El "Gran Reemplazo", la teoría supremacista que inspiró el ataque a las mezquitas de Nueva Zelanda

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La motivación supremacista de los atacantes de las mezquitas de Christchurch, Nueva Zelanda, tiene como base una sórdida teoría conocida como “El Gran Reemplazo”, que nació en Francia y que en

los últimos años se expandió significativamente en Internet.

Conspirativa y paranoica, el concepto central de ese manifiesto es que los pueblos europeos originarios se están extinguiendo y poco a poco son reemplazados por inmigrantes que detentan una cultura diferente, inferior y peligrosa. Para ellos, son los nuevos “bárbaros” que conquistan el continente.

Apunta, fundamentalmente, a los inmigrantes musulmanes que llegan en masa, y se trata de un discurso xenófobo, racista, que estigmatiza a individuos de credos diferentes.

Este tipo de argumentos nutrió en los últimos años el crecimiento de la extrema derecha y las agrupaciones neonazis en Europa. Hoy se pueden ver estas formaciones en varios Parlamentos europeos, e incluso en gobiernos de algunos países.

Un dato que dimensiona este problema lo da la organización SOS Racismo, quien reveló que el año pasado sólo en España hubo 359 casos de discriminación racial o xenófoba. En Alemania hubo 1.054.

En Europa ocurre algo similar a Estados Unidos, donde en 2018 crecieron un 30% los grupos radicales blancos, con ideologías supremacistas, espoleados por el discurso anti-inmigrantes del presidente Donald Trump.

Algunos ataques brutales ocurridos en los últimos años en Europa, y citados por un informe de partidos de izquierda ante el Parlamento europeo, muestran hasta qué punto está instalado este discurso aberrante.

Noruega. El 22 de julio de 2011, el ultraderechista Anders Breivik irrumpió en el campamento de verano de las juventudes del Partido Laborista de Noruega en la isla de Utoya, en el lago de Tyrifjordenun, y asesinó a sangre fría a 77 personas. Breivik dejó un largo manifiesto explicando sus actos como una reacción contra la “islamización de Europa” y contra la “izquierda multiculturalista” que la propicia.

Hungría. Es uno de los países donde más penetró el discurso de la extrema derecha. Su presidente, Viktor Orban, exhibe un discurso ultranacionalista y anti-inmigración. Así fue reelegido tres veces. En 2013, tres militantes nazis húngaros asesinaron a seis integrantes de una comunidad gitana. Les prendieron fuego a las casas y luego les dispararon.

Gran Bretaña. En junio de 2016 la diputada británica Jo Cox, de 41, fue asesinada por el militante de extrema derecha Thomas Mair, de la agrupación Acción Nacinal. Le disparó tres veces con un rifle de caza y le asestó 15 puñaladas. La legisladora trabajaba en un informe sobre grupos de derecha.

Alemania. También volvió a crecer la ultraderecha. En 2017 los servicios de inteligencia informaron que se habían producido 1.054 actos de violencia de extrema derecha. El año pasado la policía desarticuló un grupo extremista en el este y el sur del país acusado de preparar atentados contra extranjeros y políticos.

Italia. Un sector del gobierno es de ultraderecha. Allí también se expandió la xenofobia. En febrero de 2018, Luca Traini, un militante y ex candidato de la Liga Norte de 28 años, disparó desde su coche hiriendo a seis inmigrantes africanos en Macerata. Cuando la policía lo detuvo bajó del auto con una bandera italiana atada al cuello y realizó el saludo fascista.

Francia. El país galo no pudo librarse de los ataques violentos de la ultraderecha. A fines del año pasado la policía detuvo a 10 personas que preparaban un atentado contra miembros de la comunidad musulmana. El grupo estaba liderado por un ex policía. Hubo varios casos más, que los servicios de seguridad prefirieron no dar a conocer públicamente.

Suecia. Se acrecentó notablemente la presencia del Movimiento de Resistencia Nórdica, (RMN), una organización neonazi, antisemita, anti inmigrante y antigay. Este grupo está relacionado con una serie de ataques contra grupos minoritarios. Tres de sus miembros son juzgados por colocaron artefactos explosivos en un café, una vivienda para refugiados y en una librería, por sus vínculos con inmigrantes.