Nueva Zelanda prohibió venta de fusiles de asalto y semiautomáticos tras los ataques

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La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, anunció este jueves una prohibición inmediata de la compra de fusiles de asalto y semiautomáticos, en respuesta al atentado de Christchurch, en el que murieron 50 personas. "Anuncio que Nueva Zelanda prohibirá todas las armas semiautomáticas de estilo militar. También prohibiremos todos los fusiles de asalto", dijo Ardern, quien al mismo tiempo anunció medidas provisionales para evitar un avalancha de adquisiciones antes de que las nuevas medidas entren en vigor.

"La consecuencia será que nadie podrá comprar estas armas sin un permiso de la policía. Puedo asegurar que no tiene sentido solicitar tal permiso", dijo Ardern, que también anunció también la prohibición de los cargadores de gran capacidad y de los dispositivos que permiten realizar disparos más rápidos. "Para resumir, cada arma semiautomática empleada en el ataque terrorista del viernes quedará prohibida en este país".

Para las armas que ya fueron adquiridas, Ardern anunció un sistema de recompra que tendrá un costo de entre 100 y 200 millones de dólares neozelandeses (entre 69 y 139 millones de dólares), en función de la cantidad de armas recibidas. Quien mantenga sus armas pasado el periodo de amnistía se enfrentará a multas de hasta 4.000 dólares y a tres años de prisión.

Una de las mayores cadenas de tiendas de armas en el país, Hunting & Fishing New Zealand, dijo que respalda “cualquier medida gubernamental para prohibir permanentemente ese tipo de armas”. “Aunque en el pasado las hemos vendido a un número pequeño de clientes, los sucesos de la semana pasada han obligado a una reconsideración que nos ha llevado a creer que ese tipo de armas de guerra no tienen sitio en nuestro negocio, ni en nuestro país”, afirmó el director general Darren Jacobs en un comunicado.

Quien mantenga sus armas pasado el periodo de amnistía se enfrentará a multas de hasta 4.000 dólares y a tres años de prisión.

Cincuenta personas fueron abatidas el viernes por el australiano Brenton Tarrant, un autoproclamado supremacista blanco de 28 años, en dos mezquitas de Christchurch, la principal ciudad de la Isla Sur de Nueva Zelanda. La premier dijo que el hombre arrestado adquirió el arma legalmente y aumentó la capacidad con un cargador "adquirido fácilmente online".

En una conferencia de prensa, David Tipple, propietario de Gun City, dijo que su negocio le vendió cuatro armas y municiones a Tarrant a través de un “proceso de pedido por correo en línea verificado por la policía”. La tienda “no detectó nada extraordinarios” sobre la compra, dijo, agregado que ninguna de las armas era semiautomática de estilo militar.

“Personalmente, no creo que las armas deban ser legales para nada", opinó Elliot Dawson, quien sobrevivió al tiroteo en la mezquita Lindwood. "Quizás en algún caso extremo de defensa personal, pero no creo que se necesiten armas de fuego de ese tipo. Nueva Zelanda no es Estados Unidos. Estados Unidos tienen otra situación totalmente diferente. Creo que en Estados Unidos probablemente sería más peligroso quitar las armas a la gente. Pero aquí, creo que no las necesitamos para nada”.

Por su parte, Philip Alpers, un analista de leyes de armas de la Universidad de Sídney, dijo que Nueva Zelanda rechazó la reforma más importante de una serie de restricciones relacionadas con armas que redujeron por la mitad la tasa de muertes por armas de fuego en Australia. Si Nueva Zelanda “no hubiera sido la excepción ese día y hubiera hecho lo que hizo Australia, esto no habría sucedido”, aseguró Alpers.

AP/AFP/DS