Imágenes de misiles en el mar, la razón de EE.UU. para desplegar una flota en el Golfo Pérsico

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Por Julian E. Barnes, Eric Schmitt, Nicholas Fandos y Edward Wong :La inteligencia que provocó que la Casa Blanca escalara en sus advertencias acerca de una amenaza de Irán, provino de

fotografías de misiles en embarcaciones pequeñas, en el Golfo Pérsico, que fueron subidas a bordo por fuerzas paramilitares iraníes, afirmaron tres funcionarios estadounidenses.

 

Las fotografías satelitales mostraron misiles totalmente ensamblados, lo que despertó el temor de que la Guardia Revolucionaria de Irán los dispare a los barcos navieros de Estados Unidos. Otros elementos de inteligencia recogieron amenazas en contra de los envíos comerciales y ataques potenciales de las milicias árabes que tienen nexos con Irán, a las tropas estadounidenses en Irak.

Pero hasta dónde la administración Trump debe alarmarse por la nueva inteligencia, es un tema de debate feroz entre la Casa Blanca, el Pentágono, la CIA y los aliados de Estados Unidos.

 

Los fotógrafos presentaron un tipo distinto de amenaza a la que se vio previamente de parte de Irán, dijeron los tres funcionarios, quienes hablaron con la condición de permanecer en el anonimato, ya que no fueron autorizados a hablar del tema en público. Tomada en conjunto con la otra inteligencia, estas imágenes podrían indicar que Irán está preparando un ataque a las fuerzas estadounidenses. Este es el punto de vista de John Bolton, asesor de seguridad nacional de línea dura del presidente Donald Trump y el Secretario de Estado, Mike Pompeo.

Pero otros funcionarios, incluyendo los europeos, iraquíes, miembros de ambos partidos en el Congreso y algunos funcionarios de alto rango dentro de la administración Trump, dijeron que los movimientos de Irán en su mayoría podrían ser defensivos contra lo que Teherán cree que son actos provocativos de parte de Washington.

De cualquiera de las dos maneras, las preguntas sobre la inteligencia subyacente y las quejas de los legisladores de que no han sido informados al respecto, reflejan una profunda falta de confianza en el equipo de seguridad nacional de Trump.

El Departamento de Estado el miércoles ordenó una evacuación parcial de la Embajada de Estados Unidos en Bagdad y un consulado en Kurdistán iraquí, una medida que un funcionario de alto rango de EE.UU. dijo que era una reacción desmedida a la inteligencia y que podría posiblemente hacer más para poner en peligro a los diplomáticos que para mantenerlos a salvo.

 

La vocera Nancy Pelosi de California, en una reunión a puertas cerradas de los demócratas en el Congreso, criticó a la falta de transparencia de la administración respecto de la inteligencia, de acuerdo con un asesor demócrata. Pelosi también dijo que la administración debe consultar al Congreso antes de tomar cualquier medida.

Pelosi habló horas después de que Pompeo ordenara la evacuación del personal de la embajada, quien como congresista fue uno de los críticos más feroces del manejo de la administración Obama de los ataques de 2012 a la misión diplomática de EE.UU. y el anexo en Bengasi, Libia.

Pero el funcionario de alto rango de los Estados Unidos dijo que Pompeo estaba exagerando su reacción y los funcionarios iraquíes dijeron que el nivel de amenaza retratado en la inteligencia no era lo suficientemente urgente.

Los funcionarios de inteligencia tenían previsto reunirse el jueves con los líderes del Congreso para una reunión informativa acerca de la nueva inteligencia acerca de Irán. Nueve funcionarios de seguridad nacional de EE.UU. y del Congreso debatieron la inteligencia y las conversaciones a puertas cerradas sobre el tema con la condición de permanecer en el anonimato porque no estaban autorizados a hablar del tema en público.

 

Hasta hace poco tiempo, los funcionarios del gobierno de los EE.UU. decían que Irán continuaba con su apoyo usual a las milicias árabes en la región, aunque no estaba buscando un conflicto.

