Presionan a la premier británica para que renuncie en medio de la crisis del Brexit

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Se va o la echan. Esa es la pregunta que la primera ministra británica Theresa May no ha respondido hasta ahora, después de cuatro horas de una reunión de urgencia,

ayer a la tarde, con ministros de su gabinete y “seniors” conservadores en su casa de campo de Chequers. Una crisis política enorme, al ritmo de la marcha de un millón de personas contra el Brexit por un segundo referéndum y cuando todos los medios dominicales británicos describieron “un golpe” de sus propio gabinete para desalojarla de Downing St.

En un soleado domingo y cuando May buscaba descansar junto a su esposo Philipe en la casa de campo de los primeros ministros británicos, The Sunday Times, The Sunday Telegraph y el Mail on Sunday terminaron de arruinarle la peor semana de su vida. Relataban -en diferentes versiones- que 11 ministros de su gabinete iban a pedirle la renuncia y poner en su reemplazo al viceprimer ministro David Lidington como premier temporario, hasta que los conservadores eligieran un líder para reemplazarla.

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Lidington, su probable sucesor, Boris Johnson, Brexitier y candidato a primer ministro, el secretario de Medio Ambiente Michael Gove, el ex secretario del Brexit, David Davis, Dominic Raab, el euroescéptico Jacob Rees Mogg y el antieuropeo Iain Duncan Smith fueron algunos de los convocados a Chequers por May para discutir la crisis. La reunión duró casi cuatro horas, con toda la prensa esperando, y lo poco que trascendió fue que todos ellos debatieron “la mejor manera de conseguir el Brexit”.

Un vocero de Downing St dijo que “en el encuentro se discutió un amplio número de cuestiones. Entre ellas, si hay suficiente apoyo en la Cámara de los Comunes para conseguir un ‘voto significativo’ al plan de la primera ministra esta semana”. Si May presenta su plan corre el riesgo de ser derrotada por tercera vez. Si no tiene innovaciones, puede ser nuevamente rechazado por el titular de la Cámara de los Comunes, John Bercow , como la semana pasada.

La lista de “invitados” a Chequers demostraba la puja entre euroescépticos y Brexitiers para quedarse con el control del Brexit. Los Brexitiers presentes buscan que el 12 de mayo Gran Bretaña se pronuncie por un No Acuerdo y se vaya de la Unión Europea. Los pro europeos luchan contra esa idea desesperadamente, a la que llaman “No acuerdo por accidente”. Prefieren participar en las elecciones europeas y negociar una extensión con la UE larga, que permita olvidarse de las “líneas rojas” que impuso Theresa May para que Gran Bretaña no participe ni en el mercado único ni en la Unión aduanera, y conseguir un Brexit blando.

Pero cualquier negociación no puede incluir a May, salvo que los Brexitiers la tomen de rehén del No Acuerdo e irse de la Unión el 12 de abril. Si la UE puso dos fechas -12 de abril y 22 de mayo- para que Gran Bretaña decida fue para darle el control del Brexit al Parlamento y que tengan el espacio para que May se vaya del gobierno y oxigenar una tóxica y empantanada negociación, a causa de su único plan. Sin esas “líneas rojas”, la UE y los legisladores británicos pueden discutir otra clase de Brexit, que debería ser sometido probablemente a un segundo referéndum.

Sin grandes diferencias, los dominicales contaron el “golpe” contra May y su inminente desalojo.

En una serie de llamados telefónicos, al menos 11 ministros y secretarios de estado de su propio gabinete acordaron que ella debería irse porque se había convertido en una figura “tan tóxica” como “errática” e “inestable emocionalmente”, como Margaret Thatcher en los últimos días en el poder, según The Sunday Times. Su salud, con su diabetes y la pérdida de la voz, fue tal preocupación que se estableció un protocolo para sacarla de la Cámara de los Comunes en medio de la interpelación si era necesario.

Como Pinocho, la primera ministra en la marcha del sábado. AFP

Como Pinocho, la primera ministra en la marcha del sábado. AFP

Con un millón de personas exigiendo un segundo referéndum y 5 millones pidiendo la derogación del artículo 50 y la anulación del Brexit en el website del Parlamento, los “conspiradores” sintieron el apremio. Se reunieron en la noche del sábado para encontrar “un consenso” en quien la reemplazaría y evitar una batalla campal de liderazgo entre los Tories, cuando el país tiene dos semanas para decidir qué hará con el Brexit por decisión de la Unión Europea. Seis de los ministros y el chancellor de las finanzas, el moderado Philipp Hammond, creían que el hombre indicado era el pro europeo vicepremier David Lidington, que es de hecho el actual interlocutor de los diputados, luego de que ella los acusara de hacer fracasar el Brexit.

El golpe surgió después de una semana de errores de May: el discurso que alienó a los diputados, su negociación con la UE. “En diez días no va a ser primera ministra”, advirtieron.

Uno a uno los imputados en el “golpe” negaron ayer su participación en él. Philip Hammond, el chancellor de las finanzas, dijo que hablar de remover a May a dos semanas del Brexit era “un acto de auto indulgencia”.

Pero reconoció que probablemente no pasara su plan por el Parlamento y “un segundo referéndum debería ser considerado”. Se negó a responder si sus colegas se habían acercado a él para destituirla. Pero advirtió que hay solo dos opciones sobre la mesa: “No acuerdo o No Brexit”.

David Lidington fue forzado a decir que no quería reemplazar a la primera ministra y que él apoyará hacer pasar el plan de Theresa May por el Parlamento. Michel Gove, que hasta tiene formado su equipo de campaña, anunció: “No es hora de cambiar el capitán del barco”.

La crisis política en Gran Bretaña por el Brexit continúa, al ritmo de lo que todos llaman “una humillación nacional”.

PB