que se niegan a liberar esos fondos para un fin que consideran “inmoral”, caro e ineficaz para combatir la inmigración ilegal. Por esta traba, el presupuesto nacional no fue aprobado y varias reparticiones públicas tuvieron que cerrarse por falta de fondos y cientos de miles de empleados se quedan en sus casas o trabajan sin cobrar sus sueldos, y otros tantos contratistas también quedan afuera de los pagos.

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Las previsiones del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca y también otras proyecciones privadas revelaron que la paralización del gobierno está comenzando a golpear el crecimiento económico y si se extiende puede llevar a que el PBI se contraiga. Estiman que el crecimiento del primer trimestre ya podría haber caído al 1,7% (el año pasado fue de 2,2% en ese período) y podría ir más abajo si el cierre se extiende.

Es que los trabajadores federales no están recibiendo sus salarios y hacen malabares para llegar a fin de mes, ya que muchos de ellos no tienen gran capacidad de ahorro. Han restringido su consumo al mínimo y los negocios sienten el impacto. Además, muchos han dejado de pagar las cuotas de sus casas o autos y hasta han tenido que rebuscárselas con la venta de cosas usadas por internet o al volante de un Uber. Con el cierre de las atracciones turísticas como museos, parques nacionales o monumentos como la Estatua de la Libertad, el turismo también se ha visto afectado.

Trabajadores estatales protestan en el Aeropuerto Internacional de Sacramento, en California, contra el cierre del gobierno, que los ha dejado sin cobrar sus sueldos./AP

Trabajadores estatales protestan en el Aeropuerto Internacional de Sacramento, en California, contra el cierre del gobierno, que los ha dejado sin cobrar sus sueldos./AP

Si bien el vicepresidente Mike Pence al comienzo del cierre había minimizado los efectos en una economía que crece al 3% anual, los expertos de la Casa Blanca ahora advierten a Trump que los daños pueden dañar la expansión económica de la que el presidente se enorgullece y muestra como uno de los principales logros de su mandato. Esto, además, se suma a que Estados Unidos comienza a enfrentar ahora vientos en contra que es posible que de por sí frenen el crecimiento, como la desaceleración en la expansión global, la guerra comercial con China y los efectos del recorte de impuestos a los estadounidenses que comienza a desvanecerse.

Para intentar paliar esos efectos, Trump llamó a decenas de miles de empleados a volver a sus trabajos, aunque sin sueldos, en áreas clave como el procesamiento de la devolución de impuestos, la seguridad en los vuelos y la inspección de comida y medicamentos. Pero, según reportó The New York Times, la sensación entre quienes negocian la salida del “shutdown” es que Trump puede llegar a sentirse muy ansioso sobre el impacto en la economía, a medida que los días pasan, y acelerar una salida. Sin embargo, con Trump puede suceder precisamente lo contrario: que se mantenga firme en su posición y luego culpe a los demócratas por el freno en la economía que tarde o temprano llegará.

Con el cierre en su 26to día, Trump no cedió este miércoles en su demanda de que el Congreso apruebe los fondos para construir su prometido muro. El busca torcer el brazo a los demócratas, en el primer test político que enfrenta ante la oposición que acaba de ganar la Cámara Baja. Los demócratas dicen que discutirán la seguridad fronteriza una vez sea reabierto el gobierno, pero niegan los fondos para un muro que consideran anticuado, inefectivo e inmoral.

En una teleconferencia con partidarios, Trump no mostró indicios de retroceder. “Vamos a seguir así por mucho tiempo, si tenemos que hacerlo”, dijo, “por mucho tiempo”. “La gente está muy impresionada con lo bien que está funcionando el gobierno dadas las circunstancias en las que estamos”, afirmó. Pero en privado esperaban ansiosos llegar a una solución antes del plazo del próximo martes, cuando necesitarán preparar la nueva ronda de cheques para empleados federales que no han recibido nada durante el impasse.

Los demócratas no parecen dispuestos a ceder. La presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi pidió a Trump que aplace su discurso del Estado de la Unión, previsto el 29, hasta después que se reabra el gobierno. Así, le hacen saber al presidente que, si es necesario, llevarán la pulseada incluso hasta el mes que viene.