Eso cambió el 3 de mayo cuando lo que los funcionarios describieron como nueva inteligencia transformó la evaluación del Departamento de Defensa respecto de la inmediatez de la amenaza. El Comando Central de los militares solicitó que un portaaviones y bombarderos fueran enviados al Golfo Pérsico, reconstruyendo una muestra de fuerza que algunos funcionarios creían que había sido erosionada por las recientes retracciones de las tropas.

El 5 de mayo, la Casa Blanca envió a Bolton para anunciar que el portaaviones Abraham Lincoln zarparía hacia el golfo antes de lo esperado. Elegir a Bolton, quien desde hace tiempo apoya el cambio de régimen en Irán, para entregar ese mensaje alimentó el escepticismo entre los aliados y los demócratas en el Congreso.

 

Mientras funcionarios militares se esforzaban por mostrar que la amenaza de Irán aumentaba, los funcionarios de inteligencia desclasificaban una fotografía de una de las embarcaciones pequeñas, llamadas dhows, que transportaron lo que se describió como un misil iraní funcional.

El Pentágono no ha publicado la foto. Por cuenta propia, dos funcionarios de EE.UU. dijeron que la foto no era lo suficientemente necesaria para convencer al público y a los legisladores estadounidenses, o a los aliados extranjeros, de la nueva amenaza iraní.

Los funcionarios dijeron que publicar otras fotos respaldatorias podría comprometer las fuentes secretas y los métodos de recoger inteligencia.

Las otras fotos, que permanecen clasificadas, muestran a la Guardia Revolucionaria cargando los misiles en las embarcaciones en varios puertos iraníes, aseguraron los dos funcionarios estadounidenses. Se cree que las embarcaciones están bajo el control de la Guardia Revolucionaria.

CNN primero informó que los misiles iraníes estaban siendo desplazados a barcos la semana pasada. Pero han aparecido nuevos detalles en los últimos días, y los funcionarios de EE.UU. concluyeron que Irán no intentó transferir las armas a una milicia extranjera.

En combinación con otra inteligencia, las embarcaciones señalaron una movilización iraní problemática de fuerzas que según los funcionarios pone a los barcos de EE.UU., las bases y los buques comerciales en riesgo. Estuvieron entre, por lo menos, tres secuencias de inteligencia que alarmaron a los funcionarios de seguridad nacional y convencieron a muchos de que estaba surgiendo una amenaza más seria.

Recientemente, EE.UU. supo acerca de las conversaciones entre la Guardia Revolucionaria y las milicias extranjeras que debaten los ataques a las tropas y diplomáticos estadounidenses en Irak. Las conversaciones en sí mismas no fueron nada nuevo, pero el debate reciente se realizó con una frecuencia inusual e incluyó particularidades acerca de los ataques a blancos estadounidenses.

Los funcionarios de EE.UU. también recopilaron inteligencia acerca de que Irán tendría como blancos los envíos comerciales, y emitió una advertencia a los marinos el pasado viernes. Esa fue una razón que llevó a los funcionarios estadounidenses a creer que Irán estaba detrás del sabotaje esta semana, de cuatro buques petroleros fuera de la costa de Emiratos Árabes Unidos. Los funcionarios, sin embargo, todavía no llegaron a un análisis forense concluyente que muestre que haya que responsabilizar a Irán.

En una señal de aumento de las tensiones sobre el manejo de la amenaza de Irán, los funcionarios militares de EE.UU. en Medio Oriente dejaron de responder a las preguntas de los medios acerca de la investigación sobre el buque petrolero, y en cambio, derivó a los periodistas a la Casa Blanca.

 

El senador Marco Rubio, Republicano por Florida, que integra las comisiones de Relaciones Exteriores e Inteligencia y que fuera informado la semana pasada sobre la nueva inteligencia, el miércoles dijo que mientras que él no quería una guerra con Irán, los Estados Unidos deben responder si son atacados.

