Regalan cajas con comida para que los egipcios voten un referéndum

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Cajas con comida decoradas con motivos del mes de Ramadán se acumulan en un barrio popular cairota, frente a decenas de mujeres que luchan por recibir el regalo de manos de

los grupos afines al presidente, Abdelfatah al Sisi. Para ello, necesitan un requisito: demostrar su voto en el referéndum.

En la plaza de Al Trolli, en el barrio popular cairota de Imbaba, las mujeres se agolpan sobre unas mesas redondas mostrando las fotocopias de sus carnés de identidad tras haber depositado su voto. Un hombre les da a continuación un papel con el que recibirán posteriormente "la caja".

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"He venido aquí para buscar la caja. Digamos 'sí' o 'no', no va a cambiar", comenta una mujer ataviada con chilaba negra y que se niega a decir su nombre.

Varias personas consultadas en condición de anonimato, por temor a represalias, confirmaron que el voto hoy llevaba premio.

Una fila de votantes espera para sufragar en El Cairo (REUTERS).

Una fila de votantes espera para sufragar en El Cairo (REUTERS).

"Claro, esto se considera un soborno", admite una mujer, que asegura que tiene seis hijos y ha ido a votar porque quiere "comer y beber".

La inflación ha sido un problema en los últimos años en Egipto, donde los precios subieron un 30% tras la devaluación de la moneda de 2016, y el año pasado el costo de la vida para los consumidores creció un 15%.

Para salir de la situación, Egipto, que empieza a dar señales de recuperación macroeconómica, acordó con el Fondo Monetario Internacional algunas medidas duras para la gente con menos recursos, como la retirada gradual de subsidios en diferentes renglones, entre ellos, la energía.

"Ojalá se solucione, tanto si digo 'sí' como si 'no'", agrega, acompañada de su hija, que lleva consigo un carro de la compra.

En el referéndum, los egipcios tienen que votar "Estoy de acuerdo” o “No estoy de acuerdo” con un paquete de enmiendas constitucionales aprobadas esta misma semana por el Parlamento del país (REUTERS).

En el referéndum, los egipcios tienen que votar "Estoy de acuerdo” o “No estoy de acuerdo” con un paquete de enmiendas constitucionales aprobadas esta misma semana por el Parlamento del país (REUTERS).

En el interior de las cajas, pintadas con farolitos y motivos típicos del mes sagrado de Ramadán, que está previsto que comience en dos semanas, hay "un litro de aceite, un kilo de pasta, un kilo de azúcar, un kilo de arroz, una botella de aceite y un tarro de tomate. Nada más", apunta.

Los hombres que custodiaban esos cartones a las afueras de la asociación se limitaron a decir que eran "cajas de Ramadán", sin dar más detalles.

En el referéndum, los egipcios tienen que votar "Estoy de acuerdo” o “No estoy de acuerdo” con un paquete de enmiendas constitucionales aprobadas esta misma semana por el Parlamento del país.

Entre ellas figura la ampliación del mandato presidencial de 4 a 6 años con la posibilidad de ser reelegido una vez de forma consecutiva.

Entre las enmiendas del referéndum figura la ampliación del mandato presidencial de 4 a 6 años con la posibilidad de ser reelegido una vez de forma consecutiva (AP).

Entre las enmiendas del referéndum figura la ampliación del mandato presidencial de 4 a 6 años con la posibilidad de ser reelegido una vez de forma consecutiva (AP).

Sin embargo, la reforma establece una cláusula transitoria que permitiría a Al Sisi ampliar su mandato actual a seis años y además ser elegido de nuevo, a pesar de que ya se encuentra en su segunda presidencia consecutiva.

Las enmiendas otorgan, además, más competencias al presidente en materia de designación de los responsables de los órganos de Justicia y da un papel más relevante a las Fuerzas Armadas en su rol de "salvaguardar la Constitución y la democracia".

"He venido por mis hijos", dice otra señora, de 75 años, y añade que nadie le ha dicho que voten a favor o en contra de las enmiendas constitucionales.

"He marcado un circulo de estos. No se cuál", confiesa.

Una mujer muestra su dedo con tinta indeleble, prueba que emitió su voto (AP).

Una mujer muestra su dedo con tinta indeleble, prueba que emitió su voto (AP).

En la multitud, una mujer vestida de negro, con el brazo encabestrado y que grita enfadada a los que esperan en la cola, declara que "el pueblo ya no tiene ni para comer".

La mujer, que afirma que no fue a votar, dice en voz alta que no encuentra el sentido de ir a votar: "Esto es una destrucción para mis hijos en el futuro".

"Dios me va pedir cuentas por la huella que voy a poner", destaca.

"Es una pena que cada uno que tiene hambre vaya a buscar una caja, da lástima. Pero la gente es pobre, todo el mundo es pobre. Están ahí parados porque todo el mundo es pobre", explica.

Agencia EFE.

GML