Juan Guaidó, la sorpresa de la oposición que desafía al régimen de Nicolás Maduro

Internacionales
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Hasta hace un par de semanas pocos habían oído hablar de Juan Guaidó. Era uno más entre los jóvenes diputados de la oposición en Venezuela. Pero el 5 de

enero cobró un protagonismo casi inesperado, al asumir la jefatura de la Asamblea Nacional, el Parlamento de mayoría opositora. En pocos días, su nombre se hizo conocido en su país y en gran parte del mundo, en especial entre los gobiernos que, como el de Argentina, no reconocen el nuevo mandato de Nicolás Maduro y consideran al Legislativo como la única institución legítima.

Maduro lo define como “un muchacho jugando a la política”, pero Guaidó, un ingeniero industrial de 35 años, lo desafía: al mando del Parlamento, lo declaró “usurpador” de la presidencia un día después de que el líder chavista asumiera su cuestionado segundo mandato, el 10 de enero. Y más aún: dijo estar dispuesto a asumir la presidencia, si así lo reclama “el pueblo, las fuerzas armadas y la comunidad internacional”.

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Alto, delgado, casado y padre de una nena de poco más de un año, Guaidó se graduó en la Universidad Católica de Caracas y cursó estudios de posgrado en gerencia pública en la universidad George Washington en EE.UU. Entró en la política con la generación de universitarios que se oponían al entonces presidente Hugo Chávez con masivas manifestaciones en 2007. En 2009 fue uno de los fundadores del partido Voluntad Popular, junto con Leopoldo López, ahora preso por su rol en las marchas opositoras de 2017, en las que Guaidó participó también activamente.

Ahora, al frente del Legislativo -un puesto que cada año rota entre las fuerzas de la oposición, que se hicieron con la mayoría en las elecciones de 2015- debió ponerse a la cabeza de una oposición dividida y desestructurada, con sus principales líderes presos, exiliados o inhabilitados. Tal vez por eso no se mostró cómodo en su primer discurso como jefe legislativo. Pero, con el paso de los días y tras su breve detención por el servicio de inteligencia venezolano, el 13 de enero, se lo ve más seguro y suelto en sus discursos, mientras recibe apoyo internacional. El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, lo llamó para reconocer su “valiente liderazgo”.

Para los analistas, es una cara fresca en la política, considerado un hombre de consensos. Guaidó fue elegido diputado suplente en 2010 y titular en 2015. Se abrió paso con denuncias de corrupción en la estatal petrolera PDVSA, mientras la producción de crudo en el país colapsaba y la crisis se agravaba, con hiperinflación y escasez de alimentos y medicamentos.

En su nuevo puesto, se comprometió a encabezar un gobierno de transición que convoque a elecciones, llamó a reactivar las protestas y pidió apoyo a las Fuerzas Armadas.

“Soy un sobreviviente, no una víctima”, dijo, recordando la “tragedia de Vargas”, cuando aludes y lluvias torrenciales dejaron miles de muertos y evacuados en diciembre de 1999 en ese estado costero. Entre ellos, su familia: “Sé lo que es tener hambre”.

“¡Guaidó presidente!”, gritaban el domingo 13 de enero cientos de opositores al recibir, en la localidad costera de Caraballeda, en Vargas, al legislador, que saludaba a sus seguidores luego de haber sido detenido durante algo más de una hora por el servicio secreto del régimen. Un arresto que fue luego condenado por el propio Ejecutivo, que dijo que fue un “show” y sancionó a los agentes que realizaron el operativo.

A medida que la crisis económica se agrava y mientras cientos de miles huyen de un país donde se estima que la inflación será este año de más de 10.000.000% -sí, diez millones por ciento- muchos en Venezuela están desesperados por un nuevo líder que “rescate” a la otrora nación petrolera de dos décadas de gobierno chavista.

Días atrás, en una entrevista con la agencia AP, le preguntaron si no teme correr la suerte de sus colegas, encarcelados o exiliados tras ser acusados de diversos delitos. “Todavía tengo alojados proyectiles (balas de goma) de esas protestas” de 2017, dijo, mostrando marcas en su cuello. “Vamos a sobrevivir porque creemos y estamos convencidos de que Venezuela tiene que ser mejor”. Y concluyó: “Si se llevan preso a Juan Guaidó va a surgir otro. Esta generación no descansa, no va a descansar”.