“Estoy aquí desde hace ocho años. Es por lejos, el conflicto potencial más inminente de esta importancia que vi”, dijo Rubio. “Es real. No es falso. No es un invento de nadie. Este presidente ni siquiera quiere tener tropas en Medio Oriente”.

El senador Chuck Schumer de Nueva York, líder demócrata, afirmó que las fallas en el abordaje de la administración Trump se evidenciaron en un artículo de The New York Times que informaba de los planes del Pentágono para enviar unas 120.000 tropas a Medio Oriente si las hostilidades con Irán aumentaban.

“¿Aprendimos las lecciones de la década pasada?” se pregunta Schumer en el senado. “Aquí hay una falta alarmante de claridad, hay falta de estrategia y falta de consulta. El presidente debería venir con una estrategia y dejarla aclarada ante el Congreso”.

Irán comenzó a movilizar sus fuerzas después de que Washington emitiera nuevas sanciones económicas contra el país, se moviera para impedir que las naciones compraran el petróleo iraní y designaron a la Guardia Revolucionaria, un brazo de los militares iraníes, un grupo terrorista, dijeron dos oficiales estadounidenses.

Por encima del desacuerdo actual, está el debate sobre la Guerra de Irak, y específicamente el abordaje del Secretario de Estado Colin Powell en Naciones Unidas en 2003. La presentación de Powell incluyó imágenes e intercepciones de comunicaciones parciales, además de detallar lo que se entendió como evaluaciones salvajemente equivocadas para tejer en conjunto un panorama inexacto de las armas ilícitas del gobierno iraquí.

En el debate actual, el diputado Seth Moulton, Demócrata, veterano de la marina que sirvió en Irak, introdujo legislación que requiere que la administración Trump tenga la aprobación del Congreso antes de “embarcarse en hostilidades” con Irán. En abril. El senador Rand Paul, Republicano, presionó a Pompeo durante una audiencia por el mismo compromiso, pero el secretario de Estado rechazó el pedido.

La mayoría de los republicanos señalaron que respaldaban la línea dura de la administración.

“Irán parece ser más agresivo, y tenemos que rechazarlo”, dijo el senador Richard Shelby, Republicano, presidente de la Comisión de Consignaciones, después de reunirse con funcionarios de inteligencia. “No podemos darles mucho espacio”.

Las divisiones acerca de la inteligencia se extendieron a los aliados de EE.UU.

Las tropas alemanas y de los Países Bajos fueron retiradas de las bases en Irak. Los funcionarios de defensa españoles, para evitar quedar en medio de cualquier conflicto futuro con Irán, retiraron una fragata que era parte del grupo de ataque liderado por el portaaviones de EE.UU. que se dirigía al Golfo Pérsico.

Aunque los esfuerzos de entrenamiento por parte de Francia y la OTAN continúan normalmente.

El Departamento de Estado ordenó la evacuación de los “empleados no esenciales”, de la embajada en Bagdad y el consulado en Erbil, la capital kurda. La orden primeramente fue aplicada a los diplomáticos con dedicación exclusiva en Irak; una declaración de la embajada dijo que los servicios de visa en Irak se suspenderían como resultado. Los contratistas que suministren seguridad, alimentos y otros servicios similares seguirán en sus puestos por ahora.

Pompeo compartió algunos detalles de la inteligencia con los líderes iraquíes el 7 de mayo cuando hizo una visita sorpresa a Bagdad. Pero los funcionarios estadounidenses en Washington afirmaron que la inteligencia más delicada no fue compartida con los iraquíes, por temor de que sus agencias hayan estado infiltradas por espías iraníes.

Las tensiones con Irán han ido aumentando desde mayo de 2018, cuando Trump retiró a los Estados Unidos del tratado nuclear de 2015 que las potencias mundiales hicieron con Teherán. Las sanciones estadounidenses fueron reinstaladas en noviembre pasado, debilitando la economía iraní, tal vez con más rapidez de la esperada.

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