Europa exige a Londres que justifique la prórroga del Brexit

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Los diputados británicos votaron en la noche del jueves a favor de que su gobierno pida a la Unión Europea (UE) un aplazamiento del Brexit, posponiendo así la salida prevista

para el próximo 29 de marzo. Esa prórroga podría ser corta o larga. Sólo será corta si el Parlamento británico lograr aprobar finalmente el acuerdo alcanzado entre su gobierno y la UE. Si no lo hace, será una prórroga que podría irse más allá de un año y que trastocaría todos los planes porque obligaría al Reino Unido a participar en las elecciones europeas del 26 de mayo.

Pero no habrá aplazamiento sin condiciones y justificaciones. Londres tendrá que explicar para qué quiere la prórroga. Y la prioridad de los dirigentes europeos será impedir que ese aplazamiento perjudique el normal funcionamiento de las instituciones del bloque, es decir, que el Brexit se mezcle con los comicios continentales.

 

La Comisión Europea recordó al gobierno británico que “una petición de aplazamiento requiere el acuerdo unánime de los otros 27 estados miembros”. Así, con que uno se niegue, el Reino Unido sería empujado fuera del bloque. Para evitarlo sólo tendría ya una herramienta: anular todo el proceso y olvidarse del Brexit.

El brazo ejecutivo de la UE recordó el jueves también que los dirigentes del bloque “considerarán la petición (si llega), dando prioridad a la necesidad de asegurar el buen funcionamiento de las instituciones de la UE y teniendo en cuenta las razones y la duración del posible aplazamiento”.

A finales del año pasado, el Tribunal de Justicia de la UE reconoció que esa anulación es competencia exclusiva de los británicos, que pueden hacerla en cualquier momento antes de la salida y que los demás gobiernos tienen la obligación de aceptarla.

No todos los gobiernos de la UE están en la misma onda con respecto a la prórroga. El alemán lidera un pequeño grupo que parece dispuesto a concederla sin mirar mucho la letra pequeña, pero la mayoría quiere explicaciones claras y un compromiso firme de Londres que aclare para qué quiere más tiempo. Un pequeño grupo querría incluso que, si la prórroga es larga, el gobierno británico se comprometiera a tomar alguna decisión drástica, como adelantar las elecciones legislativas o incluso a convocar un segundo referéndum.

Larissa Brunner, analista del European Policy Centre, explicó a 'Clarín' que "es poco probable que la UE rechace directamente un aplazamiento del Brexit porque no querrán aparecer como los responsables de las consecuencias negativas de un Brexit sin acuerdo. Pero esto no significa que la UE aceptará cualquier cosa que pida el Reino Unido".

El primer ministro irlandés Leo Varadkar, clave en esta negociación porque su país será el más afectado por el Brexit y que ha logrado hasta ahora el apoyo unánime de los demás gobiernos, considera que los europeos deben “estar abiertos a todas las peticiones que los británicos formulen, escucharlas atentamente y mostrarnos generosos en nuestras respuestas”. Su gobierno apuesta por un aplazamiento de casi dos años.

La premier británica Theresa May podría intentar la próxima semana, por tercera vez, que sus diputados le aprueben el acuerdo. Con la idea de que los más eurófobos terminarán por aceptar ante la perspectiva de que una prórroga larga se convierta en un aplazamiento sine die.

Brunner considera que "un aplazamiento largo sería difícil para la UE por tres razones: el Reino Unido tendría que participar en las elecciones europeas, tanto la UE como Theresa May perderían poder porque el Parlamento británico no tendría tanta presión para aceptar el acuerdo y podría enviar a los brexiteers la señal de que la UE está desesperada por evitar la salida sin acuerdos, lo que dañaría la posición negociadora de la UE a largo plazo". Esta analista cree que lo más probable ahora mismo es una prórroga de entre cuatro y seis semanas.

El próximo jueves, en una cumbre en Bruselas, los demás jefes de gobierno tendrán que decidir si aceptan o rechazan la prórroga. Negarla sería una bomba política y nadie querría asumir la responsabilidad pero todos los escenarios estarían abiertos si May pide el aplazamiento sin un compromiso claro que explique para qué lo quiere y si pretende ir saltando de aplazamiento en aplazamiento.

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