Militares y fuerzas de seguridad, en el centro de las sospechas por los atentados de Sri Lanka

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Funcionarios de Sri Lanka han culpado a un pequeño grupo local llamado National Thowheeth Jama’ath por los ocho atentados del último domingo. No está claro si esta afirmación se basa

en nueva información descubierta por los investigadores o un aviso distribuido por la policía 10 días antes de los ataques. De todos modos, mientras el gobierno apunta al exterior no conviene descartar a sus propios organismos de seguridad como origen posible de los ataques.

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Existe una organización islamista de nombre similar activa en la nación insular: el Sri Lanka Thowheeth Jama’ath de Sri Lanka. No está claro si este grupo es al que se refiere la advertencia, que se basó en la información transmitida a Colombo por un servicio de inteligencia extranjero, que se cree es de India o de Estados Unidos.

El SLTJ es pequeño, con sede en el este de Sri Lanka, y ha estado involucrado en la retórica extremista, además de actos de vandalismo contra estatuas budistas. Su nombre describe un movimiento por la unidad de Dios, una etiqueta favorita adoptada por los militantes islamistas y un concepto clave en los hilos conservadores del Islam.

Horror. Policías y bomberos miran los restos de la explosión en la Iglesia San Sebastián de Negombo, en Sri Lanka (AP).

Horror. Policías y bomberos miran los restos de la explosión en la Iglesia San Sebastián de Negombo, en Sri Lanka (AP).

Los analistas señalan que varios atentados suicidas con bombas de seis o más objetivos requieren una operación logística significativa y meses de planificación. Dichos atacantes pueden detonar sus dispositivos solos, pero necesitan una red de contención que los mantenga comprometidos en los días y semanas anteriores. También habrían sido necesarias grandes cantidades de explosivos de grado militar, así como casas seguras y talleres de fabricación de bombas.

Los ataques de militantes islamistas han sido en gran parte obra de grupos locales en vez de importantes bandas internacionales como el ISISo Al Qaeda, a pesar de los esfuerzos continuos de ambos para expandirse en el arco entre Afganistán y Bangladesh. Cada grupo ha establecido vínculos con facciones locales e individuos, trabajando a través de lo que, de hecho, son “subcontratistas”.

De las descripciones de los testigos, parece probable que los atacantes fueran jóvenes locales. Pero gran parte de la atención está ahora en el fracaso de las agencias de seguridad de Sri Lanka.

Un factor clave aquí es el grado en que diferentes ramas dentro de la policía, la inteligencia y los militares están alineados con grupos y partidos políticos locales. El ministro de telecomunicaciones, Harin Fernando, dio un ejemplo de lo politizada que puede ser la visión de quienes toman las decisiones.

Al hablar con la BBC, declaró: “Hay muchas maneras de ver esto, pero ahora nuestra mayor prioridad sería encontrar lo que llevó a estos ocho o diez o doce hombres a ejecutar este ataque. Pero tampoco descartamos que haya sido un intento de golpe”.