Escándalo en Polonia: un diario titula en su tapa "Cómo reconocer a un judío"

Internacionales
Lectura

La publicación es un vivo recuerdo de los titulares que fabricaba Der Stürmer, un tabloide semanal editado en la Alemania nazi en la década del treinta.

Mirá también
Newsletters Clarín
Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantes

Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantes

De Lunes a viernes por la tarde.

Recibir newsletter

En la portada se puede leer, con grandes letras rojas: “Cómo reconocer a un judío”. Y en su interior se exponen los presuntos criterios a seguir para conseguir esa identificación. Según dice, hay que vigilar de forma expresa “los apellidos y los nombres, los rasgos antropológicos, la manera de hablar, el aspecto y la apariencia, el carácter, los métodos de actuación...”.

Ese manual del más burdo antisemitismo no procede de ningún archivo histórico. Es la portada de un periódico con el nombre Tylko Polska, (Sólo Polonia), y se podía conseguir hasta hace quince días en el Sejm, en el Parlamento de Varsovia, el corazón de la democracia polaca.

Jaroslaw Kaczynski, el líder del partido nacionalista y católico Ley y Justicia. Su ascenso ha hecho revivir un antisemitismo latente en la sociedad polaca. / REUTER

Jaroslaw Kaczynski, el líder del partido nacionalista y católico Ley y Justicia. Su ascenso ha hecho revivir un antisemitismo latente en la sociedad polaca. / REUTER

El nivel de la publicación es primario: “Las judías carecen de delicadeza, modestia y pudor tan innatos en la mujer polaca”. Y para acabar señala que “todo el mundo les pertenece [a los judíos], están en todos los países, se apoderan de naciones y procuran crear un estado judío mundial”.

Todo muy próximo a la tesis del complot mundial, otra construcción fabulada de la primera parte del siglo XX, con antecedentes en aquellos Protocolos de los Sabios de Sion, un panfleto escrito y publicado por la policía secreta de la Rusia zarista a principios del siglo XX.

El antisemitismo latente, profundamente arraigado en muchos polacos, ha reflotado en Polonia bajo el régimen nacional-católico de Ley y Justicia, que se hizo con el poder hace tres años. Jaroslaw Kaczynski es su hombre fuerte, y domina el gobierno desde su escaño en el parlamento.

El escándalo estalló la semana pasada cuando diputados de la oposición y periodistas encontraron Tylko Polska en un quiosco que vende prensa dentro del Parlamento. La publicación está dirigida por Leszek Bubel, un tipo que se auto proclama orgullosamente como “el antisemita supremo de Polonia”.

El Primer Ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki (izq) junto al Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, retiró a su país de una cumbre en Jerusalén tras acusaciones de un ministro israelí de que los polacos eran "antisemitas". / REUTER

El Primer Ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki (izq) junto al Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, retiró a su país de una cumbre en Jerusalén tras acusaciones de un ministro israelí de que los polacos eran "antisemitas". / REUTER

Bubel ha sido dos veces candidato a las elecciones presidenciales, pero nunca superó el 0,1% de los votos emitidos.

En un primer momento, funcionarios de la administración de la Cámara argumentaron que el contenido de la prensa que contrataban no era su responsabilidad. Pero cuando la indignación fue creciendo, se rectificaron y solicitaron a la cancillería que eliminara esa publicación. “El antisemitismo más explícito sacado de la propaganda nazi se vende en el Parlamento!”, declaró indignado el diputado liberal Michal Kaminski.

Y Krzysztof Brejza, otro diputado liberal, es todavía más categórico y alude a la manifiesta tolerancia del actual gobierno hacia el nacionalismo más extremista. “Es asqueroso que tamaño material se exponga en el templo de la democracia polaca”, exclama.

Pero la divulgación internacional del escándalo no ha conseguido arrancar una reacción condenatoria del gobierno nacionalista, cuyos portavoces, prestos a reaccionar de forma elocuente en otras ocasiones, han optado por callar y esperar a que la tormenta amaine.

El diario Tylko Polska es dirigida por Leszek Bubel, un tipo que se autoproclama orgullosamente como “el antisemita supremo de Polonia” (captura de Internet).

El diario Tylko Polska es dirigida por Leszek Bubel, un tipo que se autoproclama orgullosamente como “el antisemita supremo de Polonia” (captura de Internet).

“Que los principales políticos polacos, como el presidente de la mesa del Sejm, no lo hayan condenado, es algo profundamente perturbador”, explica Agnieszka Markiewicz, directora del American Jewish Committe for Central Europe.

De hecho, algunos diputados nacionalistas han pretendido justificar la divulgación de los contenidos antisemitas escudándose en su respeto a la libertad de expresión, lo que les prohíbe ejercer la censura, pese a que la incitación al odio racial o religioso es un delito punible definido en el código penal polaco.

Tampoco ha conmovido al gobierno el hecho de que medios independientes hayan recordado anteriores brotes de antisemitismo minimizados o tolerados por el Ejecutivo, así como declaraciones solemnes de la anterior jefe de gobierno, Beata Szydlo, u otros portavoces, que una y otra vez habían afirmado que el antisemitismo en Polonia no existe .

Cuando un ministro israelí declaró recientemente que los polacos eran antisemitas desde su nacimiento, el jefe de Gobierno Mateusz Morawiecki canceló su viaje a Israel.

GML