El cierre del gobierno en Estados Unidos cumplió un mes sin solución a la vista

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Lugares cerrados, trámites congelados, caras largas, bolsillos secos y la peor sensación de que no hay salida a la vista. Los estadounidenses cumplieron este martes un mes en la inédita situación

de que buena parte del gobierno federal esté paralizado por la feroz pulseada entre la oposición en el Congreso y el presidente Donald Trump, que se niega a firmar una ley de presupuesto que no incluya una partida de 5.700 millones de dólares para un muro en la frontera con México.

El muro es una de las promesas centrales de la campaña de Trump, pero los demócratas se oponen porque dicen que esta construcción es “inmoral”, costosa e ineficaz. Por esta pelea política en la que nadie quiere ceder, la ley de presupuesto no se aprueba y desde el 22 de diciembre el Gobierno se “cerró” porque no hay fondos para pagar los sueldos a unos 800.000 empleados públicos ni financiar las oficinas federales, por lo que muchas están cerradas y otras trabajan en situación de emergencia. Si bien ha habido otros “shutdowns” en la historia, nunca antes habían durado tanto tiempo.

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La situación golpea la vida diaria y los bolsillos de los estadounidenses. El 0,5% de los trabajadores están afectados directamente, sin goce de sueldos u obligados a trabajar sin pago. En áreas sensibles como el Departamento de Seguridad Interna, Transporte, el Departamento de Estado o el FBI, el personal fue recortado al mínimo. Los museos y sitios turísticos están cerrados, en los parques nacionales no hay seguridad, la basura se recoge al mínimo. El tráfico en los aeropuertos se ve afectado porque el personal de control de equipaje está minimizado. Los guardacostas viajan por el mundo mientras sus familias no reciben el salario en tierra firme.

Sin el salario del mes y con cuentas que pagar, muchos empleados públicos han salido a manejar un Uber, otros se anotan para ser suplentes de maestros en los colegios, otros venden muebles o herramientas usadas por internet o sacan préstamos para poder pagar las facturas de servicios, en un país donde atrasarse en un vencimiento afecta la capacidad de conseguir crédito en el futuro. Se ven situaciones inéditas como comedores populares, clases de yoga gratis para empleados estresados y restaurantes que ofrecen almuerzos especiales a mitad de precio. Todo esto golpea el consumo y repercute en la recaudación de los negocios. También ya ha comenzado a afectar la economía del país, en un contexto en el que el crecimiento mundial se desacelera y el PBI estadounidense tiene perspectivas de achicarse por la guerra comercial con China.

Las consecuencias parecen estar minando el capital político de Trump, que no quiere ceder ni un dólar de la partida para su muro, aunque en realidad está más bien preocupado por torcer el brazo a los demócratas que acaban de asumir el control de la cámara de Representantes. Consultado por Clarín, Jeremy Mayer, profesor de Gobierno de la George Mason University, señaló que “en este momento, Trump es el más perjudicado ya que su base de votos está disminuyendo lentamente. Si bien existe la posibilidad de que los demócratas terminen siendo afectados a medida que avance el shutdown, es más probable que sea Trump el que termine con peor imagen, aún más de la que tiene ahora”.

Según una encuesta de ABC, el 53% de los estadounidenses culpa de la crisis a los republicanos y a la Casa Blanca. Otro sondeo de NPR y PBS señala que el presidente perdió 7 puntos desde diciembre, sobre todo entre los hombres blancos, el sector que lo ayudó a ganar los comicios en 2016.

Trump intentó destrabar el conflicto el sábado con una propuesta que incluía una prórroga para el permiso de 700.000 “dreamers” o jóvenes inmigrantes a cambio del dinero para el muro. Pero fue rechazado por los demócratas y no se prevé ninguna votación sino hasta finales de la semana. La oposición quiere que el presidente levante el cierre y luego sentarse a negociar. Dicen que Trump tiene a los empleados públicos como “rehenes”.

Para el profesor Mayer, “la clave para la resolución son los republicanos en el Congreso. Hoy ellos siguen apoyando a Trump para cumplir con su base de votantes. Pero si ese apoyo comienza a decaer de forma alarmante, podríamos ver finalmente una resolución